No es para que alguien te la vea, sino para nutrir tu amor propio.





Los mismos cinco minutos que tardas en vestirte mal y sentirte decepcionada el resto del día son los mismos cinco minutos que te costará sentirte segura y cómoda. Aunque a primera vista puede parecer superficial, la ropa interior define el estado de ánimo de una persona. La razón no es burda ni banal: es porque la ropa íntima es un indicador del autoestima de la persona.


¿Por qué? Porque llevar lencería cómoda, limpia, hermosa y de calidad es una señal de amor propio. Es decir "no importa si alguien más la vea o no, debajo de mi ropa traigo algo precioso porque merezco llevarlo". De manera automática la actitud cambia, la vida se enfrenta de una manera distinta, la seguridad aumenta. Estos consejos facilitan lograrlo:



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8. Que sea la talla correcta



Esto influirá directamente en la manera en que te queda la ropa exterior. La apariencia de un vestido, por ejemplo, cambia drásticamente si las bragas son holgadas o angostas, igual que una blusa se ve diferente si el sostén queda apretado o flojo.


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7. Piensa que es una inversión que mereces



No es un “capricho”, es una necesidad irremplazable. Piensa que si cubrirá las partes más delicadas de tu cuerpo, bien puedes esforzarte por invertir en calidad.


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6. No importa que nadie la vea, es para ti



Por la mañana, al vestirte, te mirarás frente al espejo y reconocerás lo hermosa que te ves. Saldrás de casa agradecida por el cuerpo que tienes y lucirás tus curvas con seguridad. Al llegar, de noche, sabrás que estás esforzándote por gustarle a la persona más importante del mundo: tú misma. 


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5. Reconoce los básicos



Negro, blanco y nude. Puedes incluir más colores, pero éstos son realmente imprescindibles.


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4. No coordines sólo para “verte bien”



Aunque no lo creas, preocuparte por llevar coordinados te hace, aunque sea indirectamente, más responsable de ti. Es una manera de terminar con la pereza y decir: me esforzaré hoy por llevar las cosas como deben ser. Un pequeño paso para comenzar el día.


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3. Saber que hay diferencias



No toda la ropa interior es igual. Deberás familiarizarte con palabras como bustier, négligé, bandeau o balconette. Sal de lo común y varía en la lencería.


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2. Preocúpate por la salud, no sólo por la apariencia



El algodón es el material más recomendado para la ropa interior, esto porque permite a tu vagina respirar y evitar infecciones. No es que no puedas usar lycra u otros materiales, pero procura que el puente sí sea de algodón.


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1 No roturas, no manchas



Desde un encuentro amoroso no planeado hasta una urgencia médica que te obligue a quitarte la ropa, llevar lencería limpia, completa y en buen estado es primordial.


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Es “ropa íntima” no porque esté oculta, sino porque implica un sentimiento de intimidad, es algo tuyo. Sólo tuyo. Tú decides si compartirlo con alguien más o no pero, en principio, es algo personal.


Así como no barres sólo las partes que se ven para que tu habitación parezca estar limpia sino que sacudes incluso los lugares imperceptibles, así el cuidado de tu ropa interior te dará la seguridad de saber que llevas algo por lo que te has esforzado. Automáticamente te sentirás cómoda —porque has elegido la ropa correcta— y segura —porque sabrás que, en secreto, eres cómplice de ti misma para sentirte limpia y hermosa aun cuando nadie te vea.