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La moda y el relativismo: cómo entender las diferencias a través de la vestimenta

23 de noviembre de 2017

Cultura Colectiva

Partiendo de la premisa de que el hombre necesita verse bien, debe ser aceptada su forma de vestimenta para con los demás.

Un factor determinante en la evolución de la especie humana es el momento desde el que empezó a usar ropa. Todo comenzó con la cacería. Las presas aportaban comida (carne), herramientas (huesos) y, más tarde que pronto, ropa. A medida que nuestros antepasados perdían su pelaje, se dieron cuenta de que la piel de los animales servía para cubrir su cuerpo, lo que les brindaba mayor comodidad y protección, y con esto evitaban enfermedades e infecciones.

La vestimenta surgió de la necesidad básica de suplir aquello de lo que carecemos. A diferencia de otras especies animales, las cuales tienen medios biológicos propios para cubrirse, los humanos debieron buscar otras formas ajenas a su naturaleza. La vestimenta entonces emerge como un paso evolutivo y un medio que usó la especie para cubrirse del frío y protegerse de diversas circunstancias. Esto es evidente en la evolución de los zapatos de tacón, por ejemplo. En el contexto más próximo y contemporáneo, más que una necesidad básica, la vestimenta se ha vuelto una necesidad social. ¿Qué llevó a los humanos a convertir una necesidad básica en una social?


Vestimenta encontrada en Huldremose, que data del año 1050 a. C (temprana Edad de Hierro)



¿Cuál es la función de la moda?

La moda resulta el elemento visual más óptimo para poder discernir entre diversas épocas históricas. Al observar una fotografía se puede reconocer el contexto social e histórico y, en cierto modo, la manera de pensar, la concepción de lo moral y lo social. Por otro lado, la moda ha orillado a elevar la exigencia de portar algo visualmente estético a los ojos de los demás. Una de los requisitos para generar una reunión entre determinado grupo recae en que vistan de cierta manera. En ese sentido, la moda podría aportar las claves para distinguir, en una misma época, a cuál grupo social pertenecen determinadas personas.

Hay claros ejemplos en revoluciones de liberación, como el uso de la minifalda en los años 60 o la transformación del hábito de usar jeans, pues tuvieron un cambio abrupto: en un principio se utilizaban para laborar en el campo y actualmente se emplean de manera cotidiana. Ahora bien, el contexto social actual obliga a asumir posturas relativistas, las cuales no permiten escoger una ideológica rígida, teniendo opciones casi ilimitadas en cuanto a la dirección de los pensamientos y la forma de vestir.


Primeras minifaldas


Actualmente, cualquiera que piense lo contrario a la mayoría se encuentra frente a una serie de críticas que lo tildarán de retrógrado. La mayor parte de la corriente progresista busca erradicar casi cualquier postura que no admita diluir su pensamiento. Al parecer, ahora debe optarse por la aceptación de cualquier pensamiento. Se ha reducido todo a la siguiente división: liberal/progresista o retrógrada. Las diversas concepciones que llegamos a tener del ser humano se han reducido tanto que el rango asertivo es amplísimo: ahora puedes ser lo que quieras, siempre que así lo quieras.



¿Qué papel juega la sexualidad de la mano con las posturas relativistas?

Para poder entender la sexualidad hay que empezar por comprender a la especie human. Podría concebirse al ser humano como un ser racional, el cual atiende la suma de sus esfuerzos a cubrir necesidades básicas y sociales. Esas necesidades sociales contemplan el sentirse bien consigo mismo y para poder llegar a eso debe palpar la aceptación como parte individual de una colectividad, lo cual engloba el verse bien.

Partiendo de la premisa de que el hombre necesita verse bien, debe ser aceptada su forma de vestimenta para con los demás. Eso es la moda, el concepto radica en poder oscilar entre las prendas aceptadas en el tiempo contemporáneo.

Por otro lado, podría describirse la sexualidad como aquella preferencia por la cual una persona se inclina afectiva y físicamente hacia otra persona. Así bien, puede existir dentro de este rango de preferencias aquella por la cual no te inclinas hacia ningún punto contrario o similar y el sujeto permanece en una línea neutral dentro de la cual no opta por ninguna de las alternativas, pero a su vez acepta todas. La sexualidad opta por cubrir la segunda categoría de necesidades anteriormente mencionadas, pues abarca una necesidad básica. Siendo claro que ésta siempre parte de un concepto biológico y predispuesto en el ser humano. Con estos conceptos en mente, puede generarse un vínculo entre la sexualidad, la moda y el relativismo.


El rapero Jaden Smith usando un vestido


Con una postura ecléctica, se sobreentiende la “moda asexual” o moda sin género como aquel tipo de prendas que pueden ser utilizadas por cualquier persona sin distinguir entre sexos o preferencias sexuales. Las tendencias actuales se inclinan por erradicar cualquier barrera ideológica, afectiva, sexual o biológica. En ese sentido la moda ha llegado a expandirse por los rincones propios de su materia. ¿Su objetivo? Aunar posturas diversas para llegar a vislumbrar un paradigma en el cual no importe qué es lo que viste una persona. La vestimenta se volverá una forma por medio de la cual se buscará disgregar diferencias propias del ser humano.

Llegará el momento histórico en el que vestir de manera distinta hará parecer a las personas como si hubiesen optado por ir contra los demás. No atenta el que va en contra de posturas distintas, mas aquel que no tolera al otro, sí se encuentra inmerso en un error. Lo único intolerable es la intolerancia. Ésa es la paradoja del pensamiento actual.

Debe comprenderse al mundo contemporáneo como un escenario en el cual los debates no ocurren entre opuestos, sino entre iguales. Al integrar el pensamiento no bifurcado se obtienen productos estéticos hermanados o afines, lo cual lleva a suprimir, paulatinamente, todo aquello que "hace distintos" a los individuos.

Empero, los discernimientos —por redundante que parezca— son el elemento distintivo define a alguien y no otros. ¿Por qué querríamos ser todos iguales? Debemos tener la misma calidad de vida y oportunidades, mas nunca confundir eso con el erróneo pensamiento en que recaen cuando vislumbran al hombre como un simple grupo homogéneo. Si todos somos especiales, ninguno es realmente especial.


Escrito por Emiliano Fajardo


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Según algunas personas, lo que lleves puesto dice mucho de ti, más allá de tus gustos y tu visión de la moda, por lo que seguramente te interesará leer sobre la teoría que dice que el tipo de zapato que uses define tu personalidad.

TAGS: Tendencias de moda Historia mundial historia de la moda
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