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Cómo romper tus pantalones y chamarras de mezclilla para no gastar

Moda Cómo romper tus pantalones y chamarras de mezclilla para no gastar

Si eres de esas personas que quieren llevar un look deshilachado, pero piensan que pagar por ello es una tontería; esto te interesa.



Puede ser Julian Casablancas, Kanye West o el mismísimo Kurt Cobain, pero ninguno de ellos va a convencernos de pagar más de la cuenta por unos pantalones extremadamente rotos. Por más que nos digan que el tratamiento de la tela usada en estas prendas es mucho más riguroso que el que tendría cualquier otra prenda de mezclilla, pagar —más de lo normal– por una pieza que parece haber sido usada diariamente por al menos cuatro años consecutivos es un asunto completamente absurdo que sólo pueden permitirse aquellos que creen que el fast fashion va a salvarlos de todo... excepto del frío, por supuesto, porque esto es todo menos abrigador:


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No obstante de los altos precios de este tipo de "diseños", es un hecho que hay algo escondido en estos agujeros y raspaduras que luce simplemente atractivo. Todavía no sabemos qué es exactamente, pero si queremos averiguarlo, sólo sabremos la respuesta si comenzamos a llevar esta tendencia de la ropa rota que, lejos de lucir descuidada —por extraño que parezca— otorga un look original y relajado a algunos outfits que hasta hace poco ya comenzaban a ser bastante aburridos.


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Entre las innegables ganas de renovar un outfit y comprar una prenda agujereada al precio de dos en perfecto estado parece haber una línea bastante gruesa que poco a poco se convierte en un muro difícil de penetrar. Sin embargo, tampoco es necesario invertir tanto dinero en prendas como estas si se tienen a la mano una prenda de mezclilla y un buen par de tijeras.


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1. Elige un buen par de pantalones usados que quieras romper para experimentar. Como regla de vida, antes de cortar cualquier prenda, recuerda que nunca debes apostar nada que no estés dispuesta a perder; de hecho, puedes practicar en un par de jeans viejos a los que les quieras otorgar una nueva vida.


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2. Ten en cuenta que no todos son agujeros. El denim se desgasta de diferentes maneras, desde una rasgadura sencilla, hasta ese agujero que muestra toda la rodilla; es por ello que antes de que siquiera tomes las tijeras o el x-acto sepas exactamente qué es lo que le quieres hacer a tus pantalones.


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3. Para hacer una pequeña rasgadura coloca dentro de la pierna del pantalón o la zona que quieras romper, una tabla o algo rígido que te sirva como soporte e impida que los cortes se hagan en ambos lados de tus jeans.


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4. Si sólo quieres que la mezclilla se vea un poco gastada, puedes rasparla con una lija, lana de acero y piedra pómez; al alternarlas lograrás que este degradado sea más rápido, aunque todo depende del grosor de la tela. Sólo recuerda que si lo harás en la zona de las rodillas o codos, lo mejor es que desde el degradado todo se haga un poco encima de estas partes, así impedirás que con el uso se rompan más de la cuenta.


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5. Una vez que has adelgazado la tela lo suficiente tienes dos opciones de romper:


a) Sacar hilo por hilo para lograr deshilachados horizontales. En este caso debes ayudarte con una aguja para sacar sólo los hilos horizontales que consideres necesarios para dar un efecto de desgaste uniforme, como si tu prenda se hubiera deslizado mucho por una superficie rugosa.


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b) Cortar directamente con el x-acto para lograr una rajadura. Pasando suavemente la navaja hasta lograr que el pantalón tenga la rajadura que deseas; si quieres lograr un efecto más natural, puedes sacar un par de hilos horizontales de arriba y abajo de la rajadura.


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6. Si elegiste la opción dos, puedes reforzar el agujero para que no se abra más haciendo una costura en las orillas de éste usando un hilo del color que combine con tu prenda.


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Lo sentimos, Kanye, quizá te fallamos al sucumbir ante la belleza del DIY, pero hasta tú sabes que hay maneras perfectas de economizar sin tener que sacrificar el estilo. De hecho, nos atrevemos a decir que no hay mejor estilo que el que tú mismo creas con tus manos y lo poco o mucho que tienes a la mano; lo único que falta es llevarlo con la actitud correcta.



Referencias: