13 cosas que no sabías de Tom Ford

Viernes, 26 de enero de 2018 14:08

|Eduardo Limón

Y no, no todas tienen que ver con sus fotografías al desnudo ni con sus años como actor de comerciales.



Un hombre homosexual se lamenta por la muerte de su pareja. Recuerda nostálgica y cariñosamente la relación fallida con una mujer que ahora es su mejor amiga. Se imagina en la nieve y fantasea con jóvenes hechos de perfección. Si a todos estos escenarios le sumamos el impecable y exquisito estilo de Arianne Phillips –estilista de Madonna– y Tom Ford, ¿existe mejor fashion film en los últimos diez años que A Single Man? Probablemente no.



Con una carrera marcada por sus controversiales años en Gucci e Yves Saint Laurent, este hombre originario de Austin, Texas, es uno de los diseñadores y guionistas más importantes de la industria de la moda; no importa que alguien se atreva a decir lo contrario. De juventud marcada por los últimos y agitados años del Studio54, de adultez atravesada por la polémica y pornográfica cultura de Norteamérica, Ford tiene uno de los papeles más escandalosos, sugerentes y creativos en este mundo. Sin embargo, ¿qué tanto hay de mito y de realidad en esa vida? ¿Cuánto conocemos realmente de este hombre tan encantador?


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Tom estudió Historia del Arte en la NYU, pero finalmente se enroló en Parsons para estudiar Arquitectura de Interiores y hallar su pasión por la moda mientras trabajaba para Perry Ellis.



También resulta que tiene TOC (Trastorno obsesivo-compulsivo). Detalle que explica su impecable perfección en cualquier cosa que hace.



Hubo un tiempo en que estuvo al frente de la Dirección creativa para Gucci e Yves Saint Laurent a la vez. ¿ Por qué? Simple. Es un workaholic de primera.



Domenico De Sole –su socio y compañero de aventuras– alguna vez comentó que cuando Tom llegó a Gucci todo era marrón, redondo y blando; pero cuando él salió, todo era negro, cuadrado y duro.



A su paso, Gucci fue de una empresa valuada en 230 millones de dólares a una de 3 billones.



Ford fue el responsable de llevar a Christopher Bailey de Burberry, Francisco Costa de Calvin Klein, Stella McCartney, Alexander McQueen y Hedi Slimane a Gucci Group.



Bajo su dirección, YSL retomó la mística de su fundador y le conjugó con un carácter aun más erótico y explícito que antes.



Campañas con desnudos frontales y provocativas formas humanas no mesuraron ante el público.



Cuentan que el mismo Saint Laurent, después de ver el éxito en ventas y críticas con sus nuevas colecciones, le escribió una carta que decía « En 13 minutos has destruido lo que construí en 40 años».



Le disgusta vestir a celebridades para alfombras rojas. Opina que esa práctica no tiene nada que ver con la moda y sólo es un desfile de conservadurismos sin razón.



Julianne Moore, Gwyneth Paltrow y Elizabeth Olsen son algunas de sus musas.



Su marca homónima es frecuentemente tachada de sexual y promiscua; no obstante, sus campañas siempre cumplen su cometido, son alabadas y generan esa discusión que él planea para toda su obra.



Tom Ford –marca y hombre– es sinónimo de masculinidad cuidada, vigilada e hiperestetizada. Es una obra de arte capaz de ser portada en un día de extrema y delicada rudeza.



Ralph Lauren es uno de sus diseñadores favoritos porque, como buen texano, ama vestir jeans, camisas a cuadros y sombreros cowboy.



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Entre sexo, campañas que suscitan fascinación u odio, opiniones que muchos considerarían dementes o exageradas, y diseños que han transformado al hombre y a la mujer de la contemporaneidad, Tom Ford es un ente que juega en dos campos. El de la ficción y el de la realidad. Y sin embargo, todo siempre en él termina siendo. Así como el día en que la rivalidad de Chanel con Schiaparelli prendió fuego y Saint Laurent halló el amor y el genio de la mano de Bergé.


Eduardo Limón

Eduardo Limón


Editor de Fotografía y Moda
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