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DMX32 Sinaloa y por qué el rumbo de la moda en México está cambiando

December 4, 2017

Eduardo Limón

Se está escribiendo una nueva historia para la Moda mexicana, ¿quiénes son sus personajes y hacia dónde estamos dirigiendo su trama?



«Sinaloa es el Estado del futuro», me dijo Sara Galindo con una gran sonrisa de complicidad en todo su rostro. Y es que en la pasada edición número tres de Diseñando México 32, ella junto con su socio y amigo, Johann Mergenthaler, derribaron tabúes y exploraron territorios que en la esfera de la Moda muy pocas veces nos habíamos atrevido a mirar. Antes que seguir con las ya cansadas preguntas sobre si hay o no una industria de la creatividad en nuestro país, acerca de si somos lo suficientemente capaces o no de sostener un discurso en torno al diseño mexicano, ambos decidieron acercarse al problema desde la acción misma y en un vuelco de narrativa que a muchos nos ha costado trabajo desmitificar: el espacio. Específicamente, "El Norte".



Si bien es sabido que DMX32 es una plataforma que huye de estrategias establecidas, que rompe con los paradigmas del talento hallado —pues éste se esconde hasta en los rincones más inhóspitos del planeta— y que brinda oportunidades descentralizadas o fuera del relato común de la Ciudad, debemos ser lo suficientemente perspicaces como para notar también que Galindo y Mergenthaler han decidido arrancar esta historia desde un horizonte al que sólo hemos tachado de oscuro. Ése en el que suena música de banda regional todo el día, que vive a más de 30º en una tarde común y que se adorna con un sinfín de tradiciones únicas y enigmáticas. Lo cual resulta una disidencia más de este proyecto; no basta con explotar el presente, se necesita hacerlo desde las geografías menos esperadas.



Sonora, Tamaulipas y Sinaloa han sido los primeros episodios de esta nueva narración que se hace del Norte y la moda; en estos escenarios nos hemos olvidado de la violencia, de los vestigios calderonistas tan próximos a la frontera, de las discriminaciones y los prejuicios que hemos arrojado al desierto y al Pacífico. Estos contextos son ahora el semillero de renovadas gramáticas para hablar de innovación, empuje, creatividad y sueños. El dúo autor de DMX32 apostó por el panorama septentrional, y éste confío, a su vez, en ellos.


No, no será ni es fácil; pero escuchar a Galindo y a Mergenthaler, ver a todo el crew de DMX32 trabajando con pasión para lograr una nueva perspectiva del país y de la moda nacional nos recuerda que el propósito no es imposible. Las sociedades humanas no somos innovadoras, por regla general; somos más jerárquicos y ritualistas, vemos con recelo el cambio y tememos a la transformación o a lo que nos mueva de nuestro cómodo peldaño. Sin embargo, los momentos de evolución llegan tarde o temprano, urgentes y precisos.


Durante la pasada edición de DMX32 Sinaloa, mientras se dialogaba con firmas consolidadas como Olmos & Flores, Ready to Die, Alexia Ulibarri y Luciana Balderrama sobre el futuro de la moda en Mexico bajo los ejes de la colaboración, el vínculo con la población en general, la renuncia al lugar común y los cambios de representatividad en el fashion mexicano, esa metamorfosis se hacía aún más palpable.



Al pie de esas discusiones y ante el hallazgo de mentes sagaces como Alberto Scaal y Anthony Rivera, se materializaron entonces dos frases dispares en cuanto a nacionalidad u origen de personajes, pero cercanas y necesarias en tanto enfoque. «Los dogmas de un pasado tranquilo son insuficientes para un presente tumultuoso», de Lincoln, y « La libertad no necesita alas, lo que necesita es echar raíces», de Paz; la primera frase, tejiendo una realidad que cimbra a aquellos que ven peligrar sus intereses creados en el status quo –léanse aquellos que piensan que la moda sólo viene del extranjero y se asienta exclusivamente en Avenida Presidente Masaryk–; y la segunda, combatiendo las miradas obtusas e incapaces de ver al diseño mexicano emancipado en su propia tierra a partir de sus insólitas visibilidades y su gran orgullo.



Asimismo, a la par de una sentencia tan contundente como la siguiente: «Cuanto menos previsible es el futuro, más necesidad tenemos de ser móviles, maleables, reactivos, propensos al cambio permanente (...)», de Gilles Lipovetsky, DMX32 nos hizo conscientes de un porvenir inestable, pero por ello mismo repleto de posibilidades.


Antes de terminar la travesía de lo que fue la semana más sugerente y creativa del noviembre sinaloense, Johann nos decía: «Debemos hacer las cosas de manera distinta, de formas que lo cambien todo». Y cómo no dejarse envolver por su exhortación si le vimos esa misma noche cerrar el show –junto a Sara– vistiendo un par de brillantes sacos en color rojo, mismos que usan los integrantes de El Recodo; si ese mismo fin de semana todos los presentes nos vimos envueltos en una perspectiva de la moda que nos hizo olvidar nuestras pretensiones de couture foráneo para revalorar lo que tenemos.



DMX32 es, así, autorretrato. Es registro y es identidad. Quien no alcance a ver por qué un bucólico Olmos & Flores vale tanto o más que un vestido de Delpozo y puede ser la próxima marca que usemos todos en México; por qué Balderrama, Ulibarri o Scaal desarrollan una poderosa versión de la feminidad mexicana; por qué Ready to Die ha elegido colaborar con Panam y no con Adidas, por qué Anthony Rivera podría ser nuestro propio Kawakubo, o cómo es que una chaqueta de El Recodo es lo más high end que presumir en nuestro próximo viaje internacional, es porque de hecho es miope y no entiende el profundo significado de la moda. Es porque sólo ve ropa y no una posibilidad de historia, política, arte e innovación en nuestros pasos.


Foto: @saragalindoo


Mazatlán, Sinaloa, fue el último momento de DMX32 para 2017, pero despidió este ciclo con tan buen éxito y tal sentimiento de comunidad, que para 2018 no nos queda más que pensar que ése será nuestro año. Si éste que termina fue asombroso y esperanzador, de tremendas revelaciones, a quienes vivimos de la moda y amamos sus procesos nos corresponde trabajar y estar allí para que cada vez fortalezcamos más su industria y su relevancia. Para que la moda en México nunca pare. Para que México sea siempre moda.


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Fotografías por Liliana Estrada


TAGS: Diseñadores México historia de la moda
REFERENCIAS:

Eduardo Limón


Editor de Moda

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