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11 fotografías de cómo ha evolucionado el estilo de Meghan Markle

Moda 11 fotografías de cómo ha evolucionado el estilo de Meghan Markle

Lo más importante es que la actriz estadounidense jamás ha dejado de ser ella misma por pertenecer a una Casa Real.



Aunque muchos aseguran que la monarquía ya no es una institución política relevante y que, en términos políticos, ésta no representa más cómo funciona un país ni tiene la suficiente influencia sobre lo que sucede en él, ¡vaya que hace un gran intento por reivindicar su imagen y dar un nuevo juego de visibilidades en la Casa Real Inglesa! 


Meghan Markle es un nuevo capítulo en ese relato. Criticada como una "plebeya" casi arribista al palacio de la Corona en Inglaterra, cotidianamente comparada con Kate Middleton en términos de belleza y estilo, además de convertida en un objeto de diversas especulaciones o prejuicios con base en su nacionalidad, color de piel, profesión y demás, la hoy Duquesa de Sussex es toda una mujer de relevancia y allure para quienes nos dedicamos a la moda y las políticas que le circundan. 


Recordemos que antes de discutir sobre quién diseñó el vestido de Markle, cómo caminó al altar o cuáles fueron las miradas que despertó al ingresar a la Familia Real, esta mujer —más allá de ser una herramienta para la representación contemporánea de los aristócratas u otros supuestos que pueden ser realmente ofensivos para ella y cualquier otro— ya contaba con una carrera y una personalidad muy claras. Sin importar las estratagemas de una familia y un sistema que se sienten caducos, borrando todas esas dudas maquiavélicas que se nos pueden atravesar, Meghan es esa chica que pasó de protagonizar Suits a tomar un ducado de verdad siendo ella misma. 


¿Cómo lo ha hecho? ¿Hasta dónde ha llegado su personalidad y estilo para que no se la devore el apretado protocolo de la indumentaria monárquica? 


Claro que hubo un cambio. Ya no son aquellos años en que la californiana usaba minisuits en las calles más cosmopolitas de EE. UU. 


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O en los que portaba minidresses en alfombras rojas y demás eventos del espectáculo. 


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Sin embargo, su espíritu fashionista, si ponemos atención, jamás ha cambiado o se ha desmotivado. Siempre de intereses minimalistas y exquisitamente simples. 


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La discreción monocromática siempre ha estado presente en su guardarropa. 


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Su pasión por estructuras contemporáneas y lejos de toda exageración es un sello que ha hecho suyo poco a poco y año tras año. 


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Hasta que el compromiso con el príncipe Harry se hizo noticia y el estilo de Markle, definitivamente no mutó a algo que jamás le hubiéramos visto, pero sí se hizo más ambicioso y refinado que antes. 


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Lo realmente interesante de Meghan es cómo maneja su nueva posición ante el mundo y no permite que nada en su vestimenta se vea como un disfraz puesto a contravoluntad. 


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Es decir, ni ha renunciado a su gusto, ni se ha convertido en esa ladylike que quiere verse a diario como una Grace Kelly, y todo apunta a que tampoco modificará sus planes profesionales o personales en absoluto por una tiara. 


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Sobriedad y actitud sin pretensiones. He allí el secreto para no parecer una inventada pieza de los tabloides. 


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Claro, hay que cumplir con ciertas etiquetas si al final del día vas a pertenecer a una Casa Real, pero ella lo ha hecho tan bien que ha evitado a toda costa verse forzada, incómoda o farsante. 


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Gracias, Meghan Markle, por no ser una Kate Middleton y tomarte otro tipo de licencias con la Casa de Windsor. 


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Los cuentos de hadas siempre entran en choque con la realidad de los países involucrados en eventos como éste —una boda monárquica—; aunque ésta vuelve a ser una historia de la chica "común" que se encuentra con un príncipe encantador, sólo podemos dejar que el tiempo transcurra y veamos cómo evoluciona esta propuesta de aristocracia que se traen Harry y Meghan, misma que intenta renunciar a los clásicos personajes intocables de la realeza. 



Referencias: