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#MBFWMx OI 18: los últimos tres días

30 de abril de 2018

Eduardo Limón

Así cerró nuestra Semana de la Moda; con diseñadores nacientes, un gran bloque de diseño masculino y un destello llamado Daniela Villa.



La segunda mitad del 
fashion week
 mexicano estuvo claramente marcada por la evolución y el establecimiento de firmas muy bien reconocidas en nuestro territorio. Lo cual, si no está mal, tampoco está del todo perfecto. Sabemos que, en esencia, el Mercedes-Benz Fashion Week no es una plataforma dispuesta al descubrimiento y catapultaje de diseñadores en ciernes; más bien, podríamos identificarla como el escenario que cada vez se especializa y enfoca en firmas que sean garantía de profesionalismo, calidad, capacidad empresarial y potencialidad económica. Pero ¿acaso necesitamos en México seguir viendo año tras año, temporada tras temporada, a los mismos nombres sin variación alguna? Más allá de nuestros propios clásicos —y verdaderos sobrevivientes de la industria—, ¿las únicas opciones que tenemos para ver sangre extremadamente nueva son las pasarelas que CENTRO y Jannette Klein son capaces de costear con tal de promocionar la formación que dan a sus alumnos?
 


Ese trabajo, para no embrollarnos más en el asunto, lo dejaremos en manos de espacios y encuentros como el DMX32 y su infatigable recorrido por la República Mexicana o el ModaPremio de Anna Fusoni, que ha resurgido de los recuerdos para recordarnos la importancia de apoyar a los más jóvenes. Sin embargo, podríamos encontrar entre todos los actores del sistema de la moda en el país la manera de diversificar y ampliar el panorama de nuestro fashion week oficial.
 


No obstante —y volviendo a lo vivido en estos pasados días—, Julia y Renata cumplieron como todos sabíamos que lo harían. Mediante un discurso en torno a la construcción bastante peculiar, las tapatías dieron fe de su talento y consagración. De la misma forma, Pineda Covalin con su clásica reinvención de lo mexicano, y Lorena Saravia con un estudio ultracontemporáneo del negro —y unas botas que hoy todos deseamos— iluminaron con sus colecciones lo que restó de aquel miércoles. Lástima por el 
venue 
que dio casa a Saravia, el cual pecando de belleza absoluta en la colonia Juárez, no dio suficiente aire para que el público dialogara mejor con las creaciones de la diseñadora.
 



Al día siguiente, la innovación se hizo aparecer. Entre los alumnos de CENTRO y su investigación alrededor de técnicas y materiales, la revisión de tradiciones textiles en la producción de Lydia Lavín y un estudio en torno a los metales del Siglo XIX por Alejandro Carlín, modernidad y elegante actualidad se hicieron notar bajo un mismo techo. Más tarde, una bocanada de aire puro con Shinae Park se hizo notar mediante estructuras libres y reminiscencias 
minimal
.



Por su parte, Armando Takeda sorprendió con una perspectiva cruzada entre el paisaje purépecha y los signos del "ahora" bajo el lema 
Goodbye, California
. Casi al finalizar, la elegancia de Benito Santos, la maestranza que ha desarrollado Alexia Ulibarri con sus años de alta costura, y una propuesta sumamente artística y de tintes académicos como la de Vero Díaz, movieron la imaginación de todos los asistentes a tal punto que la euforia y excitación de todos fue evidente.
 



Durante el último día, Galo Bertín realizó un sobrio y a la vez 
rocker
 
mashup
 para el hombre mexicano, Patricio Campillo resignificó el género masculino con base en materiales y estructuras que juegan con la diversidad y la cultura latina para su última colección en The Pack, y Anuar Layón presentó un 
sportswear
 que sí cumple con nuestras expectativas urbanas y masculinas de hoy.
 



Aplausos y ovaciones para Daniela Villa, quien generó una reescritura audaz y emocionante del Norte mexicano, y que en compañía de Bostich & Fussible de Nortec Collective —grupo que también influyó en los diseños de la creativa— regaló uno de los mejores
shows
de la semana. Así como lo hizo Cynthia Büttenklepper con un examen sensorial de las conjugaciones entre naturaleza, desierto, ciudad, humanidad y sentimiento en nuestro país.
 




Así, con decoro y fortaleza culminó una nueva semana de la moda en México. Como siempre, dejando sobre la mesa material de sobra para reflexionar, continuar trabajando y seguir con la mira en alto hacia lo que depare el futuro. Si bien los sinsabores o los espacios en blanco siguen y seguirán existiendo, esta edición del Mercedes-Benz Fashion Week es el punto sobre las íes que comienzan este 2018 y que nos advierten del suelo fértil que estamos tocando, del cielo que cada vez tocamos más.
 


TAGS: historia de la moda Diseñadores Mexicanos Grandes Diseñadores
REFERENCIAS:

Eduardo Limón


Editor de Fotografía y Moda

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