Naked Dress: el legado del vestido más sensual que usó Marilyn Monroe

¿Conoces la historia del naked dress? Su legado ha llegado hasta nuestros días y no planea irse en mucho tiempo.



Sensualidad. Esa es la única palabra capaz de describir el atuendo que Kendall Jenner presumió en una Instagram Story.



En dicha captura se le nota contenta, ingresando a lo que puede ser una fiesta privada o algún evento que contó con su presencia y, por supuesto, la de su peculiar outfit: un body que la cubría desde el pecho hasta los talones. Sin embargo, la prenda era transparente y sólo cubría ciertas partes estratégicas.


Durante todo un fin de semana, su nombre fue tendencia en Twitter. Por consiguiente, también su revolucionado naked dress, mismo que tiene su origen en uno de los íconos de la sensualidad más importantes de todos los tiempos: Marilyn Monroe. Ella lo vistió en 1962, cuando salió al escenario a cantarle "Happy Birthday" a John F. Kennedy.



El vestido estaba hecho de una tela traslúcida en nude que se difuminaba en la piel. Tenía la espalda descubierta y estaba repleto de diamantes falsos que resaltaban las curvas de la actriz. Dicho atuendo fue confeccionado por Jean Louis quien intentó darle un toque de sensualidad —sí, aún más— a la rubia que para entonces, ya era conocida por su belleza y actitud sexy en todo el mundo.


El lujo y popularidad de este vestido llegó a Carroll Baker en 1964 para la premiere de The Carpetbaggers. Ella fue un paso más allá de Monroe: usó un vestido similar, pero sin nada que cubriera sus senos.



Este vestido permaneció, básicamente, censurado por muchos años debido a su nivel de provocación, como dijeron los críticos de moda de la época; no obstante, en los ochenta regresó a las alfombras. No, no fue Madonna, sino Cher la encargada de traerlo de vuelta a las tendencias como algo sexy, pero formal.



No obstante, si alguien lo revolucionó fue Calvin Klein y su eterna musa, Kate Moss, quien con apenas 19 años mostraba al mundo que era capaz de ser sensual y tierna (al mismo tiempo) con un vestido satinado y una pantaleta negra.



De pronto, en el año 2000, una joven y sensual JLo, llegó a destronar a Moss con un Versace verde y escote hasta el pubis. Se ganó el aplauso y admiración de los asistentes a la 42ª entrega del Grammy.



Fue entonces que el naked dress se consagró como una prenda de culto en las alfombras rojas y dejó de ser un vestido únicamente sensual, para ser un sinónimo de seguridad, elegancia y porte; justo como lo demostró Katy Perry en 2010. La cantante emuló el estilo de Monroe pero con un minivestido de Zuhair Murad... y una peluca azul.



Posteriormente, Rihanna en 2014 acudió a los CFDA a recibir el premio "ícono de moda", con un diseño de Adam Selman que consistía en un naked dress con guantes y turbante al estilo flapper de los años 20.



Aunque, sin duda, uno de los más recordados es el de Beyoncé, mismo que fue creado por Givenchy y que la hizo lucir cual reina (sí, ¡Queen B!) en la alfombra roja de la MET Gala de 2015. Aquella ocasión, su figura fue adornada por piedras preciosas y cristales.



No obstante, si alguien revolucionó el naked dress fue Bella Hadid en su desfile por la alfombra roja del festival de Cannes en 2016. La modelo de entonces 20 años, caminó cual diosa, enfundada en un vestido rojo de Alexandre Vauthier que apenas cubría ciertas zonas del cuerpo, dejando al descubierto la espalda y gran parte de las piernas. Entonces, el naked dress dejó de ser una tela transparente sobrepuesta, sino que evolucionó a un vestido de figura más sólida.



Ese mismo año, Kate Upton trajo de vuelta —momentáneamente— el vestido transparente, pero con un body debajo de él. El diseño de Jenny Packham logró acaparar las miradas de todos con estrellas y glitter al pormayor.



Y cómo olvidar el diseño problemático, pero sensual, de Chrissy Teigen, cortesía de Yousef Akba en color negro y un seguro como único accesorio en él.



Por otro lado, este 2018, el naked dress sigue en tendencia por personalidades como Amber Heard y su Valentino caminando a través de la alfombra roja de Cannes. No sólo causó revuelo su belleza, sino que deslumbró a todos los fotógrafos que quedaron prendados de ese vestido, el cual sólo cubría una parte de sus senos.



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Con este legado tan cambiante, pero con el mismo factor común, el naked dress sigue dominando las pasarelas y las alfombras rojas. Éstas son el espacio para que las celebridades del momento muestren sus mejores y más atinados vestidos, los cuales son mucho más que prendas que enseñan algo de piel, son una forma de rebelarse contra el mundo y de demostrar lo bien que una mujer se siente con su cuerpo. Así que, por qué no usar con mayor frecuencia un atuendo similar, ¿qué importa si es como el de Kendall o como el de Cher?



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