Como si fuera poco la crisis política en Italia en la que ningún partido político quiere hacer gobierno de coalición con nadie (hasta ahora), el gobierno del presidente Sergio Mattarella propuso al novato Giuseppe Conte para que funja como primer ministro interino de Italia mientras los partidos resuelven sus diferencias. Pero resulta que el joven político no terminó ni siquiera sus estudios porque la Universidad de Nueva York (UNY) dice que no hay registros de su acreditación académica.
¡Mamma mia!
Las dudas surgieron después de que se analizara su currículum y experiencia, donde detectaron ciertas anomalías en su historial académico. La UNY dice que no hay constancia de haber terminado su licenciatura en Derecho.
Ante esta problemática que aflige la estabilidad política en Italia, los líderes de los partidos que más votos obtuvieron en las pasadas elecciones (pero que no alcanzaron la cantidad mínima y por ello Italia no tiene un gobierno entrante) el centro-izquierdista Luigi de Maio del populista Movimento 5 Stelle (Cinco Estrellas), y el extremo-derechista y antiinmigrante Matteo Salvini del partido Lega Nord (Liga Norte), pudieron finalmente llegar a un acuerdo para la dirigencia estatal del país.
¿Coalición inédita?
Suena bastante extraño que un partido de centro-izquierda y uno de extrema derecha tengan que compartir la presidencia del país. Ante este problemón, Mattarella tuvo dos opciones: convocar una reunión para diseñar una agenda compartida entre Cinco Estrellas y la Liga Norte, y que el país no se quede sin gobierno o admitir su primer gran fracaso en sostener a un gobierno sin presidente electo, lo que supondría una baja en su popularidad sin precedentes. Lo más curioso del asunto es que las dos cosas sucedieron.
Salvini y Di Maio están a punto de hacer historia en la política italiana. (Foto: Eunews)
Por lo tanto, Salvini y Di Maio acordaron firmar un «contrato para un gobierno de cambio» el cual obliga a ambos dirigentes a mostrar una «solidaridad inquebrantable» y una «flexibilidad ideológica» por el bien del país. El poder legislativo que está igualmente dividido por estas fuerzas políticas está ya a la espera de recibir a un gobierno nunca antes visto en la historia de Italia, mientras Matarella queda mal parado por la nominación de Conte.
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