Crónica de una estrella perdida, a un año sin David Bowie

Lunes, 9 de enero de 2017 5:29

|Hugo Co




And he was alright, the band was altogether

Yes he was alright, the song went on forever

And he was awful nice

Really quite out of sight, really quite paradise

And he sang all night long

 

"Lady stardust "(1972)

  Mejores canciones de Bowie



Fue Frank Zappa el que dijo que escribir sobre música era como bailar sobre arquitectura. Para no desmentir a Frank, consideremos esto como un mambo sobre la catedral de san Basilio.


El día que murió David Bowie

David Bowie murió el 10 de enero del 2016, me rompió el corazón. A primera hora del 11 de enero, apenas 30 minutos después de que comenzara la madrugada, las cuentas oficiales de Bowie en redes sociales hicieron oficial la noticia. Para mí, él era demasiado grande, demasiado bueno, demasiado importante para que fuera cierto, aquella fue una noche larga. La muerte de David Bowie trajo de vuelta esa sensación de mortalidad que el mundo había experimentado antes con el asesinato de Lennon o el de Kennedy. Las reacciones no se hicieron esperar, una lista vasta de personalidades confesaron su pena a través de distintos medios, tributos de admiradores brotaron desde Brixton, Inglaterra, hasta América. En cuanto a mí, se podría decir que el soundtrack de mi vida se encontraba incompleto, las canciones de los Beatles, Queen, Springsteen, Elvis y Bowie ensamblan un catálogo colosal que acicala la cultura popular y que ha acompañado mi vida. Los 60 y 70 sucedieron sin que, siquiera, hubieran nacido mis padres, mucho antes de que yo tuviera edad para entender una canción; pero sucedieron y su sombra fue tan inmensa que sobrepasó los  años de vida de sus artistas, hasta alcanzar a mi generación. Los millennials sabemos entonar los himnos de la invasión británica, la psicodelia, el glam y la buena música; es inevitable, esas canciones también cambiaron nuestra vida, aun sin que nos diéramos cuenta. Y entonces, 49 años después de la publicación del primer sencillo de David Bowie, estaba con la cabeza sobre la almohada, contemplando el techo de mi habitación, lamentando la muerte de alguien que no había conocido, a quien nunca escuché en vivo, de quien nunca estuve cerca, y con quien mantuve un contacto sólo a través de su música y sus letras. El día en que murió, murieron otras 57 mil personas, me gusta imaginarme a todas caminando hacia la eternidad, susurrando entre ellas: miren, ese de allá es David Bowie.


La televisión por cable no siempre tuvo un contenido tan malo, la primera vez que lo vi fue en un programa sobre música retro que transmitían los viernes por la noche. Tenía 16 años y quizá debía estar afuera, divirtiéndome, conociendo gente, pero ese día tuve que conocerlo, de alguna forma ambos éramos parias sociales. La primera impresión nunca se olvida, él sabía cómo impresionar al espectador. David Bowie era una criatura asombrosa, un destello cegador en medio de un grupo de estrellas de rock marcadas por las drogas y los excesos. Pink Floyd llevó la teatralidad al escenario, Dylan había utilizado maquillaje antes, los Beatles ya se habían disfrazado en la portada de “Sgt pepper's lonely hearts club band”, pero él iba un par de años luz adelante.

Lo extraño en la repentina muerte de Bowie fue que, como su vida, resultó fuera de todo estereotipo. Con la muerte de cada ídolo de la música escuchamos nuevamente sus canciones mientras escondemos el luto, pero a David Bowie lo habíamos escuchado un día antes a su muerte, uno antes a ese y uno atrás igual; era parte de la vida de millones, era parte de la mía. Toda personalidad musical que se valga de disfraces insólitos en sus conciertos, cosméticos vistosos sobre su rostro y espectáculos escénicos llamativos, delineó su apariencia pensando en David Bowie; pero él lo hizo antes, en una época muy diferente, más arcaica y típica. Era un hombre caído de las estrellas, enjuto, pálido y con los ojos desiguales, lleno de destrezas impresionantes sobre el escenario.

Muchos de los personajes que Bowie creó no eran producto de una asimilación colectiva de su periodo histórico o una tendencia artística, eran ellos, junto a su propuesta, concepción y diseño, los que marcaban la senda para otros músicos. Bowie creaba universos, tiempos y modas. ¿Cuán triste es su muerte, si nos obligó a volver a la Tierra y entristeció profundamente al mundo del arte?, no sólo por el hecho en sí, de su presencia nos sobreponemos con sus temas. Pero la verdadera tristeza está en esas canciones que no vamos a escuchar, lo que aún no había compuesto, los discos que no publicó y que nos habría encantado conocer.

David Bowie Casa Azul



El hombre que volvió al espacio

Pese a su actitud hambrienta de atención, se mantuvo muy reservado en cuanto a ciertos aspectos personales; su enfermedad fue uno de ellos, David Bowie mantuvo en secreto un mortal cáncer de hígado en sus últimos años.

Durante un concierto en Praga comenzaron los dolores, David cantaba `Reality´, una canción de su último álbum. Ya no bebía alcohol, no consumía drogas, entrenaba como instructor y había dejado los cigarrillos; antes fumaba tres cajetillas diarias. Bowie sobó su pecho y detuvo la canción, súbitamente se quedó sin aire. Un miembro de seguridad saco a David del escenario, se veía más pálido de lo común y estaba cubierto de sudor. Se podían leer los pensamientos entre la concurrencia de las primeras filas, eran una mezcla entre preocupación e inquietud.

Pese a su estado, seguía siendo un extraterrestre. La condición casi sobrenatural que había conservado durante toda su carrera lo hizo volver a escena, no sin realizar un gran esfuerzo; finalmente logró interpretar un par de canciones. Un médico lo revisó al final de la noche y le prescribió relajantes musculares. Frágil, se marchó con su gira a Alemania. Durante la presentación interpretó `Ziggy Stardust´, entonó todas las notas y bajó del entablado. Cayó mientras se retiraba, necesitó de una intervención quirúrgica debido a una arteria tapada. David Bowie se mantuvo apartado los siguientes nueve años, no realizó conciertos, ni se acercó al estudio de grabación. Adoptó una vida ordinaria, abandonó las candilejas para llevar a su hija al parque y desayunar en las cafeterías de Manhattan. Volvió del retiro en 2013 con la llegada de su nueva producción, “The next day”, el príncipe vesánico del rock había vuelto con la esencia más violenta de su mejor época. De esa manera comenzaría su última etapa, la cual siguió con la producción de un musical llamado “Lazarus”, y su disco “Blackstar”, que saldría a la venta el 8 de enero de 2016, en su cumpleaños, dos días antes de su muerte. Así concretó David Bowie su réquiem, una vida repleta de innovación e ingenio en tres años de intensa creatividad.


Tony Visconti, legendario productor musical, colaboró en “Blackstar”, igual que en todos sus álbumes desde 1969. Durante una charla, Visconti le hizo a Bowie un comentario sobre las letras incluidas en el disco: “Estas escribiendo un disco de despedida, ¿verdad, viejo zorro?”, Bowie contestó con una risa. Tony lo acompañó durante algunas sesiones de tratamiento, David se notaba un desastre, exhausto: “No te preocupes, vas a vivir”, le decía Visconti a su amigo.

 Su canción `Reality´ declama en uno de sus versos: “Ahora mi muerte es más que sólo una canción triste”, una referencia al tema `My death´, de su época como Ziggy; “Mi muerte espera como una verdad de la Biblia/ En el funeral de mi juventud”. Una versión del tema `La mort´de Jacques Brel.

Al saber sobre la muerte de su amigo, Tony Visconti hizo pública una nota en redes sociales: “Siempre hizo lo que quiso. Y quiso hacerlo a su manera y hacerlo de la mejor manera. Su muerte no ha sido diferente a su vida: una obra de arte”.

bowie-a-un-ano-de-su-muerte


My City, my rules

David Bowie nació en Inglaterra, pero su ciudad era Nueva York; lo cobijó y maduró artísticamente en ella. Por supuesto el 11 de septiembre se convirtió en tema delicado para él. Participó en un concierto en beneficio a las víctimas del ataque terrorista, junto a The Who, Elton John, Eric Clapton, Paul McCartney y los Rolling Stones. Habituados a las excentricidades escénicas de Bowie, la audiencia esperaba de su presentación, un espectáculo con un nuevo personaje ideado para el nuevo milenio, pero no hubo tal. Sin teatralidad, sin caretas, ni demostraciones pintorescas, sólo David Bowie, exorcizado de sus personajes.

En general, el principio de siglo fue una época en la que el rock se encontró a sí mismo, en una forma más noble: sin delineador, episodios psicóticos o propuestas eléctricas; de vuelta a lo básico. Encontrándose con la nueva estación musical.

BOWIE



Modern Love

Los 90 le trajeron a David Bowie un segundo matrimonio. Conoció a la modelo somalí Iman Mohamed Abdulmajid, contrajeron matrimonio en abril de 1992, el hijo mayor de David, Duncan Jones, ofició la ceremonia. Ninguno de los dos era primerizo en el tema, Bowie había estado casado antes con Mary Angela Barnett e Iman había sostenido un romance con el ex jugador de baloncesto Spencer Haywood. Para Bowie fue amor a primera vista, según sus declaraciones: “Estaba pensando en el nombre de nuestros futuros hijos la misma noche en que nos conocimos”. Se mantuvieron juntos hasta la muerte del cantante. Ambos tuvieron  una hija, Alexandria Jones Bowie.

bowie-iman



Los horribles 80

Lo que hacía David Bowie podría llamarse: “Art Rock”, y por supuesto, generalmente no era redituable. Sus canciones rara vez lo colocaban en la lista de hits, su trabajo no parecía beneficiar sus finanzas, por lo que comenzó la década de los 80 decididamente a hacerse rico. Al mismo tiempo, cometió lo que muchos consideran deslealtad: un salto a la música comercial y a los anuncios de refresco por televisión. Su trabajo en “Let’s dance” parece cínicamente bailable, simplemente funcional en su época es, definitivamente, un trabajo menos sincero en comparación a otros de Bowie; sin embargo, mantiene cierta calidad por encima de otros álbumes de la década.

Finalmente el tiempo juzga todo, y los años le han dado a “Let’s dance” un lugar casi nostálgico dentro de la discografía de Bowie, e inició una etapa en él, poco beneficiosa artísticamente (recordemos aquellas horribles hombreras), pero que lo ayudó a sobrevivir y aprovechar las ganancias de su trabajo.

Lets-Dance-Bowie


La trilogía de Berlín

¿De dónde vendrán las buenas canciones? Una canción es una composición de naturaleza poética, generalmente usa los recursos clásicos: la rima, el ritmo y la métrica, por lo tanto, involucra una técnica, y  es acompañada por instrumentos musicales. Una buena canción es todo lo dicho, sumado un algo que no sabes qué es y que compromete la esencia del autor. Desconozco a dónde deba huir un artista para encontrarse con un gran tema. David Bowie viajo a Berlín, por ejemplo.

Bowie había adquirido un nuevo álter ego en 1975: “El Duque Blanco”, un personaje de cabaret, bien vestido y elegante, contrario a la apariencia glam de principios de la década. En aquella época la adicción a la cocaína había asfixiado al “duque”, llevándolo a mostrar una actitud social entorpecida durante entrevistas; o eso se había esforzado en mostrar; la reinvención permanente a la que se había condenado Bowie, lo condujo a una transición más.

Después de rescatar a Iggy Pop de una estancia indefinida en un hospital psiquiátrico, Bowie viajó junto a él a Suiza en 1976, y después a Berlín, en otoño del mismo año. La razón era una búsqueda (bajo la instrucción del productor Brian Eno) de sonidos más naturales y minimalistas, muy alejados del punk subversivo de América. Ya establecido en un departamento sobre un taller mecánico, en el bloque oeste de la capital alemana, Bowie terminó la primera parte de una de las etapas más creativas de su carrera: “Low”. Abandonó al “Duque blanco” y otras singularidades como el pelo teñido y la guitarra de rock. El disco incluye temas como `Be my wife´ y `Sound and visión´.


bowie-1975


“Low”
es la primera entrega de la trilogía de Berlín, pero hablando de la inclusión de esta serie de álbumes dentro de la cultura popular, conviene más mencionar su segunda parte: “Heroes”. ¿Recuerdan aquello del lugar de las buenas canciones? Quizás el origen de un buen tema está en una buena historia, por ejemplo, la de un músico adicto en plena rehabilitación, retirado en un departamento a la mitad del centro estratégico de la guerra fría. Una ventana con vista hacia el muro que separa la ciudad y una pareja a la sombra de una torre de vigilancia. David se asoma y los ve, compartiendo un beso mientras el mundo se asoma al conflicto bélico. Mientras los observa, Bowie piensa en lo que podrían esconder aquellos niños que mira desde su departamento; una especie de culpa, un amor irrealizable, y que su reunión en un banquillo debajo de la muralla encubre la verdadera esencia del heroísmo. Entusiasmado por la idea, escribió la canción que le dio nombre a su disco. “Puedo recordar/ De pie/al lado del muro/Y las pistolas/disparando sobre nuestras cabezas/Y nos besamos/como si nada pudiese caer”, dice la canción.

No hubo tal, la historia de la pareja que se reúne al pie del muro de Berlín es sólo una leyenda que acompaña el mito del tema y esconde el rostro de los amantes a quienes se refiere. Por supuesto, sigue siendo una buena anécdota. En realidad fue Tony Visconti quien inspiró a Bowie para escribir `Heroes´. Durante la estadía en Berlín, Visconti tuvo un amorío con una mujer cercana al equipo, las versiones varían respecto de su identidad; algunas señalan a una corista y otras a la cantante de jazz Antonia Maas. De cualquier modo, Visconti se encontraba casado y su relación extramarital arriesgaba su estabilidad sentimental, aun así, las demostraciones de afecto entre Visconti y su enamorada eran claras para los presentes. El propio Bowie los encontró besándose recargados en una pared, la imagen de ambos inspiró la canción.


“Heroes”
es un álbum compasivo, sincero, lleno de piezas plenamente instrumentales. El himno del disco es esa clase de canciones que sobrevive décadas. Una entrega absoluta al amor más puro, sin juicios, una apología al romance penado a lo imposible.

 El tercer tomo de la trilogía es “Lodger”, el hijo bastardo de la relación de Bowie con Brian Eno. Pese a haber sido masacrado por los expertos durante su lanzamiento, actualmente parece solamente un giro arriesgado en su carrera. Es un paso de vuelta hacia el pop, y los siguientes trabajos de David como “Scary Monsters”, en resumen, es un trabajo mucho menos sofisticado en comparación a sus antecesores. Marca una pauta en la realización del artista, y una llegada a terreno económicamente más fértil, otra transición, de los renovados 70 a los 80, más holgados en música bailable y arquetípica.




Muerte de David BowieAlguien quiere ser grande

David Bowie había experimentado la sensación de flotar en el espacio. Antes de 1973 su trabajo había tocado el cielo. El rock progresivo había triunfado y la escena musical estaba lista para escuchar más de David Bowie. “Aladdin sane” salió a la venta en primavera del 73, era definitivamente un trabajo agresivo. Un celebridad acababa de morir, “Ziggy Stardust” fue entregado a sus fanáticos y había sucumbido como mártir; era momento de un nuevo álter ego para David Bowie. El relámpago que cruza el semblante lívido de Bowie en la portada se convertiría en un lienzo característico de la galería popular de los siguientes años.

Los 70 nos acercaron a grandes universos musicales; “Aladdin Sane” es un disco de matices amplios, de sonidos homogéneos que mantenían a Bowie en el firmamento musical de entonces.  Publicar una “masterpiece” es difícil, principalmente porque nadie sabe cómo hacerlo y no hay quien nos enseñe cómo. Sin embargo, existe algo más difícil, que es sobrevivir a una obra maestra. Resistir el deceso de Ziggy significó para David recurrir a su más profundo talento. La única forma de inmortalizar lo que Bowie ya había hecho y revitalizar su carrera era avanzar, y en efecto, “Aladdin Sane” y su portada avanzó inmensamente.

David huyó del distinguido aspecto inglés y pulió la notoriedad pintoresca de sus personajes en este álbum: su cruce definitivo entre el surrealismo y la teatralidad. Finalmente, fiel a su identidad amotinada contra lo convencional, David renunció paulatinamente al delineador en los ojos, tras un paso por el soul en trabajos como `Young americans´ y `Station to station”´, fue entonces cuando Bowie concibió a otro personaje atormentado por las adicciones: “El duque blanco”, de quien hablamos anteriormente.

 
bowie-ziggy-stardust


La vida es un cigarrillo...

Como Prometeo encadenado por Hefesto en Cáucaso, para ser devorado por los buitres, en castigo por obsequiar el fuego a los hombres, Ziggy Stardust padeció su propia pena cuando bajó del cielo para salvar el mundo a través de su show.

“The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars” es un álbum conceptual de 1972. Marcó el surgimiento de Bowie para las grandes audiencias. Ha influido en muchos artistas desde su publicación, y es recordado como el más representativo del glam rock.

El álbum cuenta la historia de Ziggy Stardust, un alienígena andrógino, cuya representación es una renovada imagen entre la ciencia ficción y el teatro kabuki. La narración del disco comienza con Ziggy revelándole a los habitantes de la Tierra que faltan cinco años para su completa aniquilación, lo que da pie a la primera canción del disco: “Five years”. Stardust se transforma en un personaje mesiánico que intenta salvar a la humanidad, pero abandona sus objetivos cuando prueba el éxito y la fama. El disco termina con Ziggy entregado a su audiencia, para ser engullido por la horda de fanáticos caníbales hambrientos del artista. La crónica de Stardust es un musical psicodélico aprisionado en un disco elepé.

Bowie le inyecto al álbum y a la gira que le siguió, toda su experiencia actoral que adquirió en la compañía teatral de Lindsay Kemp, durante su formación como actor, mimo y bailarín británico. Kemp fue encargado de las coreografía en todas las presentaciones de Bowie. Ziggy Stardust era la culminación de la sexualidad latente que había sugerido Elvis con su movimiento de caderas. Otro ídolo británico influenciado por el rock'n'roll de los 50, ayudó a Bowie en la realización del icónico Ziggy, su nombre era Vince Taylor, toda una celebridad europea con un carácter singular y extraño. Bowie y Taylor se conocieron en los 60, durante una etapa en la que el último creía conocer los lugares exactos donde aterrizaban ovnis y proclamaba ser una reencarnación mesiánica durante sus conciertos.


Bowie tomó prestados elementos del pop art, principalmente de Andy Warhol y de algunos filmes como “A Clockwork Orange”. El nombre de Ziggy Stardust es otra historia, no está clara la razón de elegirlo, Stardust es gracias a la canción “The Legendary Stardust Cowboy” de Norman Carl Odmon, en el caso de Ziggy, algunos han señalado la similitud de este con el del amigo íntimo de Bowie, Iggy Pop, pero el origen es poco claro.

La banda que acompañó a Bowie fue The spider from mars y son parte del título del álbum. La relación profesional entre ellos y David se mantuvo de 1970 hasta 1973.

Las canciones del álbum son de las más recordadas al referirnos a Bowie, por ejemplo: `Starman´, es uno de sus temas más evocados, y narra el encuentro de unos jóvenes con lo que parece una entidad omnipresente a través de la radio; la balada `Lady Stardust´ y `Rock'n'Roll Suicide´, que cuentan la decadencia de Ziggy, el fin de su viaje y su transición final a suicida. “Rock'n'Roll Suicide” está inspirada en el poema “Tonás y livianas” de Manuel Machado, que comparte un verso con la primera línea de la canción: “La vida es un cigarrillo…”

“Rock'n'Roll Suicide” le otorga al álbum una sensación de pesar y honor al disco, asimila el espíritu de la carrera de David Bowie. Una apología a las diferencias entre individuos y aquello que nos vuelve peculiares. Tal como escribió Bowie: “¡Oh no amor! No estás solo / No importa qué o quién hayas sido / No importa cuando o donde has sido visto / Todos los cuchillos parecen lacerar tu cerebro / He tenido mi parte, te voy a ayudar con el dolor / No estás solo”.



Una odisea del espacio

Antes de Ziggy Stardust, existió el Major Tom. El lugar de David Bowie dentro de la dimensión musical británica comenzó realmente con la publicación del sencillo `Space Oddity´ en 1969. Un intento por capitalizar la carrera espacial y la llegada del Apolo 11 a la luna. De hecho, la BBC usó el tema para acompañar la transmisión de la caminata de Neil Armstrong y Buzz Aldrin.

`Space Oddity´ es una composición en la cual Bowie describe la eventualidad de un astronauta, Major Tom, cuando queda varado en el espacio, encerrado en su bote de hojalata. El principal logro del tema es su capacidad de transmitir esa sensación casi desoladora  a través de una atmósfera mística.

Pese a que el sencillo fue un éxito, el álbum en el que estaba incluido, llamado simplemente “David Bowie”, fue un fracaso. Antes, había publicado otro disco, en 1967, también homónimo, con una recepción igualmente tibia.

En 1970 llegó “The man who sold world”, cuyo tema del mismo nombre es la descripción, considerablemente metafórica, sobre un muchacho que se encuentra con él en la edad adulta y no se reconoce. La canción es, además, uno de los covers más representativos de la banda grunge Nirvana.


El siguiente álbum, “Hunky Dory”, resulta irresistible gracias a su tema de apertura: `Changes´, el cual es El relato de un hombre joven en su intento de contar cómo van a reaccionar las nuevas generaciones cuando escuchen sus obras", según la Rolling Stone. El disco incluye homenajes de Bowie  a íconos de los 60, como `Song for Bob Dylan´, que es más dylaniana que algunos temas de Bob, y `Queen Bitch´ que suena con el sello de Lou Reed. Sin embargo, la explosión de la carrera de Bowie tuvo que esperar hasta 1972, con el nacimiento y colapso de “Ziggy Stardust”.

hunky-dory



El niño que quería vivir por siempre

Son tan frágiles los mortales. La muerte es una regla, imperecedera y constante. Una cláusula que nos vincula a nuestra fugaz existencia. Nos acompaña desde que nacemos hasta que finalmente salda cuentas con nosotros.

David Jones nació en Brixton, Londres, el 8 de enero de 1947. Mismo día que Elvis, pero 12 años después y en un continente distinto. Asistió al Stockwell Infants School y después al Burnt Ash Junior School, donde adquirió sus primeros intereses por la música. Desde niño mostraba facilidad para el baile, el canto y los instrumentos. El padre de Bowie trabajaba en una tienda de coleccionistas especializada en discos de 45 RPM, esto posibilitó el acercamiento de su hijo a íconos de entonces. Tras escuchar la canción “Tutti frutti” de Little Richard, Bowie dijo que había escuchado a Dios.

David Jones estudió arte, música y diseño desde sus primeros años. Su vocación estaba bien enfocada y era evidente para todos. Tras concluir sus primeros estudios se inscribió en Ravens Wood School.

En 1962 tuvo un incidente en el colegio: se involucró en una pelea con su amigo George Underwood a causa de una muchacha en disputa entre ambos. George, quien tenía puesto un anillo, le propino un puñetazo en el ojo izquierdo, como resultado, David pasó algunas semanas hospitalizadas y fue sometido a algunas operaciones para impedir que perdiera la vista. Finalmente no se solucionó el daño del todo, y el ojo izquierdo quedó con la pupila permanentemente dilatada, lo que ocasionó la sensación de que sus ojos fueran de distinto color. George Underwood se convirtió en artista gráfico y siguió siendo amigo de David, incluso colaborando con algunas de sus futuras portadas.

David-Bowie-

En 1964, Bowie apareció en un programa de televisión británica para presentarse como fundador de la Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Hombres de pelo largo. En su discurso comento “Nos insultan, (...) nos amenazan, (…) nos persiguen, (…) deberíamos hacer una manifestación”, en completa seriedad.


Formó parte de diversas bandas pequeñas, solía soñar con ser un Mick Jagger, en sus propias palabras. Cambió su nombre para no confundirse con el miembro de “The monkees”, Davy Jones; así nació David Bowie. Un mes después, lanzó su álbum debut.

En una época, David Jones no era nadie; sin embargo, ¿quién se imagina un mundo donde no se haya mencionado el nombre de David Bowie? Su muerte cambió el estatus quo del ambiente musical, sumergió al arte en una atmósfera lúgubre. Ha pasado un año de su muerte, pero podrían pasar 100 y seguiría siendo pertinente hablar de su legado.

David Bowie dijo que “el futuro le pertenece a quien puede oírlo llegar”, y al parecer tenía excelente oído, porque se mantuvo adelantado a su época permanentemente. Decir que Bowie era camaleónico suena sencillo, un cliché y vacío. Un camaleón es una criatura con la habilidad de confundirse con el entorno, David Bowie pasó su vida imaginando nuevas formas de distinguirse, siempre a través de su talento y habilidades artísticas. Quién sabe a qué estrella haya viajado Bowie, pero ojalá que desde la vastedad del espacio siga inspirando la vida de jóvenes en busca de aliento. ¿De dónde vendrán las buenas canciones? Esa es una buena pregunta, un enigma de la cultura pop. En cambio, ¿a dónde irán los grandes artistas después de su muerte?, no es tan buena; el mundo se quedó sin David, John, Elvis, George, Jimmy y Prince, el verdadero misterio es qué haremos nosotros sin ellos.

Seguramente hallaremos alivio en sus canciones, y junto con otras generaciones recordaremos cómo su trabajo se sumergió en nuestra vida.

Aun con su aspecto subversivo, David Bowie era alguien como nosotros, lleno de inspiración y audacia para seguir sus arrebatos más íntimos que lo dirigirían a regir los 70.

Liftoff…

This is Ground Control to Major Tom.


**
Bowie era amante del arte y de las letras, por esa razón te compartimos los 100 libros favoritos de esta estrella de la música. 

REFERENCIAS:
Hugo Co

Hugo Co


  COMENTARIOS