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El día que Joaquín Sabina me hizo entender que el amor no es todo pero es suficiente

26 de febrero de 2018

Pedro David




Ayer, en Ciudad de México, sucedió uno de los conciertos más emotivos de mis 36 años junto a Joaquín Sabina. ‬

Así de hermosa es mi vida.

Pancho Varona (guitarrita de Joaquín Sabina)



En México, la música tradicional ha influencia a muchos artistas extranjeros, su riqueza cultural ha ofrecido cierta inspiración bohemia para quien hoy se ha consagrado como un artista real, peculiar y fantástico: Joaquín Sabina, quien ofreció en días pasados dos conciertos en el mítico Auditorio Nacional de la Ciudad de México, con gafas negras el artista apareció sobre el escenario en compañía de su cuadrilla de músicos y amigos de profesión.


“A veces a uno le pasan cosas que no quiere que le pasen, así que voy a darles el parte médico: primero tuve una gripa que me hizo suspender un concierto, y luego, mientras me estaba curando, una noche en San Luis Potosí tuve una especie de mareo y me di un golpe con una puerta. ¡Juro que sólo llevaba dos tequilas!".


Un público repartido en generaciones y familias completas se dejaron ver en los asiento que esperaban la presencia del Flaco de Úbeda. El repertorio que ofreció hizo recordar sus etapas de Física y Química y Yo, Mi, Me, Contigo, álbumes que le otorgaron un amplio reconocimiento en los más de 35 años de trayectoria musical, como siempre hizo énfasis en su amor y admiración por la cultura musical de México.



La primera hora del concierto representó sus inicios con el tema "Cuando era más joven", y para dar un salto a la actualidad interpretó las canciones "Lo niego todo", "Sin pena ni gloria" y "No tan de prisa". Mara Barros vocalizó el tema "Hace tiempo que no", "Panchito Varona" y "La del pirata cojo". Dedicó una de sus canciones favoritas a la escritora mexicana Ángeles Mastretta, que se encontraba entre el público. Jaime Asúa interpretó "A la seis de la mañana" y Antonio Gracía de Diego el tema "A la orilla de la chimenea". Como siempre, Joaquín nunca olvida a su íntima compañera de borracheras: Chavela Vargas con la melodía "Por el bulevar de los sueños rotos", mientras que en la pantallas se dejaba ver algunas fotografías de La Dama del Poncho Rojo y del icono de El Rey: José Alfredo Jiménez.


Pareciera que cada vez que Sabina vuelve a México encuentra un público más entregado y comprometido en reforzar los estándares de la musical pensante, así es como Joaquín llegó a su último cuarto de hora con las melodías: "Y nos dieron la diez", "Tan joven y tan viejo" y "Pastilla para no soñar".



De pie y con una sonrisa llena de júbilo es como el público se despidió de los seis músicos y de Joaquín, con 69 años de edad aplaudió a sus espectadores a manera de agradecimiento, pues parte de su carrera profesional tiene mucho que ver con el pueblo mexicano, aquellas noches de tequila en Garibaldi, el folclor de la música mexicana impregnado a su manera en sus canciones, sus amistades y amoríos reunidos en un territorio sagrado para la música en español.


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También te compartimos estas frases de Sabina con las que podrás entender la vida.



TAGS: Rock en español Canciones de amor
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Pedro David


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