INICIO NOTICIAS VIDEO SERIES INFOGRAFÍAS ARTE FOTO CINE HISTORIA LETRAS MÚSICA DISEÑO ESTILO DE VIDA MODA VIAJES CIENCIA Y TECNOLOGÍA COMIDA

Todos los derechos reservados 2017
© Cultura Colectiva

David Byrne, el artista que demostró que la música y la literatura se complementan perfectamente

9 de julio de 2018

Diego Pacheco Illescas

Como escritor o como músico, Byrne es sin duda un artista genial ya sea sobre el escenario o desde el anonimato.



¿Será posible que un libro tenga banda sonora? Antes de leer Diarios en bicicleta (2009) del músico David Byrne, lo primero que viene a la mente es escuchar a The Talking Heads —banda en la que Byrne fue fundador y compositor— para así coordinar el ritmo del músico con el estilo literario del autor. El libro tiene una esencia de una canción sintética con la intencionalidad de la sátira de David Byrne, desde el sintetizador utilizado en su música como elemento de comicidad en esas canciones de los 80, al igual que sus compatriotas del new-wave que hacían música para la discoteca en pleno auge de la cocaína y el baile dentro de luminosidades neón y vestimentas de spandex. Este género fue como un recurso irónico del punk y el pop

 

Pero al poner atención a las canciones de este músico escocés-estadounidense, después de haber leído Diarios en bicicleta, sus estructura y sonidos escondidos en la batería o en las guitarras se mantienen estáticos. Las letras fueron las que se trasladaron de sonido-significante, en especial una titulada "(Nothing But) Flowers", que es una sátira de las ciudades como una industria magnífica de metales y cemento construidas con el sentido propio de la palabra utopía.





"I fell in love
with a beautiful highway,
this used to be real estate,
now it's only fields and trees.
Where, where is the town?
Now, it's nothing but flowers.
The highways and cars
were sacrificed for agriculture.
I thought that we'd start over,
but I guess I was wrong".
Talking Heads, Naked, 1988.





El giro irónico de esta canción es decir que las flores arruinaron aquellos lugares tan hermosos, como las carreteras y los centros comerciales en donde ahora se encuentran valles y oasis. Este es el camino que toma el diario del autor en el rumbo de su bicicleta. Los suburbios son un concepto terrorífico, y quien mejor lo ha podido explicar en lo visual ha sido Tim Burton en su mundo cinematográfico obscuro y ácido, dentro de una fachada terrorífica y al mismo tiempo infantil donde retrata a los suburbios como un esclareciente atardecer sin indicios de viento o de humedad, donde dicta la repetición monocromática —un vecino junto a otro haciendo los mismo arreglos florales con la misma fachada minimalista y las camionetas estacionadas de igual manera—, como si la gente fuera una especie de zombie buscando la felicidad o bien la eudemonia en la regularidad y mediocridad cotidiana. Así, Byrne se expresa de varios conceptos de las ciudades, como si estuvieran atentando contra el comportamiento natural del hombre. Diarios de bicicleta mantiene una narrativa curiosa, en momentos hace que se te olvide que el autor tuvo como incentivo el andar en la bicicleta —meditar mediante los pedalesù, pues sus análisis son muy profundos y con un gran contenido de erudición al retratar una historia a través del lugar.





La ciudades que nos retrata Byrne nos narran cómo aparentemente se encontró fascinado con un anuncio del metro y le dio un giro filosófico a aquel banal anuncio. Quizás esta literatura sea una nueva oleada de pensadores que viajan en bicicleta enajenados ante el tráfico y las multitudes. Una perspectiva un tanto solitaria que da mayor importancia al dónde que al quién. El autor, en lugar de enfrentarse a las páginas en blanco, se desliza en espacios dignos de análisis. La figura del vagabundeo, como ya lo había cantado en 1983, no encuentra una trayectoria final porque este debe ser el lugar.

 




**


La narrativa de Byrne es la crónica por excelencia, así como Darwin escribió el libro de las especies viajando y analizando anomalías o patrones en los animales que observaba, Byrne lleva el mismo concepto del ser vivo en movimiento eterno.



TAGS: Historia de la musica Grandes artistas música
REFERENCIAS:

Diego Pacheco Illescas


colaborador

  COMENTARIOS

  MÁS DE CULTURA COLECTIVA

Obras de arte que tienen dos o más versiones Niñas no deseadas, el problema de la selección de sexo en la India en las fotos de Mary F. Calvert Todo lo que puedes comprar con el equivalente del tanque lleno de gasolina Hocus Pocus: 30 fotos del antes y después del elenco Cosas que nos avergonzarán de la cuarta temporada de Narcos en México Qué significan las etiquetas de tu ropa y por qué tus prendas lucen percudidas

  TE RECOMENDAMOS