El alucinante viaje de Jim Morrison por la Ciudad de México

Jueves, 16 de noviembre de 2017 16:52

|Alejandro Arroyo Cano

Hace 48 años, la banda liderada por Jim Morrison pisó suelo azteca para brindar una serie de conciertos memorables que hoy sólo existen en la mente de los asistentes.


Este artículo es para ti, fan de Jim Morrison que se sabe todas las canciones de Strange Days, que coverea con una guitarra "Love Me Two Times" y se dejó la melena larga, incluso más larga que el "Rey Lagarto". Es para ti porque a pesar de ser tu ídolo, los azares del Universo te jugaron una mala pasada y te hicieron nacer dos o tres décadas después de su muerte, negándote la posibilidad de encontrártelo en una comuna hippie y compartir un LSD junto a él.


Tú, que caminas por la Ciudad de México soñando con los gloriosos años 60 y sin darte cuenta que has estado parado en la misma esquina en la que Morrison prendió un cigarrillo y bromeó con los demás integrantes de The Doors, estás a punto de acercarte más a tu músico favorito. ¿De qué estamos hablando? Hace 48 años, para ser exactos los días 28, 29 y 30 de junio de 1969, la banda liderada por Jim Morrison pisó suelo azteca para brindar una serie de conciertos memorables que hoy sólo existen en la mente de los asistentes. Nosotros, hurgando en las entrañas del tiempo, te contamos como se vivió todo.



Cantan las anécdotas urbanas y los libros clasificados de México, que The Doors fue invitado a tocar en la Plaza de Toros México, un lugar emblemático que podía recibir a más de 48 mil espectadores (más o menos la mitad que el Estadio Azteca). Sin embargo, debido a las revueltas y desmanes que se vivió durante el Movimiento Estudiantil del 68, el ya "querido" presidente en turno Gustavo Díaz Ordaz dio la orden de cancelar magno evento. Pero las cosas no se podían quedar así, México no podía recuperarse de una herida tan grande sin la ayuda del rock; fue por esta razón que se cambió de sede (un tanto improvisado) a un jocoso salón de la colonia Del Valle que tenía por nombre Forum, ubicado entre Insurgentes Sur y Ameyalco.



¿Qué hizo Jim durante su estancia? Lo que cualquier mexicano con dinero y en su sano juicio hubiera echo: echar la fiesta... Jim y los demás integrantes del grupo se pasearon por la ciudad en una lujosa limusina; visitaron el Museo de Antropología, Garibaldi y las pirámides de Teotihuacán. Esto lo aseguran los ahora abuelitos del rock que siguieron los pasos de su banda favorita tan de cerca como se le es permitido a los groupies. También aseguran que el Rey Lagarto se dio una escapada a la discoteca de moda llamada Sergio's The Club y –por qué no– al cabaret Casino Royale, un tugurio que después se convertiría en el legendario Rockotitlán.


Cuentan que una de las noches en turno, el amado Morrison, ya borracho, bajó la ventanilla de la limusina y con los dedos en forma de pistola ajustició a unos policías que se encontraban sobre Avenida Revolución. Gritó: «Bang, bang, ándele». Quizá sólo le faltó complementar con «putos». Todo esto pasó en tu querida ciudad, sobre las calles que aplanas como un vagabundo y de las que tanto te has quejado.


¿Cómo estuvieron los conciertos? En este punto los comentarios de los fans se dividen; algunos dicen que fue el mejor concierto de la historia, mientras que otros aseguran que fue un abrumador momento de decepción. Entre dimes y diretes lo que sí es seguro es que en esos momentos Jim Morrison lucía una densa y descuidada barba que le restaba guapura. Incluso dicen que la primer noche al llegar al Forum, la gente se lanzó sobre la limusina pero al bajar los integrantes del grupo, Jim pasó desapercibido debido a su desaliñado aspecto y una horrible camisa hawaiana.



¿Alguna vez te imaginaste el peculiar recorrido que tuvo The Doors en la Ciudad de México? Ahora sabes que por vivir aquí, en la jungla de asfalto, formas parte de la historia y que tus pasos en algún punto se juntaron con los de Jim Morrison, Ray Manzarek, Robby Krieger y John Densmore. Ahora sí, sé un chilango orgulloso.



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