El amor que incendió el fuego de Jim Morrison
Música

El amor que incendió el fuego de Jim Morrison

Avatar of Angie Pamela

Por: Angie Pamela

5 de enero, 2016

Música El amor que incendió el fuego de Jim Morrison
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Por: Angie Pamela

5 de enero, 2016



"Si no es amor del bueno, loco, intenso, déjalo. Hay suficientes cosas mediocres en esta vida. El amor no debería de ser una de ellas”.

Parece que esta frase podría usarse para describir el amor entre Jim y Pam. El mor bueno depende de la perspectiva en la que se le vea. Amor loco, sin duda alguna… Amor intenso, autodestructivo, salvaje, obsesivo pero intenso; intenso como pocas cosas en la vida.

Jim morrison

Pamela Courson fue la musa que inspiró "Love Street", "La Reina de la Carretera", "Blue Sunday", "Twentieth Century Fox"… y un sinfín de canciones y poemas más, fue la mujer que hizo doblegar al Rey Lagarto, fue la reina que acompañó al rey hasta el último de sus días, fue su inspiración y su perdición.

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Se conocieron cuando ella sólo tenía 19 años y él 22. Pam era hija del director de un instituto público y desde pequeña se le podía ver la rebeldía que la acompañaba, era un ser salvaje, independiente, solitario, con un aire sumamente misterioso y, por supuesto, inteligente, aunque con poco interés en los estudios, los que abandonó para ir a vivir con una amiga a los Ángeles y estudiar arte. Claramente, su personalidad englobaba lo artístico de los años 60, lo hippie, los excesos, el vivir el momento, el aquí y ahora sin preocupación, buscando el placer. Pamela era una hedonista a más no poder. Características que sin duda alguna atrajeron al Mr. Mojo Risin. En los Ángeles fue dónde inició con las drogas y conoció a muchos de los rockeros del momento. Se rumora que Pam también fue la musa de Neil Young y su Cinnamon Girl.

pamela y jim

Así es, a los 19, casi siendo una niña, aunque ya con varios amantes detrás, conoció a Jim Morrison en el London Fog, local donde actuaban The Doors antes de alcanzar el éxito. Se dice que fue un flechazo absoluto. Él con sus 22 años de rebeldía. Ella llegando a cambiar su vida. Ambos se reconocían como salvajes, independientes, inestables emocionalmente, incapaces de comprometerse con algo más que no fueran sus excesos. Sus caracteres resultaban tan similares que chocaban, chocaban indudablemente, chocaban exquisitamente. Jim siempre la definió como su alma gemela, “su pareja cósmica”. Desde que se conocieron, inició su tormentosa relación, interrumpida constantemente por muy violentas discusiones, peleas físicas e infidelidades por parte de ambos, que a veces duraban meses. Es bien conocida aquella vez que Jim quemó la habitación donde Pam se encerró después de golpearlo, y de la que apenas si pudo salir. Sin embargo, después de cada aventura, de cada pelea, de cada discusión, siempre se buscaban el uno al otro, siempre volvían a estar juntos.

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Pareciera que ambos eran conscientes de su destrucción. Pamela no podía dejar la heroína, Morrison no podía dejarla tampoco, ni el alcohol ni todas aquellas sustancias que se metía constantemente. Ambos se reprochaban esto el uno al otro, pero no lo dejaban. Parecía que ambos estaban destinados a consumirse en el fuego. Pam no quería que Jim siguiera con The Doors, amenazándolo constantemente con romper la relación si no dejaba la banda. Para ella, él era un poeta; para ella, él estaba más allá de la música de la banda. Después de grabar su último álbum en 1971, L. A. Woman, Jim dejó la banda y se fue a vivir con Pamela a París, dedicado totalmente a su faceta poética, lo que Pam tanto le pidió. Allí pasaron unos meses de relativa calma, hasta que el 3 de julio de ese año, cuando el Rey Lagarto murió en extrañas condiciones; oficialmente se decretó que fue por una sobredosis. 

Jim, en su testamento, dejó a Pamela como heredera única, por lo que hubo quien sospechó que ella tuvo algo que ver con su muerte. Pero, los tres años que le sobrevivió, Pamela cayó en una espiral de vicio, decadencia y locura. Aún se definía como la esposa de Jim Morrison y llegaba incluso a decir que esperaba una llamada de él. Se dice también, como uno de tantos rumores, que comenzó a prostituirse. Y finalmente, su drogadicción la condujo a una sobredosis mortal en 1974. Fue enterrada a los 27 años, la edad en la que falleció Jim.

Como ya se dijo, Pam fue quien le animó a seguir con la poesía que tanto le gustaba a Jim y lo animaba también a publicar sus dos libros de poemas que Pam, organizó en cuadernos y anotaciones para que fueran editados de forma póstuma. En los libros que publicó a finales de los sesenta, en la dedicatoria de Jim podemos leer: “A Pamela Susan”. Porque lo cierto es que él, a pesar de lo tormentoso de la relación, la amó profunda y desgarradoramente hasta el final, hasta el último día de su vida.

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Siempre he sentido una fascinación absoluta, por este tipo de amores, amores de los que sabes que al pasar por ellos, nunca vas a ser la misma persona, amores que marcan un antes y un después en la vida. Amores que tal vez sólo se presentan una sola vez en la existencia. Amores que pueden ser tan buenos como malos. Amores que pueden ser salvación o destrucción. Amores que incendian, que son fuego, justo como el cabello de Pamela.

Jim lo dijo una y otra vez…

Encontré a mi único y verdadero amor un domingo triste,

ella me miro y me dijo que yo era el único en el mundo…

Mi chica es mía,

ella es el mundo,

ella es mi chica…


Referencias: