El baile, el salón y las partituras

El baile, el salón y las partituras

Por: Rijeos -

En los albores del México independiente, el pensamiento y las artes trataron de integrarse al nuevo discurso geográfico, topográfico, económico, legal, plástico y estético que giraba en torno a los conceptos de nación y patria. La música y las imágenes relacionadas con ésta ocuparon un rol preponderante en un discurso que, incipiente, buscaba generar identidad.
Por tanto, el consumo de música fue un fenómeno que al extenderse alcanzó su máximo desarrollo en la alta sociedad decimonónica mexicana, pero que desde el siglo anterior había establecido las bases para crear y absorber su producción musical. La clase criolla ilustrada del siglo XVIII convirtió los espacios públicos -como las salas de casonas, colegios, palacios o seminarios- en hábitats musicales. Por ello, hacia el final del periodo colonial, la minoría burguesa consumía una cantidad significativa de música.

chica de la alta sociedad

Dos espacios de vida social se hallaban ya consolidados en el siglo XIX: el espacio privado de los salones y el espacio público de los teatros -lugares que propiciaron un gran desarrollo musical por estar dedicados enteramente a este arte-.
El ambiente de los salones era un espacio donde familias de abolengo hacían reuniones, tertulias, conciertos pequeños y noches de baile en las que todo debía ser “gracioso, elegante y esplendido”. García Cubas en sus memorias describe el ambiente de los salones diciendo: “a la casa que voy a conducirte es de las principales de la ciudad y se halla situada en una calle céntrica. La familia que habita se distingue por su trato fino y esmerada educación, de abolengo transmitida”. Las mejores familias de la sociedad burguesa hacían este tipo de reuniones en las que la música era imprescindible; no podía estar ausente en las fiestas y conmemoraciones.

bailes de salon
Durante esta época, la capacidad de cantar y tocar el piano o el violín se convirtió en un atractivo social muy solicitado, particularmente en una mujer. El piano y las clases de este instrumento tuvieron un auge importante. De acuerdo a Amado Nervo “tener maestro de piano en México es algo indispensable, algo que entra entre lo imprescindible en la vida”. Las señoritas burguesas eran los personajes principales dentro del proceso de aprendizaje de la música en el siglo XIX.

el baile en mexico

Por otro lado, el baile se instituyó como parte fundamental de la vida cotidiana. En el siglo anterior era un asunto irreverente y prohibido, y durante este siglo se fue convirtiendo poco a poco en el evento social y entretenimiento por antonomasia de los mexicanos. Los bailes comenzaron a abarcar diversos sectores dentro de la sociedad ocupando espacios políticos, sociales y privados.
Esta afinidad por el baile, el surgimiento de espacios privados dedicados a la música y la importancia de la señorita en el ambiente musical, dieron origen a una de las industrias más importantes del siglo en cuestión: la de los pianos y las partituras. Esto representó beneficios para editores, compositores y la industria de pianos, pues invadieron las casas y la vida de la clase alta, convirtiéndose, con el tiempo, en algo imprescindible.

mujer en el piano
Se generó una gran producción de partituras necesarias en este contexto las cuales se convertirían en uno de los negocios más extensos en el país. Este mercado creó partituras que fueron pensadas en función de un público cautivo, y de ellas se derivó una iconografía que buscaba vender, pero a la vez, consolidar algo que ya se buscaba: una identidad propia. Las partituras dieron origen a múltiples litografías, dibujos e imágenes que se encargaron de insertar poco a poco una idea mexicana única y auténtica. No obstante esto estuvo en constante tensión con la sociedad y con la música misma.

partituras
La sociedad burguesa era la principal receptora de la imagen propagandística de las partituras, construyendo así un imaginario nacionalista. El siglo independiente creó para la música un espacio nuevo, determinado por el público consumidor burgués, un público que se volcó al consumo y cultivo de la música de forma entusiasta. 

Bibliografía

Ricardo, Miranda. La seducción y sus pautas en Artes de México. La música de la Revolución a la Independencia #97 marzo: 2010 
Ricardo, Miranda. Ecos, alientos y sonidos: ensayos sobre música mexicana. México: Fondo de Cultura Económica, 2001. p.92-93. Las librerías de la época ofrecían un repertorio vastísimo: sonatas, dúos, tríos, cuartetos, música vocal y otros ensambles conformados por cientos de autores europeos y mexicanos.
Amado, Nervo. El piano: un gusto caro, 1896, en Artes de México. La música de la Revolución a la Independencia #97 marzo: 2010
Referencias: