Música

El R&B y el Hip-Hop en nuestros días

Música El R&B y el Hip-Hop en nuestros días

Por: Luis Palmeros

La herencia afroamericana en la música contemporánea es un conjunto de bienes culturales y sonoros, éstos se han retomado y rejuvenecido en el transcurso de una industria que nunca duerme. El siguiente texto es un vistazo a la desembocadura de dos géneros en el siglo XXI. R&B Contemporáneo; el gigante durmiente La característica principal de este gigante es su espectro masivo, un siempre productivo pero en instancias ausente género musical que ha convocado a millones de seguidores, ídolos como Michael Jackson y Whitney Houston son prueba concreta de los frutos económicos que provee este gigante de la industria. El R&B se origina en 1940 como una vertiente del Blues Rock incorporada por elementos Soul y Gospel, para 1980, el Rhythm and Blues evoluciona al R&B Contemporáneo, éste añade aún más capas a su sonido, se convierte en una combinación sumamente sólida de Pop, Funk, Soul, Gospel, Electrónica, y Hip-Hop. El crecimiento estilístico del género nos lleva a una tercera etapa que ha tomado forma en nuestro presente, una etapa que con atrevimiento podemos denominar R&B Revival. FutureSex/LoveSounds Debido a la masificación de sus artistas, el R&B ha sido pervertido múltiples veces. Animadores como Usher, han prostituido al sonido con pseudo-artistas que asemejan productos empaquetados para quinceañeras en busca de un falso ídolo, pero la gloria de este revival es que nos encontramos con dos clases de artistas: los masivos y los “indie”; masivos que ponen un estandarte de calidad e “indies” que se atreven a experimentar y desafiar la definición del género. El gran músico masivo que nos trae el siglo XXI es Justin Timberlake, si olvidamos su pasado con ‘N Sync, su consolidación como ídolo llega con "Cry Me a River", sencillo de su debut de solista Justified (2002). El tema está inspirado en una de las relaciones fallidas más famosas en la historia de la música, Britney Spears y Justin Timberlake. El extensivamente mediatizado rompimiento, en mancuerna con la fina producción de Timbaland y la calidad artística de Timberlake, resultaron en un sencillo aclamado mundialmente, uno que se ganó Grammys y posiciones elevadas en listas de las mejores canciones de los 2000.



El multifacético músico norteamericano fue más allá, después de su masificación adoptó la persona de un visionario y sacó FutureSex/LoveSounds en 2006. En su segundo álbum, Justin revolucionó la definición de Pop y R&B. Muy cerca de la perfección, FutureSex fue un disco que diseñó el futuro de la música popular radiable, y muy en sintonía con el nuevo R&B, es música para las masas que exige más de lo común a un público quizás no tan acostumbrado. Ídolos con características similares a JT hay pocos, pero otros grandes del género (Beyoncé y Rihanna) tomaron notas y se atrevieron a más; pusieron un ejemplo para la segunda clase de artistas que le dan vida al R&B Revival, los “indie”, o mejor dicho, los underdogs.

R&B Revival En 2011, Abel Tesfaye comenzó a seducir a medios especializados bajo el nombre The Weeknd. Al mismo tiempo, un colectivo de Rap radical hacía temblar al Internet, Odd Future. Dentro de este transgresor colectivo se encontraba un patito feo, uno mayor, maduro y con una propuesta diferente a lo que representa el colectivo: Frank Ocean. El canadiense The Weeknd y el estadounidense Frank Ocean, son los elegidos para cargar la bandera de R&B Revival. En Estados Unidos, la escena ha tomado forma con artistas menos conocidos que Ocean: How To Dress Well, Autre Ne Veut, Miguel, etc. estos han salido poco a poco de las sombras con un R&B menos mediatizado y menos obvio que "Cry Me a River". Comparten una afinidad por hacer sonidos sexuales, contemplativos, depresivos y en momentos etéreos que le dan una nueva vida y despiertan al gigante dormido. Cada uno de estos artistas, tienen una identidad propia que los separa uno del otro, pero comparten lo suficiente como para darle fuerza y significado a este nuevo término, R&B Revival.

El líder es Frank Ocean, un músico que a sus 25 años ha trabajado con titanes como Kanye West y Jay-Z, una persona que se declaró homosexual a través de su música, a pesar de salir de un colectivo catalogado (erróneamente) como homofóbico. El artista es también responsable por uno de los más aclamados álbumes en los últimos años: Channel Orange. Acompañado de una nueva oleada de artistas, Frank Ocean está llevando, con atrevimiento y valor, características experimentales y frescas hacia un mainstream que lo necesitaba con desesperación. Hip-Hop; la producción de ídolos generacionales El Hip-Hop es más que un genero, es toda una cultura. En 1970s surge este movimiento en Nueva York, decorado con graffiti y vivido en fiestas callejeras musicalizadas por este polémico género de rimas y discursos veloces. El movimiento ha luchado por despojarse de los estigmas de misoginia, materialismo y violencia. Con tiempo, el Hip-Hop ha crecido musical y líricamente, y aunque estos estigmas no han desaparecido, poco a poco se han vuelto parte de la subcultura sin definirla por completo. Este crecimiento ha sido inmenso en el aspecto musical, las colaboraciones y fusiones con géneros muy distintos como noise, punk, electrónica, R&B, rock, etc. han revitalizado un movimiento que ha trascendido barreras raciales y culturales. En los 90s hubo un auge en el género, surgieron ídolos en costas opuestas que ocasionaron un fanatismo peligroso. La rivalidad más famosa se dio entre The Notorious B.I.G. y 2pac, terminó con la muerte de ambos. En nuestros días las rivalidades son menos frecuentes y pasajeras, parecen más una colaboración de mercadeo que un confrontamiento (Azealia Banks vs. Angel Haze).

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El fanatismo y devoción a ídolos se siguen dando en nuestros días, generación con generación van emergiendo nuevos músicos que convocan fieles, y éstos, con fervor defienden a su Dios. Esta es la gran característica del Hip Hop/Rap en nuestros tiempos: la producción de héroes, y aunque en el campo musical se han dado múltiples evoluciones que nos llevan a conjuntos que trascienden las convenciones y características tradicionales del género, como Death Grips, en nuestros días sigue predominando la búsqueda de un nuevo líder de generación. El siglo XXI ha visto el desempeño de nuevos ídolos y el nacimiento de promesas. Kanye West es el gran premio de los 2000, un semiDios que provoca equitativamente odio y amor en las masas, es egocéntrico, errático, impredecible y genio; es la definición de un ídolo musical. Su álbum, My Beautiful Dark Twisted Fantasy es un digno competidor para el mejor álbum de hip hop en la historia, tomó y experimento con sonidos del inframundo sonoro que subyace en el vivo movimiento para subirlo al nivel de las superestrellas.

 

En 2013, nos encontramos con promesas, con prospectos que rápidamente han convocado a las masas con talento innato. Lil B “The Based God” es un caso extraño de lo anterior. Abusando de las nuevas plataformas virtuales se convirtió en una especie de eminencia cibernética a partir de su ridícula persona. A$AP Rocky revitalizó ese materialismo y misoginia de manera inteligente. Después de un mixtape, se hizo acreedor de un contrato de 3 millones de dólares, el contrato más pesado desde 50 Cent. Por el otro lado, Kendrick Lamar debutó oficialmente con un excelso material que revive a través de una narrativa poética la violencia callejera que vio nacer al hip hop. Artistas con calidad hay miles en este género, pero ídolos, o raperos con este potencial, hay pocos, vale la pena poner atención y mantener los oídos atentos.

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Referencias: