El secreto mejor guardado de los noventa: Brainiac

El secreto mejor guardado de los noventa: Brainiac

Por: Rijeos -

Todos hemos escuchado a alguien jactarse de ser el único en conocer alguna banda extraña que por error se cruzó en su camino y luego la predica como si hubiera sido su manager. En la mayoría de los casos estas bandas resultan ser el refrito de algún marihuano y, aunque en la pacheca te suene chido, después es evidente por qué jamás los habías escuchado. Sin embargo, muy de vez en cuando llega a tus oídos algo que vale la pena. Este es el caso de Brainiac (también conocida como 3RA1N1AC)



"I, fuzzbot"
Bajé la discografía y no me pareció más que una buena regurgitada de ruido, pero siempre me encontraba regresando a su ubicación en mi iTunes para darles otra pasadita. Eran altas horas de la madrugada, Brainiac sonaba en mis bocinas mientras, para variar, naufragaba en blogs de música en busca del significado de la vida. De pronto, todo cambió; después de escuchar Brainiac durante un largo tiempo sin tener éxito en entender el lenguaje, mis neuronas hicieron sinapsis. Brainiac era el mejor sonido que jamas había escuchado. Y no, no estaba pacheco.

Brainiac
Estridente, retorcido, intenso, perturbado, viciado son algunos de los adjetivos más adecuados para describir el sonido de estos cuatro sujetos. Con influencias punk y un evidente colorido de rock noventero, Brainiac se distingue por la ferocidad que caracteriza sus canciones más populares. Siendo Tim Taylor uno de los pioneros en procesar sus vocales a través de un sintetizador, se distingue aún más de otros synth-players por la manera de tocar éste, su Moog Prodigy que por el momento sólo la describiremos como aleatoria. No elaboraré más en la descripción del sonido de Brainiac para invitarlos a que se den color de lo que estamos hablando, pero no sin antes hacer mención a la característica que más separa a Brainiac de cualquier otra banda de rock alternativo: sus guitarras “desafinadas”; ambos guitarristas utilizaban una afinación diferente a la estándar que les facilitaba el uso del intervalo de la segunda menor, ese recurrente sonido a psicosis que se puede apreciar en todos sus discos.



"I am a cracked machine"
Amigos de primaria, Tim Taylor (vocalista) y Juan Monasterio (bajista), después de varios experimentos de sótano en la mísera ciudad de Dayton, Ohio, formaron We´ll Eat Anything, que eventualmente se convirtió en Brainiac. En 1993 grabaron su primer disco titulado Smack Bunny Baby, y en 1994 dieron a luz a Bonsai Superstar, su segundo LP, ahora con John Schmersal en la guitarra. En 1996 se unieron a la disquera Touch and Go para la producción de Hissing Prigs In Static Couture, su último disco.
Brainiac generó hype como el acto en vivo obligado a mediados de los noventa, llevándolos a ser teloneros en las giras de bandas como Beck, The Breedes y The Jesus Lizard. Su rápida y creciente fama también condujo a que personajes como Kim Deal (Pixies) les produjera el Internationale EP y Jim O´Rourke (Sonic Youth) se encargara de la producción del grandioso Electroshock for president. Aunque personalidades como Trent Reznor y Jeff Buckley eran fieles fans, Brainiac siempre fue una banda que se mantuvo con tocadas en lugares pequeños y fuera del mainstream. Era un sonido muy raro y la gente no sabía qué hacer con él, sin mencionar que seguro malviajó a muchos con canciones como "I am a cracked machine" o "Cultural zero".

Brainiac-Band-Photo-2
Aun así, Brainiac llegó a ser bastante reconocida dentro del mundo musical. En 1995 tocaron en Lollapalooza, grabaron una sesión con el legendario John Peel en su programa de radio y firmaron un nuevo y muy buen contrato ahora con Interscope Records. Todo indicaba que iban directo a la cima cuando la tragedia tocó a la puerta. El 23 de mayo de 1997, de regreso a casa después de una de la sesiones de grabación de lo que sería su nuevo disco, Taylor estrelló su Mercedes-Benz y murió al instante.



"Hands of a genius"
La noticia causó gran conmoción dentro de la escena musical. El mismo Jeff Buckley, en su último concierto, dijo: “Dead, dead, dead, dead, dead, he’s fucking dead, the guy from Brainiac is fucking dead. I want this to mean something to every fucking one of you”. Curiosamente, Buckley murió pocos días después cuando completamente vestido se metió al río Wolf, en Memphis, hasta desaparecer de la vista de su acompañante.



"Cultural zero"
Entre los melómanos de los noventa, Brainiac siempre permanecerá como una de las mejores y menos reconocidas bandas de esa década. Críticos y músicos no dudan en recalcar cuánto las bandas de hoy le deben a Brainiac. Y es que, como me decía un amigo: “El problema es que no mucha gente tiene los huevos para intencionalmente ser así de extraña, mucho menos como parte de la misma banda. Y, al mismo tiempo, escribir buenas canciones”.
La verdad es que Taylor era una mente genial y con muchos huevos. Pocas bandas logran desarrollar una propuesta que los distinga del montón, y Brainiac se separó por un buen tramo con un sonido que suena original hasta hoy.

brainiac1
“Nunca jamás habrá algo ni un poco parecido a esta música, criminalmente menospreciada. Algún día arqueólogos encontrarán una copia de Bonzai Superstar y se preguntarán por qué nuestra civilización no dejó que Tim Taylor gobernara el mundo”, YouTube top comment.
Tumblr del autor: strung.tumblr.com
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