Razones por las que escuché a Joy Division en mi primera vez

Sábado, 28 de octubre de 2017 14:23

|Alejandro Arroyo Cano

Hoy comprendo que escuchar Joy Division durante mi primera vez fue la mejor decisión de mi vida.


Toda gran historia comienza con un grupo de amigos y esta no es la excepción. Cuando en mi crew dos –de los seis que éramos– comenzaron a salir con mujeres, las pláticas comunes se enfocaron a aquello que nos provocaba más incógnitas: el sexo. Claro que con nuestros 15 y 16 años lo que más sabíamos del tema era lo que aparecían en las películas que pasaban después de la media noche y las anécdotas sobre besos, roces y caricias que pasaban entre nosotros causaban una mayor impresión que los falsos encuentros en la TV.


Al poco tiempo coincidió que todos teníamos novia, pero ninguno había dado el siguiente paso. Un día Roger regresó con la camisa rota y un ojo morado. Su rostro era el de total satisfacción y antes de expresáramos alguna palabra, dijo: «Ahora sí me puedo morir, pasé toda la noche con Lorena y fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida». Ese acontecimiento era nuevo en nuestras vidas, ninguno de nosotros había tenido aquella fortuna y por supuesto todos queríamos saber más detalles.


«¿Cómo fue? ¿Qué se siente? ¿Qué te pasó en el rostro?». Roger exclamó: «Todo salió a la perfección porque tuve al mismísimo Kurt Cobain a mi lado para guiarme en cada movimiento». ¿Cómo? «Sí, mientras el amor nos consumió sonó el disco de Nevermind y gracias a él pude aguantar 42 minutos y 38 segundos». Acto siguiente, Roger platicó otros detalles de la noche y de cómo la mamá de Lorena entró al cuarto por la mañana y lo vio dentro de la cama; después sólo tuvo unos cuantos segundo para recoger su ropa y salir corriendo de la casa, claro que en el camino recibió unos cuantos golpes con una escoba.



Mientras mis otros amigos seguían pidiendo detalles de la experiencia yo me puse a pensar en su actuación compartida con Kurt Cobain. ¿Por qué carajos elegir a Nirvana como banda para la primera vez? Los gritos guturales de Kurt podrían marchitar cualquier tipo de ánimo. ¿Acaso lo hizo para opacar los sonidos que ambos comenzaron a producir en la oscuridad? Ronroneos de gatos y gritos de brujas. Como sea, me intrigó la relación que había entre la música y el sexo; para cuando mis otros amigos ya habían desahogado todas sus dudas yo solté una pregunta al aire. ¿Cuál es la banda perfecta para tener sexo? Los otros me voltearon a ver como si hubiera dicho una estupidez o algo peor. «A quién carajos le importa la música, lo importante está sobre la cama», me dijo uno de ellos. Después de unas risas y burlas por fin aceptaron mi pregunta y comenzaron a decir los grupos perfectos para su primer acostón. Había cosas variadas y otras muy absurdas, los nombres que recuerdos son los de Radiohead, Guns N' Roses, Portishead y Panda... qué pendejo el que dijo Panda.


Yo no sabía qué responder y sólo me limité a escuchar. Una cosa pasó a otra y a los 10 minutos ya estábamos despidiéndonos. Esa noche caminé largas horas mirando hacia el cielo, esperando que algún astro me mandara una señal para descubrir a mi banda para la primera vez. Esa noche me fui a dormir con una angustia mortal y soñé con demonios, vampiras que me seducían hacia la oscuridad. A la mañana siguiente estaba tan desanimado que no me levanté de la cama y así, acostado, me puse a matar el tiempo en las redes sociales. De pronto se posó frente a mis ojos la fotografía de hombre gris que tenía una mirada de profunda tristeza y desesperación. ¿Quién era aquel hombre que veía de frente al vacío y al cruel futuro al que no le puedes hacer frente cuando no sabes qué canciones debes poner durante tu primera vez? Esa persona podría ser yo. Al pie de foto leí Ian Curtis.




De inmediato googleé su nombre para saber quién era, descubrí que era el vocalista de una banda de nombre Joy Division. Según su perfil en Wikipedia: «La fascinación de Curtis por la muerte, se había ido acentuando con el paso del tiempo. Su tormentoso matrimonio con Deborah Curtis, con quien se había casado a los 19 años, su relación extramatrimonial con la belga Annik Honoré y su desastrosa labor como padre desembocaron en una crisis personal que lo llevó a encerrarse en sí mismo y en sus propias letras».


Encerrarse en sí mismo y en sus propias letras, justo eso es lo que padecía en vida. ¿Casarse a los 19 años? Sólo eran tres años más que yo, quizá esa es la razón por la que tenía ese rostro. Aquella empatía trágica hizo que escuchara sus canciones y desde el primer segundo que sonó "Love Will Tear Us Apart" entendí que Joy Division iba a ser mi banda para la primera vez. Tenía todo; locura y pasividad, desenfreno y mesura, oscuridad y luz, y por si fuera poco, la voz de Curtis tenía el tono perfecto para que mi piel se erizara y retomara un empujó extra para hacer explotar el momento y terminar en un último aliento sabor a vida y destrucción.


¿Qué pasó después? Esa misma noche busqué a mi amada, aquella que acaba de conocer una semanas atrás. Le dije «ven a mi casa», con la seguridad que un hombre con pleno conocimiento de su porvenir tiene. Ella no pudo negarse y cuando entró a mi habitación puse play a Unknown Pleasure. Apagué la luz y fui hacia ella. Comencé a besarla mientras sonaba "Disorder". Ella estaba abrumada por la situación y no podía reaccionar, estaba pasmada y yo sólo seguí actuando. Cuando empezó a sonar "Day of the Lords" una penumbra tocó mi alma. Yo estaba extasiado por lo que mis manos tocaba y mis oídos escuchaban, pero ella no parecía estar de acuerdo. En el tercer track del álbum ella comenzó a gritar como una fiera; tardé en darme cuanta que no era por mis habilidades en el amor, sino porque la música de Joy Division perturbó su consciencia y su puro corazón.




Ella se soltó de mis brazos y salió corriendo, dejándome con el corazón roto y con la misma tristeza que le quitó la vida a Ian Curtis. Hoy a tantos años después de lo ocurrido sigo adorando a Joy Division porque ellos salvaron mi vida. Su música hizo que mi primera vez fuera frustrada y me eximió del error que cometió Roger con su novia, el error de embarazarse a los 16 años y tener que abandonar la escuela para trabajar. Sí, gracias a que Joy Division era mi banda para tener sexo me mantuvo virgen durante los siguientes siete años porque ninguna mujer quería hacerlo con su música.


Hoy comprendo que escuchar Joy Division durante mi primera vez fue la mejor decisión de mi vida.




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Alejandro Arroyo Cano

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