Música

Etapas musicales por las que todos pasamos y ahora nos avergüenzan

Música Etapas musicales por las que todos pasamos y ahora nos avergüenzan



Cómo olvidar esa maldita etapa en la que padecimos de una especie de trastorno de personalidad múltiple, y que experimentamos decenas de facetas efímeras que se veían reflejadas en nuestros gustos, personalidad y vestimenta. Solíamos ser pequeñitos entes buscando nuestro lugar en el mundo sumergidos en una incesante metamorfosis tratando de adaptarnos a las diferentes condiciones y circunstancias sin extinguirnos en el olvido. Tocábamos de puerta en puerta, esperando que en alguna de ellas nos recibieran con lo brazos abiertos y nos hicieran parte de su clan.

De eso se trata, de aceptación, del pueril deseo por pertenecer a un grupo en el que podamos encontrar cobijo para poder desarrollarnos como seres sociales. Adolecer significa carecer, de ahí que como adolescentes buscáramos nuestra identidad por todos los rincones. En este viaje turbulento adoptamos las modas más horrendas que como casi siempre, eran influenciadas por la música que escuchábamos, y conforme nuestro cuerpo fue adquiriendo una figura antropomorfa decente, nuestras preferencias cambiaban con él. Cada año de nuestras vidas significaba tendencias diferentes, y cada etapa se veía sonorizada por el artista del momento hasta que llegamos a alcanzar cierta madurez que nos permitió forjar un criterio personal; de hecho, se sabe que la música que escuchamos cuando llegamos a nuestros veintes, muy probablemente determinará nuestras preferencias futuras. 

Etapas musicales por las que todos pasamos y ahora nos avergüenzan

Ahora miramos atrás y no podemos evitar reírnos o sentir vergüenza de nuestro pasado, aunque sabemos que hay artistas o canciones que secretamente llevaremos en nuestros corazones y grandes clásicos de la música que ni hoy ni nunca dejaremos de escuchar. Estas son las etapas musicales por las que todos pasamos. Sí, todos, y no lo pueden negar.


Emo

Típica etapa en la que odiábamos a todos y creíamos que nadie sería capaz de amarnos. Puede que para muchos esta desafortunada elección haya ocurrido en sus años de secundaria, donde nos negábamos rotundamente a usar el uniforme e insistíamos en usar el cabello en la cara y los ojos tan negros como fuera posible. Éramos los incomprendidos, los rechazados, los que por elección nos apartábamos de todos para conspirar contra el mundo. Escuchamos grupos como My Chemical Romance, 30 Seconds to Mars o AFI ¿En qué estábamos pensando?




Rasta

Todos llegamos a sentir ese fuego interior que nos inspiraba a querer cambiar a la sociedad y lo vivíamos a través del reggae. Fue en ese momento cuando logramos empatizar con el mundo y la naturaleza, al mismo tiempo de borrar nuestros paradigmas en cuanto a la igualdad de géneros y razas. No faltó quien portara orgulloso sus rastas durante un año y al siguiente lo veíamos rapado. Usábamos pulseras o prendas con los colores rasta o el león de Judá, pero eventualmente terminaron arrumbados en un cajón. Probablemente para muchos de nosotros significó la etapa en la que probamos la marihuana.




Skate


La rebeldía nos sacó a las calles porque queríamos descubrir el mundo y qué mejor manera de recorrerlo que en nuestras patinetas. La eterna pulserita de cuadrícula blanca y negra, Ska-P a todo volumen y pantalones holgados acompañaron nuestro espíritu callejero en contra del sistema. Otros simplemente se dejaron llevar por el estilo cool y diferente de Avril Lavigne, para nada similar a las artistas pop del momento. Todavía hay algunas tonadas en los recovecos de nuestra memoria que permanecerán allí hasta siempre.




Hipster
 poser

Muchos pasamos por ese momento en que creímos haber pulido tanto nuestros gustos musicales, que nos convertimos en falsos eruditos que miraban con recelo a los demás por escuchar todo lo mainstream; despreciamos casi todas sus preferencias y nos jactábamos de ser los únicos y verdaderos reyes de la música por escuchar a bandas como Sonic Youth o The Velvet Underground, así que nadie podía ser lo suficientemente sofisticados y cultos para entenderlos. El esnobismo sonoro en su máxima potencia.




Rock revolucionario 

De pronto adquirimos consciencia de todo lo que estaba mal en el mundo y emergió en nosotros la inspiración y necesidad por querer cambiarlo. Sentimos impotencia y enojo que descargábamos cantando a todo pulmón las canciones de Mano Negra, Manu Chao y… paulatinamente, entendimos que la condición mundial era inminente y que realmente no había mucho que pudiéramos hacer al respecto. Así, nos fuimos despojando de una ideología poco realista y de las canciones que la acompañaban.




Rock en español

Era muy fácil identificarnos con cada una de las canciones de Caifanes, Soda Stereo o Los Fabulosos Cadillacs, simplemente porque cantaban en nuestro idioma. Cargábamos con orgullo la bandera del hispanoparlante y rechazábamos a toda costa el consumo de la música extranjera. Todavía cantamos de principio a fin las canciones que nos marcaron, pero nuestros horizontes musicales se han expandido fuera de América Latina.




Rock urbano

Este género recupera como ningún otro la esencia más cruda del mexicano, de las calles, del barrio pesado con el que alguna vez nos sentimos identificados. Cantábamos y bailotéabamos al ritmo de Rockdrigo, El Tri o Los Tepetales ondeando el estandarte del orgullo mexicano en una mano y una cerveza en la otra. Un chaleco de mezclilla desgastado y una chamarra de piel raspada eran las prendas imprescindibles del rock urbano. Por suerte, ya lo dejamos atrás. Muy atrás.





Metalero hardcore

El género para los chicos malos por excelencia, un poco parecidos a los hipsters posers porque igual minimizaban a aquellos que osaran escuchar otra cosa que no fuera Dimmu Borgir, Cannibal Corpse o Cradle of Filth. Fue el momento en que todos los chicos dejaron crecer su cabellera y que todo su guardarropa consistía de prendas en todas las tonalidades posibles de negro. Pulseras con estoperoles y claro, ¿quién no aprovechó el maquillaje de pandita para alguna fiesta de Halloween?




Pop fresa en español

Empezábamos a explorar el mundo de la vida nocturna y por consecuencia, el del pop fresa en español. Llegaba el final de la noche y coreábamos a Timbiriche o a Luis Miguel y no faltó que por lo menos una vez dedicáramos una canción de Sin Bandera. Muchos todavía no han terminado de atravesar el túnel del pop en español y continúan escuchando grupos como Camila o Ricardo Arjona.




Banda

El peor de todos, pero el mejor referente para los palenques o charreadas a los que seguramente todos habremos ido alguna vez, o puede que lo hayamos aprendido entre copas en un bar de mala muerte. El Recodo, La Arrolladora o La Tracalosa son algunos ejemplos de lo que no tenemos que escuchar nunca, bajo ninguna circunstancia; o por lo menos no en público.



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Referencias: