Música

Guerra y música, parte 3.

Música Guerra y música, parte 3.


Hasta ahora hemos visto cómo la música, una de las disciplinas artísticas más queridas y cercanas al humano, ha sido utilizada para comunicar órdenes en el campo de batalla; cómo composiciones enteras han sido empleadas para elevar la moral de soldados/civiles y crear un sentido de nacionalismo y cómo se ha usado para promover los intereses de gobiernos en tiempos de guerra. Para la tercera (y última) parte de esta serie, conoceremos cómo en las últimas décadas, gracias a técnicas nuevas de amplificación, ha sido posible utilizar a nuestra amada música como un útil método para desorientar al enemigo en el campo de batalla e incluso torturar a prisioneros de guerra.

 

 

La música ha sido utilizada por comandantes de ejércitos para engrandecer el valor de sus soldados por siglos, no obstante, esta técnica sigue vigente hoy en día; por ejemplo: cuando soldados americanos estaban listos para tomar la ciudad de Fallujah en Iraq, los generales ordenaron colocar música de fondo donde se pudiera. Bocinas en Humvees y en las mochilas de los soldados reproducían la canción “Hells Bells” de AC/DC; mientras la canción alentaba a los soldados americanos, que están familiarizados con la composición y la disfrutaban, el enemigo se vio desorientado y confundido lo cual era de esperarse pues la canción fue incesantemente reproducida por varios días y noches. 

 

Esta disciplina también fue explotada durante la invasión de Estados Unidos a Panamá en 1989, cuando el líder panameño Manuel Noriega se refugió en la embajada del Vaticano, las fuerzas norteamericanas colocaron bocinas alrededor de la edificación con “Heavy Metal” y hora tras hora bombardearon a Noriega con este genero que sabían despreciaba. Supuestamente la música se utilizó para silenciar negociaciones por medio de radio entre el General Noriega y sus adversarios, no obstante, la música también sirvió para elevar la moral de los soldados, y cuando los estadounidenses se enteraron que la música molestaba a Noriega, aumentaron el volumen y Noriega se entregó.

 

La música también es utilizada comúnmente para torturar o “romper” la mente de detenidos en prisiones como la de la Base Naval de Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo, Cuba. Los prisioneros son colocados durante horas, incluso días, en cuartos aislados y se les pone música a volúmenes dolorosamente altos. Mientras el recluso se encuentre en ese cuarto, la misma canción se repetirá constantemente y el volumen se mantendrá al máximo volumen. Un detenido que fue trasladado de una prisión en Marruecos a de la Bahía de Guantánamo comenta al respecto: “Cuando te sientes torturado físicamente (como experimento en Marruecos) sabes que el dolor eventualmente parará, pero la experiencia de volverte loco como resultado de tortura por música es algo bastante diferente.”

 

 

Sin embargo esta práctica no es nueva. Miembros del Ejercito Republicano Irlandes, que estuvieron presos en el norte de Irlanda en la década de los setentas, recuerdan el uso de música tocada a altos volúmenes a través de las tuberías de sus celdas. Esta fue la peor parte de su experiencia. Algunas de las canciones más utilizadas en la actualidad para torturar prisioneros son:

 

 

• Deicide – Fuck Your God (una de las favoritas)
• Nancy Sinatra – These Boots Are Made for Walking
• Metallica – Enter Sandman
• Queen – We are the Champions
• Rage Against the Machine – Killing in the Name Of
• Eminem – White America


Sin embargo, la composición musical más eficaz para torturar prisioneros es la canción “I Love You” de Barney el Dinosaurio. Sí, el morado.

 

 


Referencias: