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La historia de cómo el ícono más grande del metal tuvo que ocultar su homosexualidad

28 de febrero de 2018

Diego Cera

«Estamos tratando de vivir las vidas de otras personas y eso es lo peor que puedes hacer. Tienes que aprender a amarte a ti mismo y vivir tu propia vida».



Botas, chaquetas de cuero, estoperoles y cadenas; estos elementos hoy son considerados como los distintivos inconfundibles de uno de los géneros musicales más queridos alrededor del mundo: el heavy metal. Aunque antes de 1969 el "uniforme" del rock —especialmente el heavy metal— seguía incluyendo entre sus filas pantalones acampanados y camisas floreadas. Continuaba aferrado a una estética que gritaba Woodstock desde cada una de sus piezas. Sin embargo, ese verano de las flores estaba a punto de terminar, pues un año más tarde el estruendoso sonido de la guitarra de Tony Iommi acompañado del resto de Black Sabbath convertiría al rock en un género agresivo y un tanto oscuro.


Black Sabbath


En todas partes del mundo comenzaron a aparecer bandas que intentaron convertir el género en algo más agresivo. Algo que sin decir mucho, ostentara un título de hombría y testosterona. Después de todo, por algo se llamaba heavy metal, ¿no? Finalmente, en 1974 las cosas se vieron mucho más claras después de que un grupo de cinco jóvenes ingleses aparecieran en un escenario enfundados en prendas de cuero, estoperoles y remaches de arriba a abajo. Pronto los integrantes de Judas Priest, especialmente su líder, Rob Halford, se colocaron en el gusto musical y estético de muchos fans del heavy metal.



Sin saber de dónde había salido todo eso, los conciertos comenzaron a llenarse de cuero negro y accesorios que los aficionados al bondage y otras prácticas sexuales alternativas utilizaban para satisfacer sus deseos. Los fans pensaban que todo el asunto del sadomasoquismo y las insinuaciones que Halford hacía acerca del sexo rudo eran una muestra más de su indiscutible carácter de macho dominante; sin embargo, la verdad estaba por venir.



Veinticuatro años después de que Halford entrase a Judas Priest, en 1998, durante una entrevista para MTV, la verdad acerca de su indumentaria y la fuerte sensualidad que sus fans percibían durante los shows fue revelada. Después de que los entrevistadores le preguntaran acerca de su posición como líder de la banda, casi como un accidente, Rob declaró su homosexualidad frente a las cámaras y ante la atónita mirada del personal de la cadena televisiva.


«Estaba haciendo una entrevista para MTV hablando de música y blah blah blah. Entonces, muy desprevenido, dije "Hablando como un hombre gay en el metal...", blah blah blah. Bueno, el tipo dejó caer su micrófono porque en ese momento se convirtió en una gran noticia. ¿De verdad había dicho eso mientras estaba con Priest?».
— Rob Halford



Para el vocalista que se encontraba en un punto muy importante de su carrera, decir eso en televisión parecía el peor error que podría comer. Comenzó a sentirse culpable por lo que su público pudiera decir sobre él y no sólo ellos, sino la escena metalera en general. Cómo sería posible que ahora media comunidad vistiera como un homosexual. Los días siguientes para Halford serían una completa tortura autoinfligida, porque la postura de sus fans resultó ser completamente diferente a lo que esperó. De todos lados llegaron cartas con muestras de apoyo donde el mundo le decía «te queremos, Rob. Sólo sigue siendo tú».



Tras estas muestras de afecto, Halford pudo darse cuenta del problema en que viven todas las personas —homosexuales o no—, que no es otro más que el de intentar vivir vidas que no nos corresponden con tal de complacer a una mayoría que a veces ni siquiera sabe que existimos.


«Lo que pasa con los gays es que hasta que salgamos del clóset, siempre protegemos a otras personas: "No puedo hacer esto, porque le va a doler a fulano". Estamos tratando de vivir las vidas de otras personas y eso es lo peor que puedes hacer. Tienes que aprender a amarte a ti mismo y vivir tu propia vida. Entonces puedes salir al mundo y tratar de imaginar todo lo demás fuera».
— Rob Halford



Algunos se mueren sin saber lo que es ser ellos mismos. ¿Acaso era eso lo que le esperaba a Halford de no haberse "equivocado" en esa entrevista? Sobre todo ahora que, como él mismo lo dice, estamos inmersos en un contexto más tolerante y amoroso, lo peor que puede hacer una persona es tratar de vivir complaciendo a los demás. Incluso en un ambiente ridículamente heterosexual como el metal, es necesario vivir sin miedo a dañar al otro. Cuando por fin podamos sentirnos libres siendo nosotros mismos, entonces será un gran momento.


TAGS: Datos curiosos homosexuales metal
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Diego Cera


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