El gran misterio que acabó con la mejor época del jazz

Sábado, 15 de julio de 2017 13:22

|Rodrigo Ayala



El gran Glenn Miller pertenece a esa época en la que los discos en México se editaban con los títulos de las canciones traducidos al español. Es así que dos de las piezas musicales más emblemáticas de todos los tiempos, ‘In the Mood’ y ‘Moonlight Serenade’ son conocidas entre el público de entre 60 y 70 años de nuestro país como ‘Buen humor’ y ‘Serenata a la luz de la luna’. Ambos temas fueron compuestos en 1939, una época en la que el
jazz reinaba en todo lo alto de los Estados Unidos y que erigieron a Miller como una de las estrellas absolutas del género. No importa la manera en que se conozcan ambas canciones y el resto de la obra de uno de los mejores trompetistas y directores de orquesta en la historia del jazz. Lo vital es precisamente eso: conocerlas, admirarlas, deleitarse con cada nota y detalle que las componen y han convertido en piezas que todo amante de la música de cualquier estilo debe coleccionar en su repertorio.

La era del swing tiene un antes y un después de Glenn Miller y su orquesta, representantes de un estilo en el que la dirección estaba por encima de la improvisación. Los instrumentos de viento fueron el sello característico de la magia musical de Miller, nacido en Clarinda, Iowa, Estados Unidos, el 1 de marzo de 1904; fue un tipo capaz de darle al jazz el toque perfecto y épico del que se sigue disfrutando a más de 70 años de su misteriosa muerte.

Ocho años después de que los Estados Unidos se unieran a la Segunda Guerra Mundial, Miller decidió alistarse en el ejército de su país en 1942 para ocupar el puesto de músico y capitán de orquesta. Tendría la misión de entretener a las tropas aliadas en Europa como un incentivo moral que les ayudaría a soportar las crueles batallas desarrolladas en las trincheras. Miller se unió a las tropas con el rango de capitán y llegó a hacer cerca de 800 conciertos en un solo año, sin duda alguna es una muestra de la necesidad que se vivía por parte de los soldados de obtener algo más que no fuera el sonido de las metrallas y las explosiones.

El 15 de diciembre de 1944 el swing de Miller y su orquesta no volvería a sonar jamás, por lo menos en vivo, pero sí en las radios de miles de fanáticos de su esplendoroso jazz. Cuando el músico viajaba de Inglaterra a París para encontrarse con los miembros de su orquesta (la Glenn Miller and the Army Air Force Band), ocurrió algo extraño que cambiaría el rumbo de la historia. No se volvió a tener comunicación ni conocimiento de la nave. Parecía como si las nubes se la hubieran tragado o se hubiera evaporado en el aire. Durante décadas la historia permaneció como uno de los grandes enigmas de la música y de la Segunda Guerra Mundial.

Recientemente se ha dado con la verdad cuando el Ministerio de Defensa Británico tomó la decisión de reabrir el caso. Durante el conflicto, algunas misiones en territorio alemán regresaban a Inglaterra cargando bombas que habían podido ser detonadas. Por cuestiones de seguridad, se asignó una zona del Canal de la Mancha en la que se dejaría caer el cargamento para evitar que corriera el peligro de hacerlo en zonas de densa población.

Al parecer, el pequeño avión de Miller –que despegó del aeropuerto de Bedford– fue alcanzado por un bombardero de la Real Fuerza Aérea Británica que se encontraba precisamente descargando municiones en la zona señalada anteriormente después de una misión abortada en Alemania. Los responsables de dicho acto fueron Victor Gregory asistido por el navegante Fred Shaw. Ambos afirmaron en su momento que al asomarse a la ventana vieron la bomba caer al mar y minutos después una pequeña nave correr la misma suerte. Se cree que las ondas expansivas de la detonación alcanzaron al pequeño avión de Miller, provocando su colapso.

En su momento, el gobierno inglés no quiso asumir la culpa del incidente a pesar de que la nave había partido de su territorio y fue un avión de su ejército el responsable de la muerte del músico.

La viuda de Miller declararía a los pocos días del incidente: «Era mucho más que un hombre simple. Era profundo, serio, honesto, un hombre natural, sin dobleces, tenso pero simpático. Le encantaba llegar a casa y meterse en la cocina, si fuera posible dentro del horno. Era un maniático por sus medias limpias y un hombre muy atildado. Podría decir que Glenn era un ser a la antigua, y sin duda alguna un buen muchacho. Siempre conservó su espíritu de muchacho de campo. Era un buen tipo».

Fue hasta 1956 mientras veía la película homenaje “The Glenn Miller Story”, protagonizada por James Stewart en el papel del músico, cuando Fred Shaw relacionó que el avión que había visto caer junto con Victor Gregory era el de Glenn Miller aquel día de 1944.

Sin embargo, Dennis Spragg, investigador del Archivo Glenn Miller de la Universidad de Colorado Boulder, sostiene otra teoría. Como experto en la vida y obra del director de orquesta, éste afirma que es muy probable que Miller fuera en realidad un espía de los Aliados en contra de los nazis, por ello su participación para alentar con sus música a los soldados. Miller llegó a formar parte de mítines contra los alemanes y pronunciar consignas contra ellos. Spragg sospecha que quizá el músico pudiera haber sido asesinado.

Sin embargo, la versión oficial sigue siendo aquella en la que el “fuego amistoso” de los ingleses acabó con la vida de un músico que en vida gozó de un éxito y reconocimiento plenos. En la actualidad sus canciones son motivo de nostalgia y alegría para quienes desean revivir una época en la que las grandes orquestas del jazz gobernaban el mundo.  

Glenn Miller es una de las joyas absolutas que la música ha dado a lo largo del tiempo. Disfruta de sus piezas y de otras 15 canciones de jazz para las almas melancólicas que viven de noche. También es necesario que sepas que el jazz no sólo es cosa de hombres.

*
Referencias

Colorado Public Radio
The Guardian

 

REFERENCIAS:
Rodrigo Ayala

Rodrigo Ayala


  COMENTARIOS