La influencia del jazz en Rayuela de Julio Cortázar
Música

La influencia del jazz en Rayuela de Julio Cortázar

Avatar of Daniel Morales Olea

Por: Daniel Morales Olea

24 de noviembre, 2015

Música La influencia del jazz en Rayuela de Julio Cortázar
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Por: Daniel Morales Olea

24 de noviembre, 2015


“El jazz me enseñó cierto swing que está en mi estilo e intento escribir en mis cuentos, un poco como el músico de jazz enfrenta un take, con la misma espontaneidad e improvisación…”
-Julio Cortázar


En las páginas hay ruido. Queda incluido el trazo de la pluma sobre el papel, o el golpe de las letras de la maquina de escribir que derraman esa tinta fresca que mancha los dedos y registra la historia. Hay ruido, sí, pero no hay música, por lo menos no en todos los escritores. ¿A qué suena la escritura de Dostoievski o Charles Dickens? Ruidos de máquinas, calles sucias y el más crudo retrato de la sociedad industrial de una época infernal. La escritura de Nietzsche suena a Wagner. Entonces uno se puede preguntar ¿A qué suena la escritura de Cortázar? A jazz...

Cortazar jazz

Julio Cortázar tiene una relación con el jazz que se hace evidente en sus escritos. Son pocos los autores que tienen esta simbiosis con un género tan complejo y libre como el jazz y son esos los que han cambiado la forma en la que leemos y escuchamos. Podríamos decir que hay tres grandes obras en las que el jazz toma protagonismo paralelo al de la historia que leemos. The Great Gatsby de F. Scott Fitzgerald, considerada por muchos como la obra cumbre entre el jazz y la literatura, pero la realidad es otra. Son dos obras que llevan los elementos de este género un poco más allá, que lo empujan hacia los mejores exponentes y que tienen el característico sonido del bebop. Una es On the Road de Jack Kerouac. En su novela el escritor del a generación beat describe los conciertos a los que acudía en San Francisco y Nueva York, muestra su amor por la música de Charlie Parker y explora nuevos territorios en la literatura gracias a esa música. Es lo mismo que sucede en Rayuela, la obra cumbre de Julio Cortázar que significó una revolución literaria, y sin el jazz, no habría sido posible.


Ambas novelas, la de Kerouac y la de Cortázar tienen un estilo único gracias a la música que escuchaban. Kerouac era menos metódico, su idea de prosa libre hacía que la escritura fuera como una improvisación jazzística; las letras corrían libremente sobre la hoja y él no se detenía, vaciaba su mente y entregaba todo de sí. En un estado alterado sudaba y se cansaba, justo como si fuera la personificación de Charlie Parker, quien al terminar sus canciones estaba completamente transformado en un ente que ese encontraba entre el plano terrenal y el musical.

Cortázar por su parte fue un hombre que dejaba que las palabras tomaran el lugar exacto en el momento exacto. Más metódico pero siempre abierto a la experimentación, a dejar que las ideas se acomodaran y a un fluir interminable de conceptos que se podían armonizar al gusto. Justo como él describió al jazz es como nosotros podemos describir su escritura:

“Una melodía que sirve de guía, una serie de acordes que van dando los puentes, los cambios de la melodía…”


“Sucede además que por el jazz salgo siempre a lo abierto, me libro del cangrejo de lo idéntico para ganar esponja y simultaneidad porosa”.


“Y entonces, una melodía trivial, cantada tal y como fue compuesta, con sus tiempos bien marcados, es atrapada de inmediato por el músico de jazz con una modificación del ritmo, con la introducción de ese swing que crea una tensión. El músico lo atrapa por el lado del swing, del ritmo, de ese ritmo especial. Y mutatis mutandi, eso es lo que yo he tratado de hacer en mis cuentos”.

Julio Cortázar


Rayuela
es sin duda un lugar en el que podemos encontrar gran parte de la influencia jazzística del escritor, pero antes de abordar esa pieza te recomendamos leer su cuento El Perseguidor, cuento en el que supuestamente puedes entender toda la música de Charlie Parker sin que éste sea mencionado una vez. Regresando a la obra magna del escritor, es entre los capítulos 10 y 18 que el jazz toma protagonismo, junto a las reuniones del Club de la Serpiente la música sonoriza esas pláticas entre Horacio, La Maga, Morelli y más. Filosofía, arte, lenguaje; todo al ritmo de las canciones de Coleman Hawkins, Dizzy Gillespie, Bessie Smith y más.

En el magnífico libro Jazzuela de Pilar Peyrats Lasuén se aborda a profundidad el camino que Cortázar y el jazz tomaron, la importancia que tiene en la novela y mucho más. Por ahora te dejamos con las canciones que ese libro recopila, las que aparecen en la novela y que seguramente te transportarán inmediatamente a París y al Club de la Serpiente.



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Fuente:
Revista de la Universidad (Rafael Luna)



Referencias: