J. Cole y Kendrick Lamar: un romance con la honestidad en la industria de la pretensión

Martes, 20 de marzo de 2018 17:23

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La confesión, más que una manifestación de emociones negativas y nostalgia pura, fue un reconocimiento a la naturaleza vertiginosa de los movimientos musicales.


El siguiente texto fue escrito por Hiram Dlp



Mucho se ha escrito acerca de la posición que el hip-hop ha tomado en el mundo como el principal fenómeno de masas. La hegemonía cultural del género se sobrepone al antiguo lugar que ocupaba el rock, pero hay una serie de cuestionamientos pendientes respecto a esto: el rock formó a sus figuras clave, a sus héroes, bandas que definieron el canon del rock. ¿Pasa lo mismo con el hip-hop? Sí, y al igual que sucedió con el rock, había una experiencia previa dentro del mundo de la música jazz. El pianista Bill Evans declaró en una entrevista que, muy en el fondo, resentía el segundo plano al que el jazz fue relegado por la enorme fuerza de la música rock en los años 70. La confesión, más que una manifestación de emociones negativas y nostalgia pura, fue un reconocimiento a la naturaleza vertiginosa de los movimientos musicales. 


j cole y kendrick lamar 1


La madurez de las reflexiones de Evans no la han alcanzado los músicos del rock (como Jack White), quienes siguen anhelando un resurgimiento del género de acuerdo a un análisis histórico de su desarrollo y su aparente renovación continua con cada década que pasa. Las evidencias dejan ver que este retorno va menguando y hoy nadie discutiría que el hip-hop es la música preferida de las grandes audiencias formadas en su mayoría por jóvenes. Hay que aclarar que, al igual que con el rock y el jazz, definirlo sería propio de una investigación exhaustiva, así que nos limitaremos a decir que la cultura hip-hop es la que ha tomado el trono.


Dentro de esta cultura se ha deidificado la figura del rapero, como alguna vez lo fue la figura del guitarrista o los múltiples instrumentistas del jazz. Pero la gran cantidad de artistas dedicados a esta forma de expresión no pueden ser clasificados con los mismos parámetros. En un arte que es principalmente lirico, la honestidad se convierte en el ingrediente más importante de la fórmula.


Es así que llegamos a la discusión actual sobre quién es un rapero honesto y quién es sólo una persona que ha decidido jugar dentro de la industria de la música. Cuando se habla de calidad lírica, dos son los nombres que sobresalen: Kendrick Lamar y J. Cole. Cole logró cristalizar las preocupaciones del presente artículo en dos versos de su canción Let Nas Down, de 2013. En el primero se expresa el respeto a los pilares del género y su ambición por alcanzar los lugares a los que estos llegaron en sus carreras artísticas:


j cole y kendrick lamar 2


«Long live the idols, may they never be your rivals 

Pac was like Jesus, Nas wrote the Bible».

Después, el miedo a decepcionar a los ídolos se transforma en realidad:


«I'm a shame, I let Nas down».


En el siguiente verso se hace mención de Kendrick Lamar y la honestidad. Hay que decir que Kendrick Lamar es un artista reconocido por su compromiso con las causas sociales de la comunidad afroamericana en Estados Unidos y la calidad de su música es indiscutible. J. Cole recomienda:


«Reintroduce them to honesty, show 'em that they need more

The difference between the pretenders and the Kendrick Lamars».


La leyenda del rap, Nas, grabó un track titulado Made Nas Proud donde contestó a la canción de J. Cole de forma en la que estableció puentes entre la tradición del rap de los 90 y el actual. El verso más significativo, o al menos el que mejor encaja en este contexto, establece una de las máximas del arte en general: «If you say what's on your mind, you can stand the test of time».


j cole y kendrick lamar 3


Es curioso, pero el ataque a los géneros musicales debido a su comercialización es inevitable. Se dijo que los músicos de jazz perdieron su clase, que los músicos de rock perdieron su autenticidad y ahora se habla del gran derroche de arrogancia en el cual pueden caer muchos músicos de hip-hop. A final de cuentas, cuando pasen los años y otro estilo tome el lugar dominante, se recordará por igual a las leyendas que cada género ha regalado a la música en general.


***


Luego de haber leído este texto, debes saber que aunque no tuvo una infancia difícil de barrio como sus antecesores del rap, ni una odisea similar a la de Bob Dylan, Kendrick Lamar sintetiza entre sus versos la magia perdida del folk rock y el antiguo talking blues, los géneros que definieron en su plenitud a la música del siglo XX. No es Kanye, ni es Jay Z; no es producto de una generación obsesionada por el oro, el éxito o la fama: todo lo contrario.


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