"Krautrock", el género musical que le hizo frente al nazismo, al pop y a los rockstars

Lunes, 27 de noviembre de 2017 16:56

|Cultura Colectiva

Improvisación, inclinación hacia experimentar y un sonido fresco e innovador fueron algunas de las características del género.



A finales de los años 60 y principio de los años 70, la República Federal de Alemania necesitaba reinventarse —tanto culturalmente como musicalmente— debido a las heridas que habían dejado la Segunda Guerra Mundial, el Tercer Reich y, por supuesto, el Holocausto. En este contexto fue que nació el Krautrock, término originalmente despectivo utilizado durante la Segunda Guerra Mundial para referir a los alemanes. Se usa este término para referir a los artistas alemanes que fueron influenciados por los subgéneros del rock psicodélico, el rock progresivo, la música avant-garde y el jazz; además de utilizar nuevas formas de grabación, amplificación y experimentación a raudales. Uno de los compositores más destacados fue Karlheinz Stockhausen.


Del Krautrock se generaron grandes obras de la música contemporánea, y una de las más destacadas fue la llamada Trilogía Berlinesa de David Bowie, que incluye los discos Low (1977), Heroes (1977) y Lodger (1979); grabados en compañía de Robert Fripp y Brian Eno. Estos álbumes fueron fuertemente influenciados por la música que predominaba en Alemania en ese momento —Bowie vivía en Berlín del Oeste cuando los concibió.





Improvisación, inclinación hacia experimentar y un sonido fresco e innovador fueron algunas de las características del género. Los artistas buscaban reinventar la música y crear un nuevo legado sonoro que se conectara con las tradiciones alemanas; pero que al mismo tiempo negara las formas dominantes del blues y el rock. El Krautrock “fue la metáfora artística ideal del ansia del pueblo alemán por superar las aún frescas heridas de la Segunda Guerra Mundial”.


Hacían uso del motorik —término usado por periodistas musicales para describir el ritmo de 4/4 utilizado por bandas como Neu! y Kraftwerk. “Motorik” significa “psicomotricidad” en alemán y deriva de la repetitiva y fluida sensación de ritmo, la cual ha sido comparada con la sensación de conducir por una autopista. Un ejemplo perfecto es la canción “Autobahn” de Kraftwerk.





Los jóvenes alemanes buscaban un renacer cultural, identitario y moral. Sentían vergüenza por el materialismo rampante desatado por la coca-colización, también sentían pena por lo hecho por el Tercer Reich; además, sufrían de baja autoestima debido al imperialismo cultural y la ausencia de una identidad nacional unificada debido a la separación de las dos Alemanias. Muchos jóvenes marcharon en mayo de 1968 en busca de una revolución contracultural que invitaba a sanar las heridas de la guerra.





El Krautrock quería alejarse de las convenciones angloamericanas y alejarse del pop amnésico preferido por los alemanes. Consideraban que ese pop era una música bucólica que intentaba fingir que el Tercer Reich nunca había existido. Los exponentes del Krautrock fueron bandas como Kraftwerk, Neu! o Popol Vuh; que rechazaban la figura del rockstar con sus grandiosos performances y también se oponían a interpretar bajo códigos falocentricos. Preferían un sonido ambiental, inmersivo y en cierto sentido femenino —aunque hubo pocas mujeres involucradas en las bandas—, y negaban las figuras patriarcales del nazismo.


Se optaba por vivir fuera de las estructuras tradicionales de la sociedad y de la familia. El objetivo era mejorar las formas de vida, basándose en la interdependencia y en la mutua buena voluntad. El periodista David Stubbs escribe en su libro Future Days:


“Las condiciones que dieron origen a este particular movimiento son difícilmente repetibles porque a finales de los 60 y principios de los 70 había un nuevo terreno por explorar, un espacio que considerar. La nostalgia de escuchar Kraftwerk es la nostalgia por aquellos tiempos, el mundo se sentía mucho más joven, mucho menos construido”.





Los grupos se iban a las carreteras grises a grabar, alejados del paisaje urbano. Buscaban espacios herméticos y se sumergieron en la electrónica con las cajas de ritmo, los sintetizadores y los loops de cinta magnética. Influenciaron fuertemente a grupos del post-rock inglés que luego se darían a conocer, como Joy Division, The Fall y Wire. En contraposición al nazismo de sus padres, buscaban la colectividad y la libre experimentación.


Kraftwerk influenció también a la música industrial, con su estilo original que utilizaba maquinaria —mecánica y eléctrica— y posteriormente sintetizadores, samplers y percusión electrónica. La música industrial fue un movimiento más complejo, ya que no sólo abarcaba a la música, sino también a las artes —al performance, sobre todo— y a la cultura. Los músicos industriales citaban como inspiración a escritores como Burroughs y Ballard, o a artistas como Tristan Tzara. Dentro de los exponentes más importantes contamos con Cabaret Voltaire, SPK o Throbbing Gristle.





Las bandas mencionadas previamente nacieron tras la disolución del colectivo COUM Transmissions, un grupo de arte performance subversivo que desafiaba los estándares de la sociedad. Usualmente causaba mucho revuelo y polémica por todo lo que hacía; por ejemplo, su exposición más afamada fue titulada Prostitution y consistía de elementos como cabellos sangrados, fotos de lesbianas o papel sanitario usado. El grupo estuvo activo hasta 1976.


Las bandas de música industrial fueron una respuesta a una era en la que el acceso y el control de la información se estaban convirtiendo en herramientas primarias de poder. Las letras y los temas eran perturbadores, mientras que los instrumentos que usaban no eran tradicionales. El Krautrock y los géneros que de él surgieron, fueron una propuesta innovadora para los jóvenes que, sin olvidar el pasado de su nación, buscaban cambiar el futuro de la música y las artes.





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El texto anterior fue escrito por Adrián Espinosa.


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Desafortunadamente, el siglo XX estuvo marcado por genocidios que cambiaron a la humanidad. Debemos conocer y recordar cada uno de ellos, para tener siempre en mente que jamás será válido atentar en contra de la vida de millones sólo por ganar guerras inútiles y despiadadas.


REFERENCIAS:
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