La brutal historia entre Jim Morrison y Janis Joplin que nadie te contó

Miércoles, 15 de noviembre de 2017 18:10

|Alejandro Arroyo Cano

Las anécdotas cuentan que Jim agarró a Janis por el pelo y la obligó a meterse a un auto para tener sexo.



Jim Morrison es considerado por muchos como un dios, sin embargo, hoy te vamos a presentar su lado violento que, dejando a un lado sus hazañas en la música, lo convierten en un ser desagradable o repugnante. Si bien era un fanático de las drogas y el alcohol como muchos otros artistas, cuando la razón era nublada por alguna sustancia se transformaba en un ogro al que le importaba un carajo si lastimaba a una mujer. En uno de esos episodios se encontró a Janis Joplin y le hizo pasar uno de los momentos más amargos de su vida.


Jim y Janis se conocieron en uno de los tantos conciertos que se hacían a finales de los años 60 en la Costa Oeste de Estados Unidos. Ella era de las personas que se emborrachaban y comenzaban a hacer chistes, a reírse y a jugar con los amigos. A la Bruja Cósmica le gustaba el sexo y, aprovechando la estadía en las comunas hippies, se acostaba con quien se le apeteciera. Una noche vio a Morrison y se lanzó sobre él. El Rey Lagarto, quien también aprovechaba todas las oportunidades, respondió al llamado y comenzaron el proceso de reconocimiento íntimo.



El problema fue que, como ya lo anunciamos, Jim se transformaba en un ser violento cuando bebía y esa noche comenzó a tratar de una forma agresiva a Janis. Ella prefirió rechazarlo, sin embargo, el rockstar se empecinó en tocarla. Finalmente Janis le dijo a su amigo Paul Rothchild: «Larguémonos de aquí». Paul y Janis Joplin salieron hacia el auto, pero como suele pasar en las fiestas, Paul se regresó por una última copa. Como una hiena al acecho, Jim Morrison salió de la oscuridad y aprovechó que la dama estaba sola.


Las anécdotas cuentan que Jim agarró a Janis por el pelo y la obligó a meterse al auto. Claramente su intención era forzarla a tener sexo, pero en ese momento la Madre del Rock and Roll tomó una botella de Southern Comfort y la reventó en la cabeza del Lagarto. Morrison cayó inconsciente durante el resto de la velada. Al siguiente día Jim llamó a Paul Rothchild y dijo: «¡Qué gran mujer, es terrorífica!» En lugar de pedir una disculpa, Jim exigió su número para volverla a ver. Lo único que contestó Paul fue: «Janis no cree que sea una buena idea que se vuelvan a ver».


¿Ahora qué piensas de Jim Morrison? ¿Te sigue pareciendo una increíble persona?



Por si aún no estás convencido de lo violento que era, hay otra anécdota que rectifica su mal temperamento durante las borracheras y específicamente con las mujeres. Nuevamente Jim y Janis se volvieron a encontrar en una noche de copas y, como era de esperarse, el choqué de temperamentos desencadenó un momento incómodo. Morrison, ya ebrio y en su estado ogro, volvió a forzar a Janis, pero esta vez para tener sexo oral en los baños del bar. Al negarse Janis, Jim se enojó y le estampó la cara contra la barra, lastimándola y obligando a la Bruja Cósmica a que se encerrara y llorar. Cuentan que al ver la violencia de Morrison los amigos del bar lo sacaron a golpes, y antes de que terminara la riña, Janis salió del baño y le volvió a estrellar una botella en la cabeza.



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Estas historias dejan ver que Jim Morrison no era la persona más grata del momento aunque hoy todo el mundo le eche flores y se hinque ante sus canciones. En cambio, se vuelve a apreciar el sólido carácter que guardaba Janis detrás de su trágico rostro. Buenos o malos estos actos, son parte de la historia del rock.


Alejandro Arroyo Cano

Alejandro Arroyo Cano


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