José Alfredo Jiménez, El Rey de la música tradicional mexicana

La música de José Alfredo Jiménez es de las más conocidas en el mundo como un ejemplo de las tradiciones de nuestro país, aquí te dejamos un par para que las cantes este mes patrio.

"Nada me han enseñado los años,

siempre caigo en los mismos errores,

otra vez a brindar con extraños,

y a llorar por los mismos dolores."

-En el último trago



El Hijo del Pueblo’–como se le conoce– tiene un lugar bien merecido en la escena de la música de habla hispana. Hoy José Alfredo Jiménez es considerado uno de los más grandes compositores de México, sus canciones abrigan el calor del pueblo, su vida, el amor, la parranda y noches bohemias en su natal Guanajuato.


La figura del charro que transmitió José Alfredo demostraba el porte del varón que no tiene miedo a enfrentar al mundo con humildad y la virtud de compositor y cantante. Alguna vez declaró: ‘La canción es el mejor medio para limpiarse el alma’, frase que dio frutos para los años que vendrían, porque sus canciones han trascendido por generaciones y con el tiempo fueron ganando territorios inesperados. En México y en el mundo no faltan los temas de José Alfredo Jiménez que se cantan de manera festiva. Si José Alfredo hubiera continuado jugando fútbol, codo a codo con ‘La Tota’ Carbajal o si Andrés Huesca no lo hubiese escuchado cantar en el restaurant La Sirena y decidido grabar su primera canción, tal vez la música tradicional de nuestro país no tendría la misma composición, las mismas historias.





Su incursión al mundo cinematográfico llevo a José Alfredo a reforzar su imagen de poeta y bohemio con películas como: Ahí Viene Martin Corona (1952), Caminos de Guanajuato (1955), El Hombre del Alazán (1959) y Me Cansé de Rogarle (1966), parte fundamental del cine mexicano en a la llamada Época de Oro. Estas películas dieron a conocer la cultura e imagen bravía del charro y plasmaron nuestro país como un panorama lleno de folclor y fiesta.


José Alfredo desafiaba estereotipos, escribía lo que él vivía, lo que sentía y lo que anhelaba. La sencillez de sus letras permite identificarse con sus canciones, tomarlas como propias y sentirlas en la sangre. El amor y sus manifestaciones son temas primordiales en sus composiciones, y eso fue la clave para llegar al corazón del pueblo.


Una de las canciones más significativas fue El Rey dedicada a Alicia Reyes y tema con el que su música se hizo aún más reconocida en el mundo. Otras canciones como Caminos de Guanajuato contienen tintes que marcaron la vida de José Alfredo, como su infancia y la muerte de su hermano Ignacio. Sus composiciones se han interpretado en diferentes idiomas y versionado a distintos géneros musicales por músicos como Aida Cuevas, Luis Miguel, El Tri, Miguel Mateos, Saúl Hernández y Panteón Rococó.




Han pasado muchos años desde que José Alfredo Jiménez dejó esta vida y ya no hay más conciertos en diciembre en su natal Dolores Hidalgo. Pero su influencia como uno de los personajes más representativos del género tradicional mexicano ha llegado más lejos de lo que aquel niño que soñó con ser futbolista pudo haber imaginado; aquel joven que trabajó como mesero y componía sus canciones a silbidos. Su don en la música fue imparable y si no hubiese partido en 1973, seguramente habríamos presenciado colaboraciones con los mismos artistas que ahora lo homenajean.


Lo cierto es que multitudes siguen coreando sus canciones y nos queda su repertorio para llevar la música mexicana a cualquier parte del mundo.


Descubre la historia del mariachi y la importancia de esta música para la cultura de nuestro país, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad


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