Los últimos días de Ian Curtis
Música

Los últimos días de Ian Curtis

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Por: admintucula

18 de mayo, 2015

Música Los últimos días de Ian Curtis
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Por: admintucula

18 de mayo, 2015

Por: Rocco Portillo

Una promesa, un genio, una mente torturada de poeta, un rockstar... todas estas eran facetas de Ian Curtis, las otras eran las de un joven de 23 años, padre, casado y enamorado de otra mujer; un hombre que era perseguido por una enfermedad degenerativa. Todos factores para que escapara por a la única vía que entendió en ese momento y que lo convirtió en algo más que un hombre o que rockstar, lo convirtió en un mito.

Ian Curtis

18 de Mayo 1980, horas después de medianoche.

El acetato continua girando, la aguja recorre su superficie e Iggy Pop está cantando. Un joven de 23 años está sentado en el departamento esperando el amanecer de un domingo, la semana siguiente tiene programado viajar a Estados Unidos con su banda por primera vez. Su cuerpo, aunque joven, le falla desde hace tiempo, es incapaz de saber en qué momento perderá el control. Para sus amigos es una persona con problemas pero todos ellos normales, nunca ha querido explicarles el sufrimiento que lo acompaña, no quiere ser compadecido.

Desde su adolescencia este joven admiraba a Bowie y a Lou; como no tenía dinero para comprar los discos, los metía debajo de su gran gabardina gris y en su cuarto imitaba cada movimiento de sus héroes mientras imaginaba que estaba en el escenario frente a multitudes. En un concierto de aquellos jóvenes rebeldes llamados Sex Pistols estaba él entre los asistentes y se encontró con otros tres jóvenes, éstos necesitaban un cantante y él quería cumplir sueño. El siguiente paso fue obvio: formar una banda llamasa Joy Division.

Ahora las personas comienzan a tomarlo en cuenta pero sufre para terminar cada concierto, las luces sobre sus ojos desencadenan que su cerebro pierda el control y comience a convulsionarse. A los 23 años ya tiene un grave caso de epilepsia.

Esta noche le ha pedido a su joven esposa que lo deje estar solo en la casa, pues desde hace una semanas vive con sus padres debido a que la relación se ha deteriorado a mayor velocidad que su cuerpo. Tiene una hija pero no una conexión emocional con ella, el joven quiere ser una estrella pero su mente no puede con la presión. Su corazón está divido entre la pasión que siente por su amante; una joven sofisticada que trabaja en la embajada de Bélgica y el amor responsable que aún tiene por su esposa Deborah. En sus letras explica el dolor que siente y cómo se ha dado cuenta que el amor es lo que nos puede separar.

Sus compañeros no ponen atención en lo que canta, para ellos sólo es una forma de arte, algo de drama estilizado por la ficción, sin embargo, este joven ha descargado sus demonios internos en el último disco que grabaron. Ahí, escribió sin que nadie lo notara, la explicación detallada de lo que lo atormentaba. Quizá fue mejor que no prestaran importancia para no preocuparse. Él no quiere ser un poeta con el alma torturada, sólo quiere ser uno más de los chicos pero no puede escapar de sí mismo.

Trató de escapar en un par de ocasiones, la primera fue cortándose con un cuchillo durante lo que los médicos llaman “un ataque de ansiedad”, la segunda fue ingiriendo una pastilla tras otra, nunca se supo si fue intentando quitarse la vida o sólo quería que las medicinas mejoraran su estado físico. El sol está por salir y él no está seguro que quiera seguir aquí para presenciarlo. Hace unas horas vio una película de Werner Herzog y aún no se percata que el primer lado del disco The Idiot lleva mucho tiempo sin sonar. Mira el tendedero que cuelga de la cocina, la cuerda tensa en el aire parece ser la alternativa...

Su legado está tallado en su historia discográfica, los escenarios ya le dieron un poco de la gloria que soñó, tal vez fuera un cobarde por huir pero quizá su mente no era para este mundo.

El lunes siguiente, el resto de los integrantes estaban en el cuarto de ensayo, el lugar de Ian Curtis estaba vacío. Él se fue pero los que nos quedamos necesitamos continuar. En la mañana de ese lunes 18 de mayo de 1980 ya existía una lapida que decía “Love Will Tear Us Apart”.

These pleasures a wayward distraction, this is my one lucky prize. Isolation, isolation, isolation...

 

Referencias: