La esquizofrénica enamorada de Sid Vicious que se obsesionó por morir joven y dejar un cuerpo bonito

martes, 27 de junio de 2017 8:32

|A Martinez

 

 

 

 

 

Deseo de muerte

«No me estoy divirtiendo para nada» dice el aún joven John Ritchie frente a las cámaras de televisión. «Quiero estar bajo tierra». Con su boca abierta, mirada enfocada en el piso y su característica chamarra de cuero, se ve como un niño, un pequeño adolescente que acaba de darse cuenta de que el mundo real no es tan brillante como parecía. Sus amigos lo abandonaron, la mujer que pensaba que amaba ahora está enterrada y no tiene el amor de nadie. Sólo tiene a su madre y su aguja. En poco tiempo morirá.

«Fue culpa de esa perra», sugiere Johnny Rotten en una entrevista años después. Aunque también admite sentirse responsable de la muerte de Ritchie (a quien él llamaba Sid), está consciente de que si tan sólo su amigo no hubiese conocido a esa semiprostituta neoyorquina, jamás hubiese enfrentado la profunda drogadicción y su posterior muerte. Ella lo había envenenado y lo controlaba, como si fuera la Yoko Ono del punk rock, hasta que finalmente Ritchie no hablaba ni disfrutaba la presencia de nadie más que de ella. Nancy, como se llamaba la rubia judía, hizo un pacto suicida con Sid y lo llevó a la perdición. Su locura acabó con un espíritu alegre que se convirtió en la imagen de los Sex Pistols y que al final sólo era otro triste adolescente.

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Pequeña niña loca

¿Cómo culpar a Nancy? La chica era sólo una mujer desequilibrada que encontró su hogar perfecto entre la podredumbre del punk. Su madre, Deborah Spungen, escribió en su biografía cómo fue criar a esa pequeña. Aunque tuvo complicaciones en el parto, la futura novia del punk era una excelente estudiante, sin embargo, tenía una actitud violenta, distinta a la de cualquier otro infante. Nancy gritaba, reclamaba y hacía escándalo por cualquier cosa, además de atacar constantemente a su hermana menor. Amenazó de muerte a una niñera y atacó a un psiquiatra. 

A sus 13 años trató de suicidarse y dos años después finalmente fue diagnosticada con esquizofrenia. Sin embargo, recibió tratamiento e intentó continuar con su vida. A los 16 años iba a ingresar a la Universidad de Colorado en Boulder, pero su actitud cada vez más desequilibrada y su interés por las drogas la llevaron a ser expulsada al poco tiempo. A pesar de sufrir de un trastorno psiquiátrico, Nancy mostraba amplias habilidades que la llevaron a escalar como groupie en la escena punk de Nueva York. A los 17 ya era prostituta, stripper, salía con los New York Dolls, era fanática de los Ramones y Aerosmith.

Después de que escuchó que en Inglaterra la escena punk era más intensa, decidió partir hacia allá para conocer a otras de sus bandas favoritas y continuar su vida de excesos. Lo que encontraría ahí sería al hombre que finalmente la comprendería y soportaría estar con ella. Aquél que aguantaría los gritos y los ahogaría con inyecciones de heroína. Él era Sid Vicious.

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La ultimate groupie

Vicious, o Ritchie, comenzó a ser bajista de los Sex Pistols después de haber sido su fan número uno. El joven inventó el pogo (saltar en la audienciay era uno de los chicos rudos de la escena. Había ganado fama en la escena underground por atacar a un periodista llamado Nick Kent, y después de participar en algunas bandas, fue invitado a unirse a los Pistols por sugerencia de Rotten, quien quería a su amigo cerca. El problema fue que Sid era demasiado impresionable, no sabía tocar y la fama lo convertiría en otra persona.

Ritchie había crecido con una madre adicta a la heroína y Rotten temía que la locura de la escena punk influyera en Sid. El resto de los Pistols había escuchado sobre la mujer, sus escándalos y cómo solamente seguía a las bandas para ser su groupie y disfrutar de la locura, así que decidieron separarla lo más posible del bajista. De hecho, personajes como Joe Strummer de The Clash aseguraban que Sid la había rechazado múltiples veces y que eventualmente sintió lástima por ella porque nadie la aceptaba. Fue entonces cuando comenzó el declive.

La historia desde este punto es ampliamente conocida. Nancy comenzó a salir con Sid y se convirtió en su acompañante permanente. Lo sedujo y le mostró la heroína, así que no tardó mucho en convertirse en un adicto. Nancy comenzó a manipularlo y, después de la ruptura de los Pistols, se convirtió en su manager, pero nadie aceptaba al músico porque no querían lidiar con la locura de su acompañante. Rotten mencionó que lamentó no haber intentado alejarlo más, pero estaba lidiando con sus propios problemas para darse cuenta de que su amigo estaba en peligro.

Múltiples historias y fuentes, como el mismo Rotten, la madre de Nancy y más miembros de la escena punk, afirman que la mujer había forzado a Sid a prometer que harían un pacto suicida, y aunque el hombre trató de alejarse de ella y recuperar su vida, su adicción lo llevaba de vuelta. Eventualmente se mudaron a Nueva York al Hotel Chelsea, donde después de vivir un tiempo entre drogas, suciedad y locura, Nancy murió de una puñalada en el estómago. De inmediato se especuló que fue su joven amante, sin embargo, su relación era tan compleja que no era fácil conjeturar lo que había sucedido.

Algunos creen que ella misma lo hizo para forzar a Sid a suicidarse. Otros creen que fue alguien externo que quería liberar al joven. Lo cierto es que Ritchie no estaba consciente cuando sucedió y ni él mismo sabía lo que había sucedido. La culpa lo llevó a la depresión y eventualmente a su muerte por sobredosis. Quizá se reencontró con su amada en la otra vida... o quizá ahora está libre. 

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Nancy es conocida como una de las mujeres más perjudiciales del mundo de la música. Sin embargo, pocos saben que la mujer era inestable por un trastorno psicológico, lo cual explica su comportamiento. Es trágico pensar que pudo haberse evitado la muerte del joven Ritchie si no la hubiese conocido, pero no hay nada que pueda cambiarlo. «El amor mata», fue la frase que acompañó al póster de la cinta basada en la relación de estos personajes y es cierto... de forma directa o indirecta, entregar el corazón puede acabar con nuestras vidas.

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Referencias

Daily Mail
Independent




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