No recuerdo el momento exacto en el que comencé a odiar a Coldplay
Música

No recuerdo el momento exacto en el que comencé a odiar a Coldplay

Avatar of Eduardo Limón

Por: Eduardo Limón

19 de febrero, 2016

Música No recuerdo el momento exacto en el que comencé a odiar a Coldplay
Avatar of Eduardo Limón

Por: Eduardo Limón

19 de febrero, 2016


No sé si no lo recuerdo o sólo quise olvidarlo. Coldplay es una de esas bandas que con sus primeras notas y letras logró atraer tanto la mirada de un público eufórico durante su acelerado avance, pero lo único que pudieron acumular realmente con los años fue un recuerdo viviente. Es decir, con la transformación inherente que caracteriza a las agrupaciones que persisten en el imaginario popular y en los playlists del mundo se vino un deterioro sonoro que a todos nos sorprendió; con su último álbum de estudio, “A head full of color”, Coldplay ha llegado a un punto sin retorno en el que anuncia qué tipo de banda es y a dónde se dirige.

coldplay

Cuando decimos eso no es en el mejor sentido, aunque quisiéramos, y sólo porque como banda han devenido en algo que ya es difícil de reconocer frente a un pasado glorioso; los cambios son entendibles, incluso justificables y demandados, pero ese movimiento desde las tierras del rock a los horizontes de la música pop ha desconcertado de tal forma que ya no importa si están Beyoncé o Tove Lo entre sus tracks. Lo cual validaría un poco de estos choques estilísticos si la situación de sus producciones fuera distinta, pero no hay emoción alguna que salvar.

Si acaso esa sería la amenaza de que la agrupación se separa tras esta última producción y que fueran recordados por esa fatídica presentación en el Superbowl, que esperemos sea opacada por una peor en el futuro y no se manche aún más el nombre de Chris Martin y compañía. Cuando todo parecía rescatarse con “Ghost Stories”, uno de esos álbumes que rompían completamente con la carrera de los británicos, llegó un séptimo disco tan repetitivo y lleno de aspectos supuestamente artísticos que le roban organicidad a la banda.

Al verles en una producción tan ostentosa y a veces tan pretenciosa, Coldplay ha ido cayendo en la complacencia al oído fácil y el cumplimiento plano a los fans incondicionales; si en “Mylo Xyloto” ya era audible una transición al sonido mediático y llanamente comercial, en “A head…” nunca se escapa de la estructura simplista y el sentimentalismo pop. La participación de Paltrow es la más obvia de estas referencias.

Eso me recuerda entonces que el punto de quiebre se dio exactamente con la aparición de “Viva la Vida” a pesar de contar con Brian Eno como productor; de hecho, ese álbum no era totalmente malo, aunque fueron de extrañarse los falsetes del vocalista y cierta pulcritud de sus trabajos previos; la modificación fue tan grave (en todos los sentidos) que en esa propuesta se perdió mucho de lo que amábamos.

coldplay

De ser cierto que este álbum multicolor es el último que escucharemos de estos cuatro -talentosos- músicos, resulta un tanto nostálgico pensar que existió un “Parachutes”, un “A rush of blood to the head” y supimos lo que significó escuchar ‘Yellow’, ‘Clocks’ o ‘Speed of sound’ en todo su apogeo, en una época de gloria que parecía no terminar y hoy sólo es una remembranza que oscila entre la tristeza y el odio, entre la perdida y la deuda.




Coldplay ha sido comparado con grandes bandas en la historia de la música: con U2, con Oasis, con George Harrison, con Blur e incluso con sus contemporáneos Muse. Y muy seguramente pasen al baúl de los mejores recuerdos si siempre se tiene en mente esa dimensión que lograron en el ayer y no nos aferramos a álbumes que ni siquiera debieron existir.


***
Te puede interesar:

Los peores discos de grandes bandas

Bandas que siguen intentando recuperar la fama 



Referencias: