INICIO NOTICIAS VIDEO SERIES INFOGRAFÍAS ARTE FOTO CINE HISTORIA LETRAS MÚSICA DISEÑO ESTILO DE VIDA MODA VIAJES CIENCIA Y TECNOLOGÍA COMIDA

Todos los derechos reservados 2017
© Cultura Colectiva

Operación Borrasca, el secreto musical más triste de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial

14 de mayo de 2018

Leon Garcia

Operación Borrasca, la orquesta sinfónica que tocó durante un bombardeo

"Cuando empezamos a ensayar para el concierto, tuve que llevar mi oboe a reparar", recordó Matus años después. "Fui a recogerlo y pregunté cuánto debía. El hombre respondió: 'Sólo tráigame un gatito'. Dijo que prefería esa carne a la de pollo"
—BBC Noticias

 

Mientras Arnold Schönberg rugía como un león por toda Europa diciendo que no tenía seguidores, dado que su música era únicamente para un cierto tipo de personas con una capacidad intelectual superior, los artistas clásicos empezaron a experimentar con los sonidos dodecafónicos y texturas sonoras que para su época eran poco comprensibles, incluso para los estudiados del arte. Por otra parte, en esas mismas fechas, al norte del globo las vanguardias culturales, que hacían soñar a los compositores con nuevos espacios sonoros, se prohibieron alrededor del área de la Unión Soviética y se les consideraba música que sobrepasaba a la masa. El régimen Stalinista lo llamó 'antinarodnaya, música antigente.



El sueño de una cultura democrática era el gran paso de la Unión Soviética hacia el socialismo. Desafortunadamente, las distorsiones ideológicas rompieron con el sueño utópico de una cultura accesible a las masas, ya que gran parte las composiciones musicales estuvieron enfocadas a enaltecer el régimen Stanilista y reforzar el totalitarismo ruso.

Grandes artistas huyeron a Estados Unidos y algunos otros se quedaron, como Shostakovich, considerado como uno de los mayores compositores del siglo XX. Su ambigüedad política es otro tema de debate: pese a que en algunos casos su música se mostraba un tanto modernista, por otro prefería mantenerse al margen del populismo.

A finales de 1941, cuando la invasión nazi recorrió Rusia, Shostakovich decidió unirse al ejército aunque fue rechazado por su mala vista, pero aun así decidió ponerse a trabajar en un séptima sinfonía, extremadamente rusa, una que defendiera el nacionalismo musical.

Su inspiración surgió durante los primeros momentos de la ocupación. Incluso formó parte de un cuerpo de bomberos de Leningrado. Fue tal el impacto que tuvo su pieza, que la revista Times decidió ponerla como un símbolo propagandístico de los Aliados.



Después de un tiempo Shostakovich fue retirado del campo y llevado a un lugar menos peligroso, donde pudo terminar su partitura, la cual fue trasladada en avión al sitio que la vio nacer.

Al llegar la partitura al campo, se solicitó que la Orquesta de Leningrado se pusiera a estudiarla. Desafortunadamente al llamado sólo asistieron 15 músicos diezmados por la guerra. Tras el fracaso por intentar interpretar la partitura con 15 personas hambrientas, se lanzó un comunicado al frente de guerra, el cual solicitaba la presencia de todos aquellos que pudieran tocar un instrumento y leer música.



Los ensayos se convirtieron en un infierno: si los músicos llegaban tarde se les quitaba su ración de pan, incluso si la tardanza había sido por enterrar a un familiar. Según la BBC, tres miembros de la orquesta murieron de hambre antes del estreno.

La ciudad pisoteada por la feroz batalla escuchó la gloriosa Séptima Sinfonía el 9 de agosto de 1942, aunque los rumores llegaron al frente alemán y éstos se dispusieron a frenar el concierto sin mucho éxito, ya que los soviéticos se adelantaron, lanzando un bombardeo hacia los nazis.



El acontecimiento fue tan perfectamente planeado, sin que nadie supiese, que el Gobierno soviético lo denominó Operación Borrasca. La flauta, los violines y los bellos acordes acariciaron los fríos aires de la ciudad,por unos instantes. Lamentablemente, “la sinfonía se convirtió en un ataque táctico contra la moral alemana”, expone Alex Ross. “Por un lado quería llorar, pero al mismo tiempo había un sentimiento de orgullo. Maldita sea ¡tenemos un orquesta¡ […] Nos estaban bombardeando pero había una sensación de superioridad”.

El saldo de los muertos al final del sitio fue de 750 mil civiles. Una obra musical utilizada para fines militares que alentaba a un pueblo que lo había perdido todo a seguir luchando por intereses expansionistas, un director de orquesta que nadie recordó como un héroe y un sonido que se fundió con la violencia de la más cruel de los inventos del hombre… la guerra fue tan sólo una pequeña parte de los horrores vividos.

***

 Nadie está a salvo de la música. Felizmente, el sonido puede transformar una vida. Sin embargo, hay creencias más allá de lo emocional, como la del tritono, la música del diablo capaz de corromper almas en nombre del mal.

TAGS: Historia de la musica Segunda guerra mundial Historia mundial
REFERENCIAS:

Leon Garcia


Colaborador

  COMENTARIOS

  MÁS DE CULTURA COLECTIVA

El cementerio europeo en el que los muertos son pintados con humor Pedro Avilés Pérez “El León de la Sierra”, el primer jefe del narco en México Acolhuas, los aliados mexicas que sacrificaban y comían conquistadores 24 Películas eróticas que puedes ver en Netflix 7 obras de Enrique Norten que demuestran que es el mejor arquitecto mexicano en la actualidad Tener una novia regañona es bueno para la salud, según la ciencia

  TE RECOMENDAMOS