Por qué presumir tus gustos musicales no te hace mejor persona
Música

Por qué presumir tus gustos musicales no te hace mejor persona

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Por: Cultura Colectiva

30 de agosto, 2017

Música Por qué presumir tus gustos musicales no te hace mejor persona
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Por: Cultura Colectiva

30 de agosto, 2017


“La música da alma al universo, alas a la mente, vuelos a la imaginación, consuelo a la tristeza y vida y alegría a todas las cosas”, sentenció Platón hace siglos, ¿y quiénes somos nosotros para contradecirle? ¿Quiénes somos para quitar el espíritu a los ritmos que dan “consuelo a la tristeza y vida y alegría a todas las cosas”?


Los lugares comunes nos sacan del apuro de la expresión, y ahora es el tiempo de arrojar una: en la diversidad está la riqueza. Quizá sea la oración más simple, pero es también la más certera. Cuando los puristas musicales —de cualquier género— alzan la voz para enaltecer las virtudes de su sonido, pero en el camino desdeñan todo aquello que sea diferente, humillan al oyente de lo que consideran indigno e incluso se tornan iracundos con su presencia. Esto no es más que una falta de respeto a la concepción de música.


Por qué presumir tus gustos musicales no te hace mejor persona 1


El miedo a descubrir algo nuevo, a explorar el vasto universo, nos torna ignorantes y agresores; nos convierte en agentes de la indiferencia y limita nuestra capacidad de apreciar aquello que es distinto a lo que conocemos. La función de la música es enriquecer el espíritu, dar vida a través de los sonidos, empoderar a los individuos que componen las cultura de distintas regiones del planeta, hacernos trascender.


Si todas las aves trinan diferente, ¿por qué lo humanos tendríamos que ser del mismo modo?, ¿por qué habríamos de elegir los mismos códigos de comunicación en la música? Hay personas que creen que referirse de forma peyorativa a todo aquel que no gusta de sus ritmos las hace cool. Pero querer imponer nuestras elecciones musicales no nos hace gurús de la música, ni los más conocedores o los más interesantes. Discriminar —por cualquiera que sea la razón— es un acto vil, y lo único que denota es que no eres para nada cool. Es cierto que no deben encantarte todos los géneros, pero eso no quiere decir que sean malos y que quienes las prefieran sean seres de menor categoría que tú.


Por qué presumir tus gustos musicales no te hace mejor persona 2


Esta repulsión a lo desconocido que diariamente nos bombardea en la radio, la televisión, Internet y todos los medios que acostumbramos consumir nos convierte en discriminadores potenciales. Pero lo peor de todo viene de la mano de la justificación: “no me gusta, por lo tanto no es bueno”. Ser el “conocedor” de un género específico no te hace el dios de la música y no te da el poder de despreciar a un ser humano por su gusto.


El mal gusto no está en aquel que gusta del sonido del acordeón, del merengue, del pop para bailar o de las canciones viejitas que escuchaban nuestros padres. Por lo contrario, ser el chico cool que desprecia a los que escuchan esta música te convierte en un ser despojado de los sentidos, incapaz de reconocer el sabor que los timbales le inyectan al cuerpo. Porque ¿cuántas cumbias vas a dejar de bailar por andar de rockerillo?


Por qué presumir tus gustos musicales no te hace mejor persona 3


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El texto anterior fue escrito por Paola Sánchez.


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Referencias: