Richard Wagner: la gran influencia musical

Richard Wagner: la gran influencia musical

Por: Rijeos -

“Escuchaba con los ojos cerrados a los cantantes acompañados al piano por Von Bülow. Si un pasaje difícil salía especialmente bien, se levantaba de un salto y besaba efusivamente al cantante, o, de pura alegría, hacía el piano sobre el sofá, se arrastraba debajo del piano, se subía a él, corría al jardín y trepaba feliz, a un árbol”.

- August Röckel 

Richard Wagner es uno de los músicos más grandes e influyentes de la historia. Su obra cuenta con adeptos incondicionales y es objeto de apropiaciones indebidas. Wagner fue un compositor, director de orquesta, poeta y teórico musical que nació en Leipzig, actualmente Alemania. A pesar de que únicamente se dedicó a componer para obras, logró ser uno de los personajes más influyentes en la música. Hecho incuestionable. Corrientes musicales que van desde el expresionismo hasta el impresionismo se definen a partir de él, además de que algunos críticos llegan a la conclusión de que la música contemporánea nace a partir de Tristán e Isolda, de Wagner.

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La carrera de Wagner se vio influenciada desde la infancia por su padrastro: Ludwig Geyer, un actor, pintor y poeta que alentó al entusiasmo del joven Richard por las manifestaciones artísticas. Así, la literatura y la música se convirtieron en parte de su día a día, pero lo que realmente lo acercó a la música fue Weber y escuchar la Sinfonía No.9 de Beethoven. Richard Wagner se formó de manera autodidacta, por lo que su progreso fue lento. 

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Las hadas, La prohibición de amar y Rienzi 
fueron sus primeras óperas, las que se mostraban altamente influenciadas por personajes como Weber, Marschner, Bellini y Meyerbeer. Fue hasta 1843, con el estreno de El holandés errante, que el compositor mostró un trabajo de tono propio, que, si bien es cierto, aún denotaba algunas carencias, las que en posteriores trabajos desaparecerían. La renovación de la música escénica que llevó a cabo Wagner, tanto a nivel teórico como práctico, se vio reflejada en sus siguientes partituras: El oro del Rin, la primera parte de El anillo de los nibelungos, y Tristán e Isolda.



A pesar de su gran trabajo en la música, Wagner no abandonó la literatura. Es autor de cientos de libros, poemas y artículos, así como de la correspondencia que envío a lo largo de toda su vida. Sus obras literarias incluyen temas sobre política, filosofía y detallados análisis de sus óperas. Entre sus ensayos destacan
Arte y revolución (1849), Ópera y drama (1851), un ensayo sobre teoría operística, y El judaísmo en la música (1850), un polémico ensayo contra Giacomo Meyerbeer en particular. También escribió varias obras autobiográficas como Mein Leben (1880). En sus últimos años se convirtió en un enérgico oponente de la experimentación con animales y en 1879 publicó una carta abierta en apoyo del activista por los derechos de los animales Ernst von Weber.


Después del primer Festival de Bayreuth, en 1877, Wagner comenzó a trabajar en su última ópera: Parsifal. Tardó en componerla cuatro años, parte de ese tiempo lo pasó en Italia por motivos de salud. Completó Parsifal en enero de 1882 y tuvo lugar un segundo Festival para el estreno de la nueva ópera, el 26 de mayo. En esta época Wagner estaba gravemente enfermo, ya que había sufrido una serie de anginas de pecho cada vez más severas. Después del Festival la familia Wagner viajó a Venecia para pasar el invierno. El 13 de febrero de 1883, Wagner falleció a causa de una crisis cardíaca en Ca' Vendramin Calergi. Su cuerpo fue repatriado e inhumado en el jardín de Wahnfried, su villa en Bayreuth. Las dos piezas de su suegro, Franz Liszt, para piano solista tituladas La lúgubre góndola, evocan el paso de una góndola fúnebre cubierta de negro portando a Wagner por el Gran Canal.

 

Referencias: