Música

Shoegazing: El efecto del pedal

Música Shoegazing: El efecto del pedal

Un contrapuesto musical conformado por sonidos de guitarras fuertemente distorsionados, efectos de pedal, delays y cualquier cosa que se te ocurriera para “ensuciar” un poco el sonido y acercarte más al producto final que quieres. Esto es el Shoegaze y si existiera una descripción para su sonido, sería un joven un poco alienado de la sociedad, solitario, al que le gustan las melodías dulces típicas del dream pop y que desearía alguna vez poder susurrárselas al oído a esa chica que tanto le gusta.

 

 

El Shoegaze como género musical actualmente no está vigente, al menos en la música mainstream, pero hay unas cuantas bandas del underground que aún están en pie de lucha como la banda que lo originó: My Bloody Valentine, banda irlandesa formada a principios de los años 80. El cuarteto estuvo encabezado por Kevin Shields, su amigo Colm Ó Cíosóig, Debbie Googe y Bilinda Butcher. My Bloody Valentine recoge influencias de agrupaciones del género Dream Pop como Cocteau Twins y otras bandas del corte de Sonic Youth. Desde su inicio la banda se mostró activa lanzando muchos ep’s y su calidad llamó la atención de la disquera Creation Records (cuya banda principal del roster sería Oasis), compañía que les ayudó a grabar su debut Isn’t Anything(1988), material que le dio reconocimiento al grupo en la escena de la música independiente. Su siguiente y último disco, Loveless (1991) les dio reconocimiento mundial por su sombrío rock alternativo, que seguió la línea de su predecesor pero con aún más distorsión, efectos y delays además de muchísima experimentación con extrañas afinaciones durante su grabación en el estudio. El disco marcó a todos alrededor de la banda, a Shields le provocó un bloqueo creativo y las discusiones que tenía con el resto de la banda les obligaron a separarse, además, la grabación de Loveless le costó una fortuna a Creation Records y casi los envía a la banca rota (situación que resolverían con los años luego de firmar a Oasis). Con toda esta presión tuvieron que ceder, pero para entonces la banda no tuvo la más remota idea de lo que habían logrado con el disco que había formado los cimientos para un extraño género musical lleno de efectos, mismos que le dieron un encanto peculiar a la banda y al resto de seguidores que tuvieron posteriormente.

 

 

Con Loveless no tardaron en surgir seguidores. Slowdive es una de las bandas más reconocidas del género y suele reconocer las fuertes influencias de My Bloody Valentine, Sonic Youth y Cocteau Twins. Su disco Souvlaki está lleno de baladas lentas y algunos experimentos en la guitarra como se escucha en Souvlaki Space Station, aunque la presencia de baladas opacan un poco los temas diferentes ya que la pausa era la protagonista de este disco.

 

 

Como Slowdive surgirían otros seguidores, pero con el nacimiento comercial del grunge en Estados Unidos y expandiéndose por todo el mundo, el Shoegaze se vio relegado por mucho tiempo y volvió a ser un género marginado aún dentro de la música independiente. A pesar de esto bandas de un corte más pesado del género del Black Metal se han visto fuertemente influenciadas por este estilo musical de guitarras dulces y distorsionadas. Alcest, una banda francesa liderada por el multi-instrumentalista Neige, es una agrupación que en su ADN grita Black Metal, pero que está intercambiando su dinámica constantemente con el Shoegaze. Neige creó Alcest para “recrear los sonidos del mundo que él soñaba cuando era un niño”, las guitarras y voces dulces le ayudaron a recrear dicho mundo impregnando los discos de la banda con una atmósfera onírica y enigmática. Su banda hermana, Les Discrets, siguió una línea similar pero aún más agresiva, dejando fuera las guitarras dulces y yendo directamente a las guitarras estridentes y llenas de efectos; además, es importante destacar que Alcest es la banda que más elementos Shoegaze presenta.

 

 

En el Shoegaze no todo son guitarras, hay bandas que se han influenciado del género en una forma diferente y han evolucionado sus producciones siendo fieles a la línea del estilo, que es el hacer pasar a un instrumento por miles de efectos alterando su sonido. Este es el toque de bandas como Engineers o M83, orientados más a la música electrónica, pero que recogen estos aspectos característicos del encantador género.

 

 

El futuro del Shoegaze es incierto, hay bandas vigentes e incluso, My Bloody Valentine ha vuelto a la escena haciendo mini-giras en Estados Unidos y Europa, ha remasterizado un par de producciones y Kevin Shields ha producido a muchas bandas, además de trabajar en el soundtrack de la película Lost In Translation. Quizá el movimiento esté resurgiendo de nuevo, no se sabe. Pero lo cierto es que merece un mejor destino que el olvido pues no hay otro subgénero que haya hecho tanto por la música independiente.


Referencias: