La extraña relación entre The Beatles, el comunismo, la hipnosis y la homosexualidad

Jueves, 30 de noviembre de 2017 13:18

|Rodrigo Ayala Cárdenas

El sector más conservador del catolicismo veía en The Beatles un arma del mal para pervertir a la juventud.


Bajo la perspectiva de John Lennon, en 1966 The Beatles eran mucho más famosos que Jesucristo.


Tenía razón. Sus discos se vendían por millones y su visita a los Estados Unidos era un éxito. Triunfaban en Inglaterra y en todo el mundo occidental. Maureen Cleave, del diario Evening Standard, fue la periodista que registró las palabras anticristianas de Lennon: «el cristianismo va a desaparecer, desvanecerse y reducirse. No hay necesidad de argumentarlo. Tengo razón y y el futuro mostrará que la tengo. Ahora somos más populares que Jesucristo, no tengo nada en su contra pero sus pupilos eran tontos y ordinarios».



Dicha declaración, marca registrada de un Lennon al que siempre le gustó ir a la contra de las mentes moralistas y que se daban golpes de pecho, le dio a The Beatles cientos de enemigos entre el sector del catolicismo más conservador, que veía en su música un arma del mal para pervertir a la sociedad y, en especial, a la juventud. Se les tachó de ateos y comunistas, además de promover la homosexualidad, debido a sus cortes de cabello donde un rebelde flequillo era visto como una incitación a la perversión más absoluta.


Uno de los principales enemigos del cuarteto de Liverpool fue el pastor David A. Noebel, un "tipo de bien" que formaba parte de la Cruzada Cristiana y que detestaba el rock, el cabello largo, la música acelerada y todo lo que pudiera llevar a la juventud a caer en el abismo de los vicios. Éste mencionó a propósito de las palabras de Lennon: «En ese estado de éxtasis en que The Beatles ponen a los jóvenes, éstos harían todo lo que se les dijera… Un día, cuando la revolución esté a punto de estallar, los comunistas podrían pasar las canciones de los beatles por la televisión y así hipnotizar a los jóvenes estadounidenses. Esa posibilidad hace que los pelos se me pongan de punta».



En efecto, The Beatles ya había logrado hipnotizar a los jóvenes estadounidenses cuando aparecieron en el programa de televisión de Ed Sullivan, en 1964, lograron una audiencia de aproximadamente 73 millones de televidentes; una masa que admiró con fascinación a una de las bandas más importantes de la historia de la música. Lennon, McCartney, Starr y Harrison no tenían la intención de esparcir un mensaje comunista u homosexual entre el pueblo de los Estados Unidos. Tan sólo viajaron a los Estados Unidos con la intención de ganar dinero y presentar las canciones "All My Loving", "Till There Was You", "She Loves You", "I Saw Her Standing There" y "I Want to Hold Your Hand", que los estaban convirtiendo en la banda del momento a nivel mundial.



Fue así que al año siguiente de esta histórica presentación, 1965, Noebel inició una dura batalla contra los ingleses que plasmó en una de sus obras más controvertidas: Communism, Hypnotism and The Beatles. En ella se dedicó a atacar con ferocidad al cuarteto inglés, llamando a la sociedad católica a volverse en contra de su música, su mensaje blasfemo y contestatario; además de poner un freno a su lucha para que el comunismo se impusiera al capitalismo que hacía de los Estados Unidos la potencia del planeta. A través de varias radiodifusoras católicas se emitió el mensaje, por iniciativa de Noebel, para que los jóvenes y las familias quemaran los discos de los Beatles que encontraran en sus hogares o en los de sus amigos.



Para este ultraderechista conservador, el comunismo usaba al rock para esparcir un mensaje subversivo, donde destacaban la rebeldía, el erotismo y la hipnosis para instaurar su bandera en la Casa Blanca. Para este curioso y paranoico personaje, la música de los británicos era un arma letal que estaba destinada a iniciar el Armagedón a nivel mundial. No fue el único libro que Noebel escribió para atacar al rock: Rhythm, Riots, and Revolution fue un alegato en contra de los mensajes de músicos cono Bob Dylan. La gota que derramó el vaso de la ridiculez fue la publicación de The Beatles: A Study in Drugs, Sex and Revolution. Para morir de risa con la lectura de un libro que no hacía más que elevar a la banda a la categoría de grupo de culto.



Pocas veces se ha visto a un sujeto en la historia de la música atacar con tanta devoción y ahínco a un género y volverse en una especie de experto en la materia. Años después, volvió a la carga en contra de John Lennon cuando a dos años de la muerte del beatle, escribió una obra totalmente dedicada a él, titulada The Legacy of John Lennon: Charming or Harming a Generation? Sin duda, su odio era claro y total hacia un sujeto que jamás escondió sus afiliaciones políticas de izquierda.



David Noebel, al parecer, no tenía una gran fe en la inteligencia y el sentido común de la juventud de los Estados Unidos, a la cual veía como proclive a ser víctima de las tretas comunistas para implantar en sus cerebros la semilla del comunismo: «El colapso mental de los adolescentes está en su punto más alto y la delincuencia juvenil casi está destruyendo nuestra sociedad. Ambos son causados ​​en parte por la inestabilidad emocional que a su vez es causada en parte por la música destructiva como el rock and roll y ciertos tipos de jazz. Pero no importa lo que uno piense acerca de The Beatles, The Animals o The Mindbenders, los resultados son los mismos: una generación de jóvenes con mentes enfermas, moral relajada y poco deseo o habilidad para defenderse de aquellos que los sepultarían».


-


The Beatles tenían algo de comunistas, es cierto; especialmente durante la etapa psicodélica de su carrera en la que las tesis revolucionarias de Marx calaban profundo en el hipismo de los 60. En su disco Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band decidieron hacer un homenaje a la padre del socialismo, al incluirlo como parte de los personajes de la emblemática portada. Una vez fuera de la banda, John Lennon jamás dejó de emitir declaraciones polémicas que le valieron el odio de sus detractores y de los que lo veían como algo nocivo para la sociedad. No hay nada que pueda hacer callar a algunos rockeros.


-

Bibliografía:

Herman, Gary. Historia trágica del rock.

Rodrigo Ayala Cárdenas

Rodrigo Ayala Cárdenas


Articulista
  COMENTARIOS