La musa trans que entre drogas y arte pop cambió la música de los 70

Viernes, 14 de julio de 2017 12:07

|Cultura Colectiva

¿Qué hubiera sido del rock sin nombres como Anita Pallenberg, Nancy Spungen, Pattie Boyd o Pamela Courson? Seguramente tendríamos antologías enteras de canciones hablando de drogas y gente furiosa rompiendo cosas por todos lados. El amor no sería un tema adecuado para el rock, quizá el sexo estaría presente, pero no tendría mucho sentido escribir sobre ello.

No es gratuito que todas ellas sean comparadas con alguna de las hijas de Apolo, encargadas de proteger alguna disciplina artística; las musas. Incluso Yoko Ono, con todo el odio que carga sobre sus espaldas, es considerada una de las inspiraciones más influyentes en la historia del rock. Sin embargo, detrás de estas mujeres están los pasos de muchas otras personas que, sin saberlo, dieron mucho de sí para que el género sea hoy uno de los más escuchados en todo el mundo.

De esta lista interminable de nombres y títulos, uno de los más enigmáticos es Rachel, la transexual de sangre india y mexicana que encantó a Lou Reed desde el primer momento que la vio. Eternizando algún lugar de Nueva York donde antes de conocer al músico tuvo que enfrentarse a constantes agresiones derivadas de problemas raciales, económicos y de género.

«Fue en un club nocturno en Greenwich Village. Había estado despierto durante días, como de costumbre y todo estaba en esa etapa súper-real. Entré y allí estaba esta persona increíble […] Rachel llevaba este increíble maquillaje y vestido; obviamente estaba en un mundo diferente a cualquier otra persona en el lugar. Finalmente hablé y ella vino a casa conmigo […] Rachel estaba completamente desinteresada en lo que yo era y lo que hacía. Nada podía impresionarla. Apenas había oído mi música y no le gustaba tanto cuando lo hacía».

–Lou Reed

Los datos que se tienen acerca de esta mujer son pocos, todo lo que sabemos sobre ella es que su nombre de nacimiento fue Tommy y que Reed, debido a su tendencia siempre innovadora que lo llevaba a ser diferente en todos los aspectos de su vida, estuvo perdidamente enamorado de ella. Para conocerla un poco más a fondo es preciso que nos remitamos a comentarios o textos que hay sobre su persona y de esta manera construir un breve retrato de ella a través de los demás. 

«Con el pelo oscuro, barbudo, con tetas, grotesco, abyecto… como algo que podía haber corrido de un lado a otro cuando Lou abrió la puerta para traer la leche o el periódico por la mañana».

–Lester Bangs

Esa última descripción ofendió tanto a Reed que estuvo a punto de cortar todo contacto con Bangs, quien era de sus mejores amigos. Tras darse cuenta del poco tacto con el que había escrito, el autor se disculpó por el párrafo y es que Rachel en realidad era considerada una mujer hermosa y elegante. Por ejemplo, en la ocasión que el músico y ella asistieron al CBGB para un concierto de The Ramones, la audiencia quedó atónita, no por el hecho de ver a uno de los artistas más influyentes del rock acompañado de un travesti sino por la belleza que ésta ostentaba.

«Ella era muy graciosa y extrovertida. Me contó que había vivido en Andalucía y decía palabras en castellano, aunque, como es lógico, estaba muy pendiente de Lou. Pero me pareció muy simpática».

–Bertha M. Yebra

Sin embargo, para obtener una descripción perfecta de lo que Rachel significó en la vida de Lou, no tenemos que recurrir a un libro o entrevista; la respuesta a su enigmática influencia se encuentra en el álbum “Coney Island Baby” que prácticamente es un retrato musicalizado de su persona.

«Ahhh, but remember that the city is a funny place

Something like a circus or a sewer

And just remember different people have peculiar tastes».

–‘Coney Island Baby’, Lou Reed

 Apenas tres años duró esta relación, mismos en los que Reed se entregó en cuerpo y alma a su incomparable musa, no obstante, parece que la historia del rock se empeñó en ocultar su imagen. El mismo Lou, después de 1978, se negó por completo a dar declaraciones acerca de su expareja, de quien gracias a ese hermetismo en el que la hundieron no se sabe ni siquiera la fecha de su muerte. Algunos aseguran que fue durante los 90 cuando una de las mujeres más importantes, no sólo en la vida, sino en la música de un ícono del rock dejó de existir aunque sin la esperanza de alcanzar la gloria a la que otras musas llegaron sin ningún problema.

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Referencias

Dangerous Minds
La Opinión



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