Joaquín Sabina: el hombre que ha escrito las más bellas canciones de amor que alguna vez has dedicado

Viernes, 19 de enero de 2018 13:31

|Pedro David


Si tú quieres que yo diga que soy un poeta o un cantante no lo conseguirás, porque no lo soy. Y no es falsa modestia: ¡vomito con la falsa modestia!: es que yo me conozco.


La música en castellano se ha caracterizado por tener cierta complejidad en su narrativa, mismas que deben ofrecer tintes poéticos y sentimientos que calen hondo en las entrañas del ser humano. Podríamos poner muchos ejemplos desafiantes, pero hablemos de verdades y mentiras; hablemos del bufón bala perdida: Joaquín Sabina. Nacido el 12 de febrero de 1949, en Úbeda, España, hoy cuenta con más de 36 años de trayectoria musical y es el artista que ha explorado nuestro lenguaje profundamente, no sólo por su manera de escribir canciones también por su estilo que hacen únicas sus letras al momento de escucharlas.


Joaquín fue hijo de un oficial de policía que escribía sonetos y romances, su memoria le debe gran culto a Quevedo, Valle-Inclán, Jaime Gil de Viesma, ya que su iniciación poética resguarda un viaje a Granada con los libros: Los versos del Capitán de Pablo Neruda y Los poemas humanos de César Vallejo. Sus principales influencias musicales son Bob Dylan, George Brassens y Leonard Cohen. Es amigo de escritores y poetas como Mario Vargas Llosa, e íntimo amigo de los desaparecidos Gabriel García Márquez, Rafael Alberti, José Hierro, Eduardo Galeano y Ángel Gonzales. Fiel admirador de la música tradicional mexicana y del folclor argentino de Atahualpa Yupanqui y del español Paco Ibáñez.


Joaquín Ramón Martínez Sabina cumplirá 68 años de edad —tan joven y tan viejo— y es considerado como uno de los mejores cantautores de nuestro idioma. Para los amantes de la poesía y la buena música, Sabina es el único remedio para todo malestar inoportuno, sus canciones contienen una fuerte dosis poética y digna de merecer el reconocimiento por diversas instituciones académicas y sociales, por su ardua entrega y virtud musical, su formidable sensibilidad y profundidad en el lenguaje y al arte universal.



Su faceta como escritor le ha otorgado un mérito imborrable en su vida. Sabina es autor de más de 13 libros, en los que recopila poesía, canciones inéditas, versos libres, sonetos, epistolarios y dibujos que él realiza en sus ratos libres. Su preocupación por el arte de escribir guarda un enorme símbolo de identidad personal y social; Joaquín es admirado por innumerables personalidades del mundo artístico —músicos, poetas, toreros, actores, pintores—, y por ello la viveza de su repertorio sigue vigente y cada vez gana más público de diferentes edades.


Un ejemplo claro y preciso en el que se puede dejar ver que sus canciones no sólo tienen la encomienda de ser tomadas con gusto y aprecio, sino que tiene como objetivo fungir literariamente, puesto que la canción es un subgénero lírico que actúa de manera frenética en el sentimiento humano, y Sabina lo ha realizado en canciones que nacieron como soneto, que es el caso del tema "Contigo" y "Agua pasada". Algunas de sus canciones de mayor fuerza se pueden ver en los temas: "De purísima y oro", "Peces de ciudad", "Quién más, quién menos", "A la orilla de la chimenea", "Cristales de bohemia", "Y sin embargo", "Peor para el sol", por mencionar algunas.


"Contigo"



En diferentes entrevistas, Joaquín ha declarado que su álbum 19 días y 500 noches (1999) es su favorito, mismo que ha sido su carta de presentación para todo público, y es ese el disco que ha consagrado a Sabina como todo un personaje lírico y trascendental para la cultura popular y musical de España. No hay que olvidar su envidiable círculo de amigos que lo motivan cada vez más, entre el whisky y el cigarrillo, de la Mandrágora con Alberto y Krahe, su amistad con el poeta Benjamin Prado y Luis García Montero; amigos de toreros como José Tomás, cómplice de orquestas y contrataques con Joan Manuel Serrat; intelectual y compañero de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Luis Eduardo Aute y Leiva; enemigo íntimo del rosarino Fito Páez y de la crema de música argentina, como Charly García, Andrés Calamaro y Mercedes Sosa.


No olvidemos las noches bohemias en la Plaza Garibaldi con Chavela Vargas mientras José Alfredo les susurró al oído aquellos versos que Sabina tanto deseo escribir: "Que te den lo que no pude darte, aunque yo te haya dado de todo"; "yo no quiero 14 de febrero ni cumpleaños feliz; lo que yo quiero, corazón cobarde, es que mueras por mí".


Qué sería del panorama artístico español sin Ramón Martínez Sabina, aquel chaval que soñaba con ser maestro de literatura en una escuela de provincia, llegar a casa a beber un trago y escribir novelas que jamás verían la luz ni saldría de su cajón-poemario. Hoy los sabores de la música no tendrían el mismo color que Joaquín supo ponerle a la escena en castellano, pues su vida es digna de llevarse a la pantalla grande para contar el sueño lejano del Flaco de Úbeda que se ganaba la vida cantando en las calles de Londres e incluso le cantó "Happy Birthday" a George Harrison, mientras que el exbeatle festejaba en un restaurante mexicano, Harrison le dio cinco libras que Sabina guardó bajo tres candados, pero en diferentes entrevistas ha dicho que las perdió a consecuencia de viajes y mudanzas.


Joaquín es más que un poeta y más que un amigo, sus canciones son únicas y caracterizadas por su original manera de escribirlas, no es el cantante de orquesta ni el Dylan español, pero es comprado con Robert Zimmerman, algo que Sabina agradece; pero no se deja convencer del todo, aunque en sus declaraciones ha dicho que Bob fue y es una gran influencia en su carrera, de ello surgen sus temas "Ese no soy yo" y "Yo no puedo enamorarme de ti", que dejan ver el lado más dylanesco del poeta de Úbeda.


Sabina no les puso nombre a los animales, tampoco fue el virtuoso héroe de la guitarra, pero sí supo que la vida es lo que ha experimentado desde 1978 con la publicación de su primer álbum: Inventario. Desde entonces Sabina no ha dejado de ir al filo de la navaja, pues ha visitado más hoteles que iglesias, es el hombre del traje gris que vive entre mentiras piadosas. Sus discos son pieza fundamental en el extenso repertorio de la música en español como: Malas compañías (1980), Ruleta rusa (1984), Mentiras piadosas (1990), Física y Química (1992), o Yo, Mi, Me, Contigo (1996), son esenciales en su discografía, sin olvidar el audiolibro Ciento volando de catorce (2001).


"Lo niego todo"



Hoy, Joaquín Sabina sigue su carrera musical al lado de grandes compañías como la de Pancho Varona y Antonio García De Diego, pues no olvida sus raíces y cada vez se encuentra con un lenguaje más rebuscado y, en parte, un poco obsoleto por las nuevas formas en las que la tecnología ha invadido nuestras vidas. Aunque no hay que olvidar su influencia de Stone, Sabina ha forjado un largo camino lleno de poesía y musica. Sólo el tiempo será generoso para que su repertorio e imagen lleguen al lugar más recóndito del mundo, desde Praga a Tirso de Molina; pasando por La Ventas y Barcelona, hasta llegar a México y brindar con tequila y mariachi; aterrizar en Uruguay y Argentina, para volver a Perú, pues aquí no queda sitio para nadie: pongamos que hablo de Joaquín.


**


Algunas veces tenemos que decirle adiós a esa persona que ha significado todo en nuestra vida, que se ha convertido en lo que más hemos amado, pero cuando todo termina no hay vuelta atrás; así que te compartimos estas formas de decirle adiós al amor de tu vida según Natalia Lafourcade.

Pedro David

Pedro David


  COMENTARIOS