Ghostwriter político: el hombre que escribe para Trump y que conoce sus demonios

viernes, 19 de mayo de 2017 10:47

|Regina Mendoza



Ser ghostwriter podría ser el trabajo que más valor requiere. Un negro, como también se les conoce, está destinado precisamente a eso, a sobrevivir en la penumbra. Pero escribiendo, siempre escribiendo. No importa si es un discurso propagandístico para político mexicano mediocre, un artículo científico para una revista gringa prestigiosa o un libro entero (novela, poesía, cuento).

Es un oficio benévolo que exige el anonimato religioso, pero que salva del ego bestial del escritor: si nadie sabe que tú has escrito ese capítulo maravilloso, nadie jamás podrá someterte a juicio. Vargas Llosa y Auster fueron escritores fantasma antes de regalarnos sus tesoros literarios.

Sin embargo, los más débiles terminan sucumbiendo. Ser sombra también es nostalgia pura, añoranza, frustración absoluta de saber que cientos, miles de personas sienten algo (sea repulsión o admiración) por las letras que has escrito, pero que celebran y homenajean a otro hombre que únicamente presta su nombre, que jamás ha pulsado una tecla en ninguna máquina de escribir ni ha garabateado más que su autógrafo.

El deseo de fama vence. Aquí una historia de un ghostwriter contemporáneo que desgarró su contrato de confidencialidad, firmado entre él y Donald Trump, el señor presidente de los Estados Unidos de América. Tony Schwartz, en una columna para The Washington Post, revela las hazañas que debió sortear para escribirle el libro "Trump: The Art of The Deal"al mandatario. Y lo más importante: todo lo que excavó de la persona que hoy lidera la nación más poderosa del mundo.

Para empezar, sentencia que el hábito predilecto de Trump, el del autosabotaje (que en realidad no se le puede culpar por eso), tiene sembradas sus raíces en su pasado: su "sentido de autovalía está siempre en riesgo". Y quizá sea por eso que se comporta de esa forma tan "peligrosa", tan autodestructiva.

Tony pasó casi un año viviendo al lado de Trump. Tiempo suficiente para conocerlo "muy bien", tan bien que todo lo que ha hecho durante los últimos cuatro meses como presidente no le sorprende en absoluto. El republicano, para él, es demasiado predecible.

 

Cuando el presidente se siente ofendido o agredido, responde de formas impulsivas, a la defensiva y "construyendo una historia para justificarse que no depende de los datos precisos y siempre se encamina a culpar a otros".

Aunque en la obra Tony escribe que su padre era un hombre "maravilloso", la realidad es que el progenitor del presidente lo acorraló tanto que para sobrevivir, "Trump se sintió forzado a ir a guerra contra el mundo". Es sencillo: o dominaba o era dominado.

Ese pensamiento belicoso jamás lo abandonó desde su infancia, así que Trump creció peleando por su vida, como si cada encuentro que tuviera con cualquier persona fuera una competencia que debía ganar, ya que la otra opción era perder y no podía permitírselo. Desde pequeño, Donald fue un chaval agresivo, que golpeó a una maestra y que casi es expulsado de la primaria por su comportamiento.

Asimismo, Tony explica en su artículo que jamás creyó que Trump sintiera ninguna culpa por nada de lo que había hecho y mucho menos expresó dudas o recelos en público. "Jamás le dio valor a las cualidades que suelen emerger cuando las personas se vuelven más seguras, como lo es la empatía, la generosidad, la reflexión y sobretodo, la consciencia, un juicio interno de lo que está bien y lo que está mal". 

En esencia, el ghostwriter del presidente asegura que su jefe jamás sintió ninguna emoción ni interés en las demás personas, pues la vida que ha vivido hasta ahora es solamente de transacciones. El valor que tiene Trump y lo que significa como persona se deriva estrictamente de las conquistas y logros que alcance.

*

Podría interesarte: 

Crisis en la Casa Blanca: ¿Podrán lograr el juicio político de Trump?

Exfuncionarios declaran bajo juramento y acrecientan la polémica entre Trump y Rusia

Así es como Donald Trump pretende eliminar a la Mara Salvatrucha en EUA





TAGS:
REFERENCIAS:
Regina Mendoza

Regina Mendoza


  COMENTARIOS