La tarde de este jueves 13 de octubre, el cadáver de la joven activista transexual, Alessa Flores, fue encontrado en un hotel de la Ciudad de México. Alessa era una activista independiente que trabajaba a favor de los derechos de las personas transexuales y trabajadoras sexuales.
El asesinato de Alessa Flores vuelve a evidenciar los crímenes de odio en contra de la comunidad LGBTTTI y la impunidad con la que una persona puede hacerle daño a otra sólo por tener preferencias sexuales distintas a las del agresor.La joven colaboraba desde hace dos años en la colocación de un altar de día de muertos que sirve para recordar a trabajadoras sexuales que han sido asesinadas; “un altar para recordar que estuvieron aquí y fueron personas muy buenas”, afirmó en un video grabado en noviembre del 2015.
“Espero no tener que estar en este cartel nunca, espero no terminar aquí y terminar en otro lado, el trabajo sexual es una opción pero no me gustaría hacer sólo eso”, mencionó.
Fue una activista transexual que defendía a sus compañeras de oficio… un oficio cansado, triste y mal pagado, donde los feminicidios ocurren con frecuencia, afirmaba.Ellas eran su “familia de la calle”, a las que cuidaba, procuraba sus derechos y recordaba a las que ya no estaban con ella.
La joven también era integrante de la Red de Jóvenes Trans, donde participaba en mesas de discusión, impartiendo talleres y otras actividades a favor de los derechos de las personas transexuales.
Alessa Flores tuvo una ponencia en el Foro Capital Transjóvenes, organizado por el Instituto de la Juventud, donde dio una charla sobre el trabajo sexual y afirmó que “el trabajo sexual está estigmatizado por la idea de vender el cuerpo, idea que los conservadores usan para descalificarlas porque las trabajadoras hacen su cuerpo público y las mujeres no son públicas, pero que esta idea está equivocada porque todos los trabajadores venden su cuerpo, lo mismo que un obrero, lo mismo que un oficinista”.
Su cuerpo fue encontrado en la habitación de un hotel ubicado en la calle Juan de Dios Pesa, en la colonia Obrera de la delegación Cuauhtémoc, confirmó la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México.
Por su parte, agentes de la Policía de Investigación informaron que el cuerpo de Alessa Flores presentaba indicios de estrangulamiento, por lo que la Procuraduría capitalina inició una carpeta de investigación por el delito de homicidio.Su asesinato se suma al de Itzel Durán, transexual de 19 años de edad, ocurrido el 8 de octubre en Chiapas, y al de Paola, de 25 años, que también fue ultimada en la Ciudad de México.
El cuerpo de Alessa Flores será trasladado por su familia a su natal Tabasco.
*Con información de: El Universal y Animal Político.