Tamaulipas, el narcogobierno mexicano que refleja la realidad del país

Viernes, 6 de octubre de 2017 21:49

|Omar Téllez

La mañana de este viernes 6 de octubre, la Procuraduría General de Justicia de Tamaulipas informó que el exgobernador de esa entidad, Eugenio Hernández Flores, fue detenido en Ciudad Victoria. Hernández, quien gobernó esa entidad norteña de 2005 al 2010, enfrentará las acusaciones por presunto peculado, lavado de dinero, delitos electorales y nexos con el narcotráfico.

Este hecho provocó que los ojos de la justicia volvieran a apuntar al norte del país, sin embargo el también conocido como "Geño Hernández" no es el único exgobernador acusado de cometer delitos que lo ligan directamente a organizaciones del crimen organizado. Es, más bien, un ejemplo más del "narcogobierno" que tiene sometida a esa entidad y a sus habitantes.


Eugenio Hernández, antes de ingresar al Centro de Ejecución de Sanciones de Cd. Victoria. *Foto: El Mañana

Tamaulipas es el sexto estado más grande del país; se ubica en la región noreste y hace frontera al norte con los Estados Unidos, al sur con Veracruz y San Luis Potosí, al oeste con Nuevo León y al este con el Golfo de México. Es justo esta privilegiada geografía la que lo convierte en un territorio clave para el tráfico de drogas y lo que propició el nacimiento de dos de los cárteles más importantes del país: El Cártel del Golfo y Los Zetas.

Estos últimos eran en un principio un brazo armado de los del Golfo, creado en 1998 por Osiel Cárdenas como un grupo para su propia defensa, pero en 2010, cuando fue capturado y extraditado a los Estados Unidos, Los Zetas se constituyeron como una organización independiente que disputó con el Cártel del Golfo el territorio de Tamaulipas para hacer crecer sus propios negocios.

Osiel Cárdenas. *Foto: Star-Telegram

Secuestros masivos, extorsiones, asesinatos con métodos tan crueles como la decapitación, narcomantas y tiroteos se volvieron parte del paisaje cotidiano de los tamaulipecos, pero el crecimiento y control que los cárteles han obtenido en esa entidad tiene otro catalizador y éste se encuentra en la cúpula más alta del poder local; al menos tres exgobernadores de esa entidad cuentan con investigaciones por parte de las autoridades norteamericanas que los vinculan íntimamente con el crimen organizado.

Tamaulipas es el ejemplo más visible del narcogobierno en México, al menos desde Manuel Cavazos Lerma, quien fue gobernador de ese estado a partir del 5 de febrero de 1993, terminando su mandato el 4 de febrero de 1999.

Manuel Cavazos Lerma. *Foto: Sentido Común.

Actualmente se desempeña como senador de la República, pero durante el sexenio presidencial del panista Felipe Calderón, del 2006 al 2012, fue investigado por su presunta relación con el asesinato del candidato a la gubernatura de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, y sus nexos con el crimen organizado, además de su relación con Tomás Yarrington, quien posteriormente fue sucesor de Cavazos en el gobierno tamaulipeco.

En 1998, Yarrington era el exalcalde de Matamoros, exsecretario de Hacienda del Estado y era candidato a la gubernatura abanderado por el Partido Revolucionario Institucional; según documentos del caso criminal B12-435-S1, iniciado en Estados Unidos, Cavazos Lerma, al ser gobernador, era el mando de la policía estatal, por medio de la cual se repartían sobornos de parte de los cárteles de la droga.

«Empezando aproximadamente en 1998 y continuando después, Tomás Yarrington Ruvalcaba, que era entonces candidato al Gobierno del Estado de Tamaulipas, y asistido por miembros corruptos de la Policía Estatal de Tamaulipas, recibía sobornos de organizaciones de la droga que entonces operaban en Tamaulipas, incluyendo el Cártel del Golfo», se lee en el documento acusatorio de los Estados Unidos. «Tales sobornos eran recogidos por miembros de la Policía Estatal y entregados al control de Jesús Vega Sánchez y Tomás Yarrington Ruvalcaba».

Tomás Yarrington, al ser detenido en Italia, el 9 de abril del 2017. *Foto: El Universal.

A pesar de esto, cuando el PRI regresó a la presidencia de México, el entonces procurador Jesús Murillo Karam desestimó estas acusaciones por tener como emisores a un testigo protegido, por lo cual las autoridades mexicanas no continuaron con las investigaciones.

«El que nada debe, nada teme», ha dicho en varias ocasiones el hoy senador Cavazos Lerma cuando la prensa le cuestiona sobre el asunto. «Yo duermo muy tranquilo».

Cuando terminó el periodo gubernamental de Cavazos Lerma, llegó el turno de Tomás Yarrington, quien ocupó el poder ejecutivo de Tamaulipas desde 1999 hasta 2004 y las autoridades estadounidenses lo buscaban desde el 2013 por haber recibido sobornos del Cártel del Golfo para permitirles operar en el estado con total impunidad.

Además, también lo vinculan con el tráfico de cocaína desde el puerto de Veracruz hasta los Estados Unidos, al menos del 2007 al 2009, así como conspirar para lavar dinero, mentir a las autoridades fiscales norteamericanas, fraude y hacer uso de prestanombres para hacer negocios de bienes raíces con dinero obtenido de actividades delictivas.

Después de ser detenido en Italia, en abril de este año, México y Estados Unidos buscan llevarlo a los tribunales. Los norteamericanos esperan que cumpla con la condena que un juez le imponga en caso de encontrarlo culpable de todo lo que se le acusa, incluyendo el asesinato de Rodolfo Torre Cantú, quien era candidato priista a la gubernatura, pero según la investigación, pretendía bloquear los negocios de Yarrington con el narcotráfico, específicamente el Cártel del Golfo y Los Zetas.

Asesinato de Rodolfo Torre Cantú. *Foto: Mexipolitics.

Pero la cadena de gobernadores tamaulipecos no termina ahí, pues su sucesor, Eugenio “Geño” Hernández, también del PRI, fue detenido y Estados Unidos también lo quiere en su país, ya que la corte de Texas determinó que tiene vínculos con el narcotráfico.

«El exgobernador de Tamaulipas, Eugenio Javier Hernández Flores, está acusado de conspirar lavado de dinero y de ayudar a facilitar operaciones ilegales de transferencias de dinero», se lee en los documentos judiciales emitidos el 27 de mayo del 2015.

“Geño” Hernández gobernó Tamaulipas del 2005 hasta el 2010, durante esos años también se le acusa de mantener negocios con el Cártel del Golfo a cambio de permitirles operar en la entidad sin mayores complicaciones y lavar al menos 30 millones de dólares haciendo uso de prestanombres para hacer negocios en los Estados Unidos, modelo similar al de Yarrington.

Hasta este 6 de octubre, Hernández permanecía libre, sin cargos imputados por las autoridades locales y aún conservaba todos los derechos políticos que le otorgaba el pertenecer al Partido Revolucionario Institucional; uno de ellos, el de la impunidad.

*Ilustración: @malditoperrito

En 2012, aún con Calderón en la presidencia, la PGR inició una investigación en su contra y le aseguraron propiedades en Quintana Roo, pero con el regreso del PRI a la presidencia, el expediente fue desestimado y quedó en el olvido.

Su sucesor en el gobierno de Tamaulipas fue Egidio Torre Cantú, también del PRI y hermano Rodolfo Torre Cantú; aunque a Egidio no se le ha comprobado ningún nexo criminal, las autoridades estadounidenses y los propios habitantes de Tamaulipas temen que haya usado el mismo modus operandi que sus antecesores por un pequeño detalle: en junio de 2015 decidió bautizar una calle en Reynosa con el nombre de Juan Nepomuceno Guerra.

Juan Nepomuceno Guerra. *Foto: Sin Embargo.

¿Quién es Nepomuceno Guerra y por qué levantó sospechas que una calle lleve ese nombre? Porque ese es el nombre de uno de los fundadores del Cártel del Golfo, ese mismo que nació en Tamaulipas, que creó a Los Zetas y que puso a los tamaulipecos a vivir en un escenario de terror, solapados por los narcogobernadores antes mencionados.

*Foto: Valor Tamaulipeco.

La cadena de gobernadores priistas ligados al narcotráfico y crimen organizado terminó en el 2016, cuando el Partido Acción Nacional, representado por Francisco Javier García Cabeza de Vaca, ganó las elecciones y por primera vez le quitó el poder al PRI en esa entidad.

Sin embargo, parece que el cambio de partido en el poder no resultó ser lo esperado; la violencia vivió un repunte en mayo y, hasta la fecha, los tamaulipecos siguen viviendo en escenario donde la guerra por el control de la droga y las rutas de exportación sigue dejando víctimas mortales.

Lo más grave es que esa violencia lleva tantos años, que los pobladores parecen estar acostumbrados a ella. Así como un día nos acostumbramos a escuchar el cantar de un gallo al amanecer, el olor a sangre y el ruido de las balas se convirtió en algo cotidiano para Tamaulipas.

*Foto: El Insurgente.

Resulta injusto decir que esa entidad es la única que vive es una grave crisis de seguridad, cuando sabemos que Michoacán, Guerrero, Estado de México, Guanajuato, Chihuahua, Quintana Roo, Veracruz y otras entidades también sufren las consecuencias de tener a un gobierno que no ha encontrado la forma de darle seguridad a los mexicanos.

¿Será que no ha querido? Tamaulipas tiene ejemplos claros de cómo el narcotráfico controla la vida de la entidad desde lo más alto de gobierno. Los años pasan y la situación no cambia.

Ni ahí, ni en el sur, ni en el centro, ni en el este, ni en el oeste. ¿México es un país gobernado por grupos criminales? La realidad en las calles y las cifras de muertos parecen indicar que sí.


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