
Son pocos los mexicanos que no han sentido un temblor alguna vez en su vida, apenas hace unas semanas experimentamos uno, como ya es usual en el mes de septiembre por alguna extraña razón. Lo que relacionamos con estos desastres naturales son la alarma sísmica y el clásico “no corro, no grito, no empujo”, pero ahora podemos ver una nueva cara de los temblores gracias al trabajo de Pelayo del Villar, quien logró recrear los sonidos de la tierra durante el sismo del 19S.
¿Cómo recrearon el sonido del temblor?
Para recrear el sonido del temblor, Pelayo fue a las estaciones sísmicas de Benito Juárez, Coyoacán, Ciudad Universitaria, Iztacalco, Tlalpan y la del Popocatépetl para recoger distintas lecturas sísmicas desde lugares diferentes.
Una vez que recolectó estos archivos del suceso, los colocó en un pentagrama de música y nombró al resultado como 19-sonic-14/Earthquake: una pieza de 11 minutos totales de duración disponible en su totalidad en el Museo de Geofísica de la UNAM.
Escuchar la tierra
Hay fragmentos disponibles de la grabación en línea, y es difícil describir lo que podemos apreciar en ellos. Sin duda son sonidos nuevos que nunca esperaríamos escuchar.
En palabras de Pelayo, “La idea es oír el sismo, pero no los sonidos a los que estamos costumbrados, que son las alertas, sino realmente escuchar el movimiento de la tierra”
Debido a que el desastre ocurre bajo la corteza terrestre, hasta ahora había sido imposible experimentar este lado de un sismo. Solo un selecto grupo de investigadores y sismólogos conocía esta cara de los temblores, pero ahora está disponible al público general.
De hecho, ya hay planes por realizar piezas similares con el volcán Popocatépetl, todo sea para crear un archivo de verdadera música de la naturaleza.
Los sismos en México
México y su gente conocen de primera mano los sismos. Aún hay toda una generación que vivió el devastador terremoto del 85, el más fuerte de los últimos tiempos, y más recientemente todos experimentamos los dos temblores de 2017.
Las coincidencias han hecho que septiembre se convirtiera en un mes donde se es más cauto de lo normal, o al menos tenemos esa espinita de que, si tiembla, va a ser este mes.
Aunque no hay pruebas científicas que demuestren que en septiembre México es más propenso a temblar, las coincidencias son tantas que ya se volvió su propia superstición.
Curiosamente, septiembre ni siquiera es el mes con más sismos fuertes registrados desde 1900, ese deshonor se lo lleva diciembre con 12, uno más que septiembre.
Sea como sea, los sismos de ‘septiemble’ ya son parte del imaginario colectivo mexicano, y a raíz de ellos se han tomado más precauciones para disminuir al mínimo los daños humanos y materiales: mejores edificaciones, simulacros constantes y mejores planes de acción ante la tragedia.
*Con imágenes de: Noticieros Televisa, Plumas Atómicas,

