
O por lo menos eso han demostrado un estudio científico de la Universidad de Rutgers y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale. Otro tipo de estudios han descubierto que consumir comida hipercalórica por lo general provoca que deseemos comerla más y en mayores cantidades y esta investigación reciente ha descubierto que con el alcohol sucede lo mismo.
Aquello que detona nuestro deseo por beber más alcohol una vez lo hemos consumido son dos genes: el PER2 y POMC. Mientras el primero tiene injerencia en nuestro reloj biológico, el segundo es un regulador del mecanismo de respuesta ante situaciones de estrés.
Estos genes por sí solos no provocan el consumo compulsivo del alcohol, sino que es necesario que las personas comiencen a beber mucho licor. Es decir, se descubrió que mientras más alcohol tiene una persona en la sangre, sus genes se modifican. El cambio principal es que éstos producen proteínas a menor velocidad. Por otro lado, también probaron que esos cambios producen mayor deseo de ingesta.
Estos cambios no suceden en el primer instante que pruebas una gota de alcohol. Al momento, los científicos sólo han demostrado que los cambios de estos genes ocurren en las personas que consumen altas cantidades de alcohol.
En términos simples, para probar si la metilación del ADN ocurría —que es el nombre que se le da a esta modificación—, los científicos compararon distintos grupos de consumidores: aquellos que beben de forma moderada, los que beben de forma compulsiva o excesiva. Los últimos dos grupos tenían cambios en los dos genes mencionados.
Según el Reporte global del alcohol y la salud del 2018 de la OMS, existen adolescentes de 15 años que no sólo ya han consumido licor, sino que han pasado por periodos largos de abstemia. También se reporta que beber alcohol ha resultado en la muerte de más de 3 millones de personas, ya sea por heridas, enfermedades digestivas o cáncer.
La adicción al alcohol es considerada como una de las más poderosas. Entender los procesos que ocurren incluso en nuestro ADN podría ayudar a desarrollar tratamientos más efectivos o prevenir las adicciones. Esto no quiere decir que debas cesar de beber alcohol por completo como en algunos medios se ha mencionado, simplemente —aunque sea el mayor cliché— el consumo con medida y sin excesos suele ser la respuesta.
Te podría interesar:
Por qué deberías evitar tomar fotos si quieres guardar un recuerdo en tu memoria
La verdadera razón por la que tienes los ojos rojos cuando sales de una alberca
Qué pasa en tu cerebro antes de morir según la ciencia

