
El mundo de las criptomonedas y el blockchain son tecnologías bastante nuevas que se han ido asimilando poco a poco y permeando el mainstream, por lo que banqueros, inversionistas y usuarios comunes han empezado a incursionar en el comercio de estas divisas y cripto-activos en la espera de ser uno de esos afortunados —como Erik Finman— que logran hacer dinero rápidamente y con relativa facilidad, comprando barato y vendiendo caro.
Pero casos como el de Finman y otros que se han hecho millonarios “de la noche a la mañana” son una ocurrencia extraordinaria que no sólo requiere de estar en el lugar y momento correctos, sino también de inteligencia, astucia y emprendimiento.
De un regalo de cumpleaños a una fortuna
La historia de Erik Finman comienza hace 7 años, cuando tenía 12 años, mil dólares que su abuela le había regalado de cumpleaños y un Bitcoin costaba tan sólo 10 dólares. Una compra de Bitcoins con ese dinero bastó para que años después, cuando la criptomoneda alcanzó un valor de $1100 dólares, Erik vendiera lo suficiente para hacerse de 100 mil dólares.
Sin embargo, invertir en Bitcoins y saberlos vender en el momento adecuado no fue la única estrategia que ayudó a que Finman hiciera crecer su fortuna. Con tan sólo 15 años y 100 mil dólares a su cuenta, emprendió en la que sería su primera start-up. Una empresa en el ámbito de la educación digital que ofrecía tutorías privadas, llamada Botangle. Botangle comenzó como respuesta a los propios problemas a los que Finman se enfrentaba en su escuela y derivó en una gran oportunidad de negocio.
Apuestas, riesgos y ganancias
Dadas sus malas experiencias en la escuela —según el reportaje de Arwa Mahdawi para The Guardian, Finman repetidas veces fue humillado públicamente hasta por los mismos profesores—, abandonarla era una opción que él buscaba, no obstante sus padres no se lo permitían, por lo que realizó otra de sus grandes apuestas: si lograba hacer un millón de dólares antes de los 18 años no tendría por qué asistir a la universidad.
Para poder ganar la apuesta con sus padres, Finman necesito tomar un segundo riesgo. Éste implicó vender la tecnología de Botangle, pero no por dólares —inicialmente le habían ofrecido 100 mil dólares—, sino por 300 bitcoins. En aquel entonces (2015), el valor del bitcoin había caído y de valer cerca de mil dólares, tan sólo tenía un valor de 200. Pero el arriesgue y la confianza de Finman en la criptomoneda dio frutos, pues pronto la moneda alcanzaría precios históricos, alcanzando hasta 8 mil dólares por bitcoin; por lo que sus 300 bitcoins, así como el resto que ya poseía —se estima que son 401 bitcoins— lo hicieron millonario, e incluso ahora, con un valor de 4 mil dólares por bitcoin, Finman sigue siendo un millonario.
Juventud y dinero nuevo
De tal forma, Finman logró ganar su primera apuesta; para el 2017 su cuenta tenía un valor de poco más de un millón de dólares en bitcoins y por supuesto que tal dinero catapultó a Finman no sólo a la categoría de influencer, sino a la de un joven “nuevo rico” que no temía mostrar en sus redes sociales su poder adquisitivo.
No obstante, a pesar de la impresión que puede causar con sus imágenes que recuerdan a las fotografías de boxeadores que posan frente a fajos de billetes, aviones privados y carros de lujo —con todo el estilo de Mayweather, por ejemplo—, detrás existe un interés por crear polémica con el único fin de atraer la atención a proyectos que según Finman le son importantes.
Entre tales proyectos se encuentra el lanzamiento de un satélite en conjunto con la NASA en diciembre de 2018. En su interior lleva una cápsula del tiempo digital, en conmemoración del 40 aniversario del lanzamiento de la primera Voyager. Así como el desarrollo de un exoesqueleto similar al del Dr. Octopus —enemigo de Spiderman— y la fundación de una escuela que aún sigue en su etapa inicial.
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Si existe alguna lección que la historia de Erik Finman enseña tal vez sea la de tomar riesgos. Aunque es importante mencionar que antes de que decidas invertir tu dinero en criptomonedas como Bitcoin o Ethereum, debes asumir que todo lo que inviertas es dinero perdido, por lo que no deberías utilizar dinero que realmente necesites.
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