Las diferentes caras de las clases a distancia (1)

Las diferentes caras de las clases a distancia (1)

Por: Licho -

El secretario de Educación anunció que el 1 de junio las escuelas volverán a abrir sus puertas

El miércoles 29 de abril fue un día lleno de actividades para Esteban Moctezuma, secretario de Educación.

Por la mañana participó en la cuarta reunión virtual de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en la que presumió el programa Aprende en Casa, que mencioné la semana pasada. El estandarte del mismo es el uso del libro de texto y los cientos de capítulos -por llamarlos de alguna forma- que los niños y niñas pueden consultar para seguir aprendiendo. También destacó los programas radiofónicos desarrollados en lenguas indígenas (disculpen que no sea políticamente correcta, así lo escribieron desde la SEP) Educación Básica

Ante los ministros de Argentina, Colombia, Croacia, Ecuador, Francia, Irán, Italia, Laos, Líbano, Marruecos, Japón y Perú, entre otros, Moctezuma agradeció la participación de los padres de familia, pues, en otras palabras, ahora ya saben a qué se enfrentan maestros y maestras.

Pero, ¿realmente Aprende en Casa está funcionando?

Decidí preguntarle a madres y padres que conozco cómo están lidiando con las clases a distancia, y cómo lo llevan los críos.

Las diferentes caras de las clases a distancia (1) 1Foto: Shutterstock

Por un lado, están quienes utilizan plataformas como Google Classroom, pero esto implica que los niños y niñas tienen acceso a internet, un dispositivo para tomar la clase (computadora o tableta) y están acostumbrados a comunicarse con sus compañeros a través de un chat. Este es el caso de Sahara, una adolescente que está cursando el primer año de secundaria en una escuela bilingüe. 

Su mamá, a quien conozco de hace casi 20 años, me cuenta que Sahara es disciplinada y muy responsable, por lo que no ha tenido problema para que cumpla con las tareas. Sin embargo, su hija menor ha implicado un reto, pues padece Trastorno de Déficit de Atención (TDA) y tiene que estar sentada con ella durante las clases, además del apoyo extra para las tareas. 

Otro pequeño, de ocho años y que también es alumno de una escuela particular que usa esta plataforma de Google, solo está conectado media hora por cada materia (por día son dos o tres). Lo más complicado es la impresión y escaneo de las evidencias (tareas) para subirlas a su carpeta y que puedan calificarlo. Su mamá asegura que los maestros han estado a la altura, pues adecuaron las clases para seguir con el curso de una manera que sea atractiva para los alumnos.

Para quienes tiene hijos más pequeños, no está resultando tan "sencillo". Agnes cursa Kínder 3, y después de varias semanas, la escuela decidió que tenían que seguir con el curso. Entonces, iniciaron las clases vía Zoom; pero, imagínense a los chiquitos, que tenía semanas sin ver a sus amigos, empezaron a hablar todos al mismo tiempo y la "clase" se convirtió en un caos. Los días han pasado, y a pesar de que han logrado tener sesiones de poco más de media hora en inglés y español, su mamá considera que no hay un avance tangible. Para ella, la escuela decidió seguir con las clases para justificar el cobro de la colegiatura, porque la mayoría de las maestras no están capacitadas para trabajar en esta modalidad. 

Santi y Amaya son hermanos, y están en preescolar. Su mamá dice que la primera semana fue un caos, a pesar de que la escuela cuenta con una plataforma educativa propia, pues nadie había planeado cómo dar clases a distancia para los pequeños. Sin embargo, después de las vacaciones de Semana Santa, las maestras se "pusieron las pilas" y están logrando tener sesiones de media hora, aproximadamente. En este caso, su marido es quien ha estado pendiente de las clases y tareas, porque tiene una agenda de trabajo más abierta que la de ella. 

Pero, ¿cómo les va a quienes estudian en una escuela pública?

Mónica da clases a niños de segundo de primaria, y me cuenta que ellos no están usando directamente la plataforma, pero que debe entregar una planeación semanal de todas las materias, y enviarla al correo electrónico de los papás junto con una lista de "adecuaciones" que incluye sugerencias sobre una sana alimentación, tener actividades lúdicas (juegos de mesas o tertulias familiares), y las indicaciones para que puedan enviar cada viernes las evidencias correspondientes (con dos fotos que comprueben que el chiquillo o la chiquilla sí cumplió). Revisé el plan de trabajo, y constaté que están trabajando más que de manera presencial, a pesar de que solo están llevando tres materias por día. 

Las actividades por materia van desde la revisión de alguna lectura en los libros de texto, el seguimiento de las clases a través de los canales que les comenté la columna pasada (Canal Once e Ingenio TV), hasta buscar material en YouTube.

Las diferentes caras de las clases a distancia (1) 2Foto: Especial

Pero ahí no acaba la cosa. Fernanda, académica de una universidad pública, se ha hecho cargo de sus sobrinos en estos días, y me compartió la odisea que ha sido tratar de empatar lo que se transmite por televisión y la guía que les envía la maestra a los niños; bueno, a los papás... aunque ese es el menor de los problemas. 

Los chicos, que cursan quinto de primaria, son afortunados, porque su tía se ha encargado de encontrar las transmisiones en la página de Facebook de Canal Once, bajar los libros de textos, apoyarlos con el material que les piden tanto en la guía como en las sesiones por televisión. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de los niños que acuden a una escuela pública, si bien, tienen en casa una televisión, no tienen una computadora o no pueden acceder a internet. Fernanda me explicó que la comunicación entre los padres y la maestra es vía WhatsApp, y que por ahí les comparte la guía, porque la mayoría no cuenta con una cuenta de correo electrónico (aunque usted, no lo crea). Además, y hasta el momento en que di enter para enviar la columna, los apartados para Padres y Maestros no están activos en la página de Aprende en Casa, por lo que los papás no cuentan con algún material de apoyo para trabajar con sus hijos.

Las cápsulas son cortas, con una duración aproximada de 10 minutos, y pueden tener seguimiento en los libros de texto. Hasta ahí, vamos bien. Sin embargo, si los alumnos no entendieron algo -aunque suene obvio-, no pueden regresar la cápsula para verla de nuevo, por lo que no hay manera de resolver las dudas; a esto hay que sumarle la falta de congruencia entre los contenidos de la guía y los que se transmiten. Los sobrinos de Fernanda sí pueden repetir y/o poner pausa a sus clases, porque tienen acceso a internet; pero, ¿qué pasa y qué va a pasar con los niños y niñas que no pueden hacerlo? 

El secretario de Educación insistió, en una reunión virtual que tuvo el 27 de abril con los coordinadores parlamentarios de la Cámara de Diputados, que el regreso a clases será el 1 de junio y que sumarán seis semanas a los cursos para concluir el año escolar.

A mí me suena más a tratar de compensar este experimento fallido de las clases a distancia porque, si realmente Esteban Moctezuma estuviera seguro de que lo que se está haciendo funciona, ni siquiera hubiera mencionado que las clases se extienden a verano.

Nota: Agradezco todas y cada una de las experiencias y desahogos compartidos, los cuales iré incluyendo en las siguientes columnas.

 


Referencias: