Por qué no nos adaptamos a tomar clases desde casa

Por qué no nos adaptamos a tomar clases desde casa

Por: Licho -

A distancia, online, virtual... ¿cuál es la diferencia?

La semana pasada les compartía la preocupación que tenemos muchos docentes respecto a cómo dar clases a distancia. Y, conforme pasan los días, esa preocupación crece como la pila de trastes después de cada comida en el encierro.

Poniéndonos serios, hay que aceptar que que todavía hay quienes rechazan la virtualidad. ¿Las razones? Nula o poca capacitación, desprecio por la tecnología, desconocimiento de las diversas plataformas desarrolladas para el aprendizaje en línea, la falsa creencia de que no es la misma calidad educativa la que vamos a encontrar en un programa en línea (lo mencioné en la columna pasada), y otras tantas excusas que terminan por limitar el aprendizaje.

Por qué no nos adaptamos a tomar clases desde casa 1Foto: Shuttertock

He seguido con atención, a partir de la participación del secretario Esteban Moctezuma en la conferencia mañanera del martes 21 de abril, en la que presentó el programa Aprende en Casa, los comentarios de muchas mujeres en Twitter y Facebook, que versan sobre las complicaciones que tienen para adaptar la "nueva rutina" al regreso a clases. Aclaro que, si mencionó a las mujeres, es porque no he leído comentarios de algún hombre, pero seguro también hay padres que la están sufriendo. Pero regresando al punto y a los tweets y posteos, el asunto es no está siendo fácil para nadie... los niños, que ya se había acostumbrado al "obligado" descanso y que nunca habían tomado clases en esta modalidad, quieren levantarse, jugar, comer... todo, menos pasar horas frente a una computadora. En la caso de las madres (casi todas ellas están trabajando), lidian entre las labores del hogar y su empleo. 

La computadora ahora es un objeto codiciado, con horarios y reglas de uso.

Como si eso no fuera suficiente, para algunas escuelas es requisito indispensable presentarse bañado, peinado y con uniforme a tomar clase, como si una camisa blanca con el suéter escolar marcaran una diferencia, o hicieran que el alumno o alumna aprenda más. Como respuesta obvia aparecen el orden y la disciplina, pues "son importantes y necesarios para los alumnos"; pero, ¿no tendría que preocuparnos (y ocuparnos) entender cómo van aprender los críos y cómo vamos a enseñar los docentes?

Y hablamos de esta "nueva" forma de aprender, como si los términos online, virtual y a distancia significaran lo mismo; sin embargo, cada uno implica herramientas y actividades distintas.

Educación a distancia

El modelo tradicional de la educación a distancia no requiere que tengamos conocimientos tecnológicos, y el material, como mencionaba en la columna pasada, sigue llegando vía correo (libros, CDs, USB); la comunicación con los profesores puede ser a través de una guía de preguntas frecuentas, vía correo electrónico o a un número telefónico asignado para responder dudas. 

En el caso del programa Aprende en Casa, podríamos decir que tenemos un híbrido, pues las clases pueden visualizarse por Canal Once e Ingenio TV, pero la consulta de los libros de texto y otros materiales (la repetición de las clases, libros, audiolibros, videos y videojuegos) solo se puede hacer a través de la plataforma. Para resolver dudas, los alumnos (los papás) pueden escribir a: [email protected] o llamar al teléfono 36 01 87 20 de lunes a viernes, en un horario de 10:00 a 18:00 horas.

Me sorprende un poco que, a casi una semana de que se puso en marcha, solo los alumnos pueden acceder a ella, a pesar de que hay apartados para maestros y padres de familia; además, el acceso a la biblioteca no funciona. Pero algo que me parece importante destacar es que incluyeron en el programa la Educación Especial y la Educación para Adultos, rubros que normalmente no tomamos en cuenta.

En el caso de la Educación Superior, la distancia implica que algunas clases se toman de manera presencial, pero el resto del curso se imparte en línea.

Regresando a las diferencias que mencionaba, resta explicar la virtualidad y la educación en línea u online.

Por qué no nos adaptamos a tomar clases desde casa 2Foto: Shutterstock

Educación Virtual

Casualmente, la semana pasada "me dieron el sí" para dar clases en una universidad que ha invertido en desarrollar un esquema de programas que sólo pueden cursarse mediante una plataforma en línea, pues su modelo educativo está pensando para que, quienes deciden estudiar ahí, concluyan sus estudios en el menor tiempo posible, y esta modalidad refuerza esa idea.

¿Qué implica estudiar de forma virtual? Para empezar, disciplina y ganas de obtener un grado académico; pero más allá de eso, esta modalidad permite a los estudiantes administrar su tiempo. Las clases son asincrónicas; es decir, que pueden "tomarse" cuando sea posible, lo cual no significa que fechas y horarios de entrega no existan. Por esta razón, mucha gente piensa que no se aprende con la misma calidad que de forma presencial... en otras palabras, si no tenemos a alguien presionando para entregar tareas y realizar todas las actividades correspondientes, no sirve. Pero, y lo digo por experiencia, haber estudiado en esta modalidad logró que me responsabilizará de los resultados obtenidos... ya nadie podía cargar con mi flojera o desinterés.

Todo el material con el que trabajan los estudiantes es producido por cada docente, teniendo como base el temario y respetando el objetivo del programa; sin embargo, cada maestro puede impartir su materia con las herramientas que mejor se ajusten a la plataforma y a la modalidad (videos, presentaciones en diversos formatos o podcast).

La comunicación entre alumnos y profesores se da en la plataforma (Brightspace, Blackboard, Moodle, Canvas, entre otras), mediante foros, correos y chats.

Educación Online

Finalmente, y para no alargar más la explicación, esta modalidad, además de tener clases asincrónicas y todo lo que ya les conté sobre la virtualidad, suma el tiempo real al aprendizaje; es decir, el alumno podrá interactuar con sus compañeros(as) y su(s) maestros(as) mediante videoconferencias en vivo

Como podemos darnos cuenta, eso de aprender sin estar en un salón de clases es más complejo de lo que parece.

Y, retomando el título de esta columna, adaptarnos a esta nueva normalidad -estudiar desde casa- no es fácil; sin embargo, estoy segura de que el doble aprendizaje nos hará resilientes y capaces de aceptar la "normalidad" que nos espera. 

Referencias: