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OPINION

El tiempo llegará y será a tiempo

'Espera, si el camino no está claro, si la respuesta o la decisión no son consistentes, espera...'.

Hace tiempo me topé con un texto de Beattie (1996, 131-132) que hablaba sobre esa última palabra. “Espera, si el camino no está claro, si la respuesta o la decisión no son consistentes, espera […] En esta nueva forma de vivir hay una fuerza que guía. Nunca tenemos que movernos demasiado pronto ni movernos fuera de la armonía. Esperar es una acción, una acción positiva, llena de fuerza […] Esperar no es fácil. No es divertido. Pero frecuentemente es necesario esperar para lograr lo que queremos. No es un tiempo muerto; no es tiempo desperdiciado. La respuesta vendrá. El poder vendrá. El tiempo llegará. Y será a tiempo.”

Hoy sin decidirlo nos toca esperar. Existe (más o menos) una fecha para dejar de hacerlo, pero nadie sabe a ciencia cierta si ese día se cumplirá. A veces nos sentimos fuertes e invencibles. A veces sentimos que tenemos todo bajo control, incluso el tiempo y, de hecho, llegamos a desesperarnos por no poder manejar las situaciones a nuestro alrededor estén dentro de nuestro círculo de influencia o no.

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Covey escribió en 1990 (96-100) que; si bien todos tenemos un círculo de preocupación al que le invertimos nuestro tiempo y energía, hay cosas que están dentro sobre las cuales no tenemos ningún control real. El círculo de influencia es mucho más pequeño y las personas proactivas centran sus esfuerzos en él. Cuando tú otorgas demasiado tiempo y energía a las cosas que no puedes controlar, es muy probable que te sumerjas en angustia y desesperación. Ahora bien, ¿quién puede controlar el tiempo? Ese detalle no está nada más fuera de mi círculo, sino que también está fuera del tuyo y del de todos los seres humanos.

Esperar no es cobarde. Todos quisiéramos cambiar y acelerar las cosas que estamos viviendo. Todos quisiéramos pasar las fiestas abrazados con nuestras personas más queridas o de fiesta con nuestros amigos. No obstante, hoy no nos toca hacerlo. Muchas veces estorbamos más que ayudar cuando por no esperar actuamos. Aprendamos a identificar las cosas que nos preocupan, a vivirlas, pero también a distinguir las que están dentro de nuestro círculo de influencia de las que no para hacerlas parte de nuestros planes y no causar un mal mayor. Este año así ha sido, y el no aceptarlo puede traer consecuencias mucho más grandes que el placer momentáneo de olvidarlo.

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Esperar no es tonto. Tonto es por no hacerlo, ir por la vida viviendo todo por encima (y afectando a otros en el camino). Tonto es no sentarse a reflexionar. Tonto es negar la realidad con distracciones para después recibir el golpe acumulado de lo que, por desesperación o por demostrar que “todo está bien” ignoraste.

Yo no te conozco. Yo no soy nadie para cambiar lo que piensas. Tú estás fuera de mi círculo de influencia. No pienso que al leerme vas a cambiar de opinión, y tampoco sé si, al leerme, llegaste hasta acá. En fin, a veces toca esperar; y hacerlo es además de bueno, valiente.

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La respuesta vendrá. El poder vendrá. El tiempo llegará. Y será a tiempo.

Twitter: @andreamuhechg

Instagram: @andreamuhech

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