Esperar

Esperar

Por: Andrea Muhech -

Hoy sin decidirlo nos toca esperar. Ya hay una fecha para dejar de hacerlo, pero nadie sabe a ciencia cierta si ese día se cumplirá.

El día de hoy amanecí más reflexiva. Amanecí con más ganas de pausar y meditar que de subirme a los encabezados. Amanecí con ganas de esperar.

La semana pasada me topé con un texto de Beattie (1996, 131-132) que hablaba sobre esa última palabra. 

“Espera, si el camino no está claro, si la respuesta o la decisión no son consistentes, espera […] En esta nueva forma de vivir hay una fuerza que guía. Nunca tenemos que movernos demasiado pronto ni movernos fuera de la armonía. Esperar es una acción, una acción positiva, llena de fuerza […] Esperar no es fácil. No es divertido. Pero frecuentemente es necesario esperar para lograr lo que queremos. No es un tiempo muerto; no es tiempo desperdiciado. La respuesta vendrá. El poder vendrá. El tiempo llegará. Y será a tiempo.”

Esperar 1Foto: Shutterstock

Hoy sin decidirlo nos toca esperar. Ya hay una fecha para dejar de hacerlo, pero nadie sabe a ciencia cierta si ese día se cumplirá. A veces nos sentimos fuertes e invencibles. A veces sentimos que tenemos todo bajo control, incluso el tiempo y, de hecho, llegamos a desesperarnos por no poder manejar las situaciones a nuestro alrededor estén dentro de nuestro círculo de influencia o no.

Covey escribió en 1990 (96-100) que; si bien todos tenemos un círculo de preocupación al que le invertimos nuestro tiempo y energía, hay cosas que están dentro sobre las cuales no tenemos ningún control real. El círculo de influencia es mucho más pequeño y las personas proactivas centran sus esfuerzos en él. Cuando tú otorgas demasiado tiempo y energía a las cosas que no puedes controlar, es muy probable que te sumerjas en angustia y desesperación. Ahora bien, ¿Quién puede controlar el tiempo? Ese detalle no está nada más fuera de mi círculo, sino que también está fuera del tuyo y del de todos los seres humanos. Espera.

Muchas veces pensamos que la culpa la tiene lo de afuera, sin embargo, ese pensamiento es inútil ya que aunque sea verdad tú no eres nadie para cambiar lo que no te toca. No eres tan importante. Además, “echar la culpa” o “pasarle la bolita a alguien más” es encima de cobarde, inservible. Hoy te toca esperar, eso, sí está dentro de tu círculo. ¿Tienes otra opción?, no. Espera.

No tenemos por qué presionarnos por saber o por hacer algo antes de tiempo. Cuando sea tiempo, lo sabremos y recuperaremos ese poder (Beattie, 1996).

Esperar no es malo. Muchos se sienten tan mal de hacerlo que pareciera que están en concursos de productividad. No pasa nada si lo único que sacas de estos días son reflexiones y tampoco pasa nada si no sacas nada. No eres más por eso y tampoco eres menos. No te compares.

Esperar no es cobarde. Todos quisiéramos cambiar las cosas horribles que estamos viendo. No obstante, hoy no te toca hacerlo. Muchas veces estorbas más que ayudar cuando por no esperar actúas. Aprende a identificar las cosas que te preocupan pero a distinguir las que están dentro de tu círculo de influencia de las que no.

Esperar no es tonto. Tonto es por no hacerlo, ir por la vida viviendo todo por encima. Tonto es no sentarse a reflexionar. Tonto es negar la realidad con distracciones para después recibir el golpe acumulado de lo que, por desesperación o por demostrar que “todo está bien” ignoraste.

Yo no te conozco. Yo no soy nadie para cambiar lo que piensas. Tú estás fuera de mi círculo de influencia. No pienso que al leerme vas a cambiar de opinión y tampoco sé si, al leerme, llegaste hasta acá. Esta mañana decidí esperar y no subirme a los encabezados porque hoy eso me tocaba. A veces toca esperar; y hacerlo es además de bueno, valiente.

Gracias a los hermosos autores que me inspiran a escribir lo que escribo día con día y que me invitan a pensar.

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