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OPINION

LA COLUMNA ROTA: Victoria Guadalupe; cinco años de agonía por su ausencia

"Hija, hermana, tía, extrañamos tu sonrisa, tus platicas, extrañamos todos esos momentos y detalles junto a ti", escribe Ceci, hermana de Victoria.

LA COLUMNA ROTA/ VERÓNICA VILLALVAZO (FRIDAGUERRERA)*

Socorro y Cecilia, madre y hermana de Victoria Guadalupe se unieron a Voces de la Ausencia en 2018, y ya habían pasado casi dos años de la desaparición de Victoria. La desesperación de su madre desde ese primer momento se ve reflejada en su rostro, en su mirada, una mirada que de pronto se observa perdida, ausente, tan ausente como las respuestas que hasta el momento no llegan. 

Desde 2019, que hemos mantenido reuniones con la Fiscalía de la Ciudad de México, se ha avanzado un poco en la misteriosa desaparición de una mujer llena de proyectos, amor y seguridad. Una desaparición como todas que deja a las familias en el infierno eterno, en las miles de dudas que a diario, cada segundo, cada minuto, atrapan la mente y el corazón de las madres, los padres, con un corazón carcomido por la eterna incertidumbre de no saber “¿dónde está?”. Hace unos días se cumplió un aniversario más, cinco años, mil ochocientos veinticinco días de agonía. 

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29 de agosto del 2016, el día que desapareció Victoria

Victoria Guadalupe Soriano Hernández nació el 3 de febrero de 1989 en los Reyes la Paz, Estado de México. Desapareció la madrugada del 29 de agosto del 2016 de su propia casa, sin que ninguno escuchara nada de quienes habitan el domicilio ubicado en la colonia Belisario Domínguez, alcaldía Gustavo A. Madero de la Ciudad de México. El 30 de agosto, su esposo –Chava– llegó a casa de Socorro, madre de Victoria para preguntar si su hija estaba ahí, ella respondió que no, Chava, solo le dijo que no estaba en la casa y había desaparecido. “Él era muy violento”, comenta Socorro que, según Chava, había levantado un acta de desaparición en el Centro De Atención Para Personas Extraviadas Y Ausentes (CAPEA); tiempo después –en una visita al ministerio público–, la madre de Victoria se enteró de que era mentira y que no existía tal acta.

La única declaración de su esposo Salvador refiere que esa noche se fueron a dormir pero al despertar a las cinco de la mañana, hora en la que se preparaban para irse a trabajar al Hospital la Raza, notó que Victoria ya no estaba. Tres días después de su desaparición, Salvador solicita un permiso laboral por un año para ausentarse, dejando a su hijo a cargo de su familia, mismos que al día de hoy no dan ninguna información sobre el paradero de Salvador ni del pequeño. 

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Siguen esperando a Victoria en casa

Ceci, hermana de Victoria, escribió de puño y letra la historia de la hermana a la que sigue esperando:

Mi mamá ya no podía tener hijos después de que yo nací en 1979, los doctores le decían que ya no tenía esperanza, que solo un milagro le podía dar esa bendición; hacia todo lo posible para tener otro hijo y recurrió a varios sitios para tomar tratamientos sin resultado alguno, hasta que un doctor le dijo que tenía que operarse para tener mayor posibilidad de quedar encinta 

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A los 15 días de hacer su operación, el doctor que la atendía le dijo que mejor adoptara un niño, mi mamá se desilusionó y dejó de hacer sus tratamientos, hasta que unos meses después empezó a sentirse rara y al hacerse una revisión médica le dijeron que eran síntomas de embarazo; una prueba lo confirmó. Aunque durante el embarazo había problemas y complicaciones físicas que ponían en riesgo el embarazo a tal punto de que pudiera abortar.


Antes de dar a luz, los médicos le dijeron que la bebé que estaba esperando ya estaba muerta, porque el corazón de la bebé ya no tenía latido, así que la tuvieron que llevar de urgencia a operar para hacerle una cesaría. Aún no pasaba la anestesia cuando escuchó el llanto de una hermosa niña. Cuando tuvo a su beba en brazos no podía contener la felicidad y agradecimiento a Dios por darle la más grande bendición que solo Dios puede darle a una mamá. 

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El nombre de Guadalupe se lo otorgó mi papá y Victoria, mi mamá, puesto que en su embarazo fue eso: una victoria. Además, que también mi hermana es una triunfadora que es lo significa su nombre al haber vencido todo, incluso la muerte al nacer. 

Como hija es una mujer cariñosa, dedicada, responsable, siempre preocupada por el bienestar de mi mamá, hacía lo mejor posible para que a mi mamá no le faltará nada. 

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Como hermana es lo máximo, siempre tenía una gran sonrisa para todo; te daba la mano cuando lo necesitabas. Recuerdo que ella me decía: “siempre que necesites algo, no dudes en buscar mi apoyo, que yo estaré para ti”, y ella me apoyaba en todo a pesar de que yo soy la mayor y ella la hermana menor. 

Como mamá era muy cariñosa con su hijo, además siempre procuró que su hijo fuera un niño muy respetuoso desde pequeño, le enseñaba muchos valores como la honestidad, el cariño, el respeto, la igualdad, el ser compartido, etcétera. También recuerdo que desde antes que su pequeño hijo aprendiera a caminar, ella le hablaba y preguntaba cosas en inglés para que desde muy niño él pudiera superarse y ser capaz de todo en el ámbito escolar. Puedo decir que la educación que ella le dio fue muy habilidosa, pues le enseñaba cosas muy avanzadas para su edad. 

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Ella conoció a Salvador en el hospital donde trabajaba como enfermera, desde entonces él la cortejaba mucho e insistía para que fuera su novia, hasta que logró convencerla. Después de un año de noviazgo se casaron por el civil, y al poco tiempo tuvieron a su hijo “Uri Moreno Soriano”. 

Hija, hermana, tía, extrañamos tu sonrisa, tus platicas, tu manera de ver la vida y de la forma en que hacías ver la vida a las demás personas, extrañamos todos esos momentos y detalles junto a ti.

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Ya hace 5 años que tu presencia no nos acompaña y que hasta el día de hoy nos pesa mucho tu ausencia; y que día a día nos duele y nos angustia el no poder saber dónde estás, con quién estás o si estás bien; si ya comiste, si has dormido bien, si has estado bien de salud. Pero confiamos fielmente en que Dios algún día no muy lejano, él nos volverá a reunir a tu lado, para así abrazarte y decirte lo mucho que te extrañamos todo este tiempo.

Con mucho cariño tu mamá, hermana, sobrinos y familia que te extraña y quiere con toda el alma.

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Eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo. De una mujer víctima de feminicidio, desaparición, o intento de feminicidio búscame, ayúdame a visualizarlas y contar su historia. Voces de la Ausencia. 

@FridaGuerrera

@vocesDLAusencia

fridaguerrera@gmail.com

*Las columnas de opinión de Cultura Colectiva reflejan sólo el punto de vista del autor.

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Etiquetas:feminicidio
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