Tecnología

7 cosas que ocurren en tu cuerpo cuando sufres un ataque de pánico

Tecnología 7 cosas que ocurren en tu cuerpo cuando sufres un ataque de pánico

Te duele el estómago, lloras, tiemblas y sudas, pero ¿sabías que en el fondo un ataque de pánico es una señal de valentía?



El sonido de la alerta sísmica es un detonador para expresar las emociones más intimas. Apenas escuchas el estridente y repetitivo ruido de alerta, entras en un estado de desesperación por muchos motivos. Piensas en tu familia, en tus amigos, en el lugar en el que te encuentras, la estructura de los edificios y casas aledañas y de pronto sientes que tu vida entera pasa frente a tus ojos al ritmo del movimiento sísmico.


post-image


Esta es una pesadilla recurrente de muchos mexicanos que desde aquel desolador 19 de septiembre no pueden descansar de la misma manera que lo hacían antes del terremoto. Esto puede ser la causa de que en los simulacros y temblores que se han suscitado después haya aún más casos de personas que, desesperadas, se sumergen en un ataque de pánico que no les permite movilizarse ni ayudar a los demás. Esto es, desafortunadamente, una complicación que no logran controlar del todo y así como muchos de tus conocidos lo padecen en medio del sismo, se puede dar por otros motivos y en circunstancias diversas que tienen que ver con la vida diaria, más que con alguna situación específica.


post-image


Si no sabes qué es un ataque de pánico, imagina que al escuchar la alerta sísmica tu respiración se acelera, quieres tirarte al suelo para abrazar tus piernas, empiezas a sudar frío y tu cuerpo tiembla sin razón.


Esta reacción exagerada de tu cuerpo se da casi inconscientemente y es una respuesta al miedo y a la angustia que se percibe ante el peligro.


post-image


Un ataque de pánico puede durar de 5 a 20 minutos, aunque hay quien asegura que lo ha presentando por poco menos de una hora; lo puedes identificar con algunos síntomas específicos:


+ Se acelera el ritmo cardíaco.

+ Sientes que te desmayas.

+ Sudas en demasía.

+ Te dan náuseas.

+ Percibes dolores en el pecho.

+ Se te complica respirar.

+ Las extremidades te tiemblan excesivamente.


post-image


¿Cuáles son las causas?


+ Estrés por el trabajo, las relaciones sociales o, incluso, la presión social.

+ Miedo a alguna situación vivida (como los temblores).


Una vez que conoces lo más básico de un ataque de pánico, es más fácil entender qué le sucede al organismo cuando se presenta uno:


post-image


-

Se acelera la región del cerebro que procesa el miedo y el dolor involuntarios, mismos que te ponen más alerta, aunque cualquier estímulo extra podría ser mortal.


post-image


-

Se presenta un cuadro de ansiedad derivada de la preocupación intensa, excesiva y persistente, que a su vez, es causa del miedo.


post-image


-

Se activa un analgésico natural llamado opioide que prepara al cuerpo para reaccionar de manera favorable al dolor, es decir, para soportar mejor los espasmos (principalmente estomacales) que pueda causar el ataque.


post-image


-

Se libera adrenalina que puede provocar valentía ante la situación o miedo e inmovilidad. Por ello, las víctimas de dicho mal suelen permanecer en una sola posición, como en estado de shock.


post-image


-

Estimula zonas cerebrales que provocan un comportamiento primitivo: aquél que se da de manera casi inmediata y que sirve para defenderse fácilmente. La respuesta más común es la lucha. Por ello, las personas que lo padecen se tornan agresivas o no reaccionan ante las palabras y acciones de los que intentan ayudarlos.


post-image


-

El sistema cognitivo se hace lento y es por ello que muchas personas tardan en reaccionar o no lo consiguen, el cuerpo les tiembla y su coordinación es casi nula.


post-image


-

La energía se concentra en los lugares que requieren reaccionar y moverse. Esto ayuda con la liberación de adrenalina, misma que navega en el torrente sanguíneo facilitando la agilidad y movilidad del cuerpo.


post-image


-

El sonido de la alerta sísmica, alguna situación de desastre o un momento donde tu vida esté en riesgo es capaz de provocarte un ataque de pánico, incluso si nunca antes habías sentido uno. Luego de que ocurre es normal que presentes síntomas en situaciones similares. Ante ello no hay una cura, pero puedes disminuir el riesgo de repetirlo. Mantente en movimiento, trata de enfrentar tus miedos y acude a terapia si es necesario. Si por algún motivo te da uno y es inevitable, puedes recostarte y beber un poco de agua para calmarte. Recuerda que es sólo un mecanismo de defensa ante el miedo que te provoca alguna situación de peligro. Confía en tu cuerpo y en su respuesta, pero no se lo dejes todo a él.


*

La serie fotográfica pertence a Claare Delaney