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Heces fecales, bacterias y otras cosas asquerosas que hay en una alberca

Tecnología Heces fecales, bacterias y otras cosas asquerosas que hay en una alberca

¿Has pensado en todo lo que pasa en una alberca? Hay un sinfín de bacterias resistentes que logran burlar durante varios días a los agentes desinfectantes del cloro y mucho más...



Cuando una persona se sumerge en una alberca deja en promedio unos 0.14 gramos de materia fecal en el agua en los primeros 15 minutos.


Si en una alberca hay unas 20 personas, la cifra aumenta a 2.8 gramos. Podemos seguir sumando hasta correr a vomitar al pensar que alguna de esas partículas de excremento se puede alojar en tu boca (por ejemplo) y causarte una infección de ligera a severa.


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Ésta es tan sólo una de tantas cosas que tal vez ignorabas sobre lo que te puedes encontrar en una alberca y que lógicamente atentan contra tu salud. Es obvio: estás ocupando un espacio en común donde la gente suelta constantemente fluidos corporales (los más comunes de ellos, la orina, el sudor o lo que vimos al inicio) u otros residuos menos asquerosos como maquillaje, cremas o lociones.


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Tragos fatales


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Aunque creas que jamás has tragado agua en una alberca, un estudio llevado a cabo por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos concluyó que en un chapuzón de 45 minutos una persona adulta traga 37 mililitros, dos cucharadas soperas en promedio, de agua muy seguramente contaminada.


Hay que tomar en cuenta que, según un estudio realizado por Gerba, halló que un bañista promedio libera de manera natural 50 mililitros de orina y un litro de sudor por hora en el agua de una alberca.


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El cloro no es suficiente


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Una gran parte de las personas creerá que mientras más agudo sea el olor del cloro en las piscinas mayor es el grado de desinfección que éstas tienes. Es un error. De hecho, cuando el cloro se aplica en las cantidades correctas es totalmente inodoro. Así que una piscina que apeste a este químico lo más probable es que tenga cantidades insuficientes o exageradas, lo cual también puede ser dañino para ti (es causa de irritaciones dermatológicas, oculares y otitis).


Aparte de infecciones estomacales, también puedes adquirir otras en la piel, oído, ojos o sistema respiratorio. El problema radica en que el cloro, al mezclarse con la orina o el sudor, se ve alterado en sus componentes desinfectantes y se desencadena una reacción dañina que se traduce en estas infecciones.


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Bacterias resistentes


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Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, hay bacterias que logran burlar durante varios días a los agentes desinfectantes del cloro. El criptosporidio y la giardia son dos de ellas, provocando severas diarreas en las personas que las adquieren en las aguas supuestamente limpias de las albercas.


«Normalmente se contagia aquella persona en la que su inmunidad sistémica y local se encuentre debilitada. Los gérmenes efectuarían su entrada al organismo a través de la vagina, en el caso de las mujeres, y así podrían llegar a la uretra y a la vejiga», afirma Manuel Fernández Arjona, urólogo.


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Es fácil que muchos de los visitantes a las albercas (o tú mismo) ignoren que llevan alguna infección en su organismo. En cuanto entran en contacto con el agua, estas bacterias encuentran un medio ideal para viajar de cuerpo en cuerpo. Los pies también se ven seriamente perjudicados, en su caso por la presencia de hongos que provocan micosis interdigitales o pies de atleta, una lesión relativamente fácil de controlar pero que resulta incómoda.


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Medidas preventivas


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Una de las formas más sencillas de evitar estos contagios es que tomes una ducha con jabón antes de meterte a la alberca, aunque la verdad es que sólo un porcentaje muy reducido de personas lo hacen. Es una práctica que debería estar señalada o recomendada en las albercas públicas como requisito para usarse, sin embargo, casi ninguna lo toma en cuenta.


Sobra decir que lo más recomendable es que si las personas saben que padecen de alguna enfermedad de cualquier tipo se abstengan de usar las albercas, especialmente si son públicas. En el caso de los padres de familia, deben asegurarse de llevar a sus hijos a orinar o evacuar repetidas veces para evitar que lo hagan dentro de la piscina. Sin embargo, es bien sabido que estas medidas se ignoran o se pasan por alto debido al desinterés.


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Las cosas asquerosas forman parte de la naturaleza misma del ser humano, por ejemplo, en el sexo ocurren varias de ellas que ni siquiera se te habían ocurrido, pero son una consecuencia o una reacción espontánea del organismo. Sólo resta tomar medidas de prevención para que tu salud se conserve lo más intacta posible.